Fue lo que nunca fue

Mientras cerraba su valija, recorría mentalmente cada recuerdo. Los visualizaba suspirando un poco, sonriendo por algunas personas, lamentándose por otras. La joven sabía que había un fin, una línea mental que dividía el ayer del hoy. La espera nunca existió, pensaba y ya el reloj le marcaba la hora exacta para partir. 

Mientras esperaba el tren, un niñito de sombrero rojo le sonrío en la estación. Ella le devolvió una sonrisa melancólica mientras susurraba dos palabras en su mente. Sí, esas dos palabritas que suenan muy lindas juntas. No sabía deletrearlas oralmente, pero al subir al tren las dijo (en tiempo pasado): te amé. Y se fue como una golondrina que perdió su verano porque en teoría lo fue, pero en el plano real tan sólo fue un ensueño blanco.

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