Genero policiaco: Novela Retrato sociedad

Retratos oscuros de una sociedad

Los escenarios urbanos siempre fueron el punto de partida para los relatos policiales. La voz activa de investigadores, pobres, marginales, maltratados y criminales son fieles reflejos de una metrópolis, que a través de la literatura describe las sociedades en sus maneras más crudas.

El abordaje verosímil que plantean obliga a la historia a transcurrir en un ambiente realista, donde ni magos, brujas o marcianos nos salven de mentes malignas. Planteada siempre con una visión binomio: crimen/justicia; ambición/violencia; verdad/ mentira, el relato y/o la novela de este género logra que el lector se adentre en los ambientes de cada época, basta con leer los cuentos de Poe o los libros de Collins para saber cómo se manejaban, qué lugares ocupaban las mujeres, el rol del hombre y distinguir las diferencias de clase social fuertemente marcadas.

“Las gentes mundanas pueden permitirse todos los lujos…, entre otros, el de dar rienda suelta a sus sentimientos. Los pobres no disfrutan de tal privilegio. La necesidad que no cuenta para nada para los ricos, se muestra inflexible hacia nosotros. La vida nos enseña a ocultar nuestros sentimientos y a proseguir con nuestro trabajo, en la forma más paciente posible. No me quejo de ello…, simplemente lo hago notar”.

La piedra lunar; W. Collins

Leer un policial no es sólo adentrarse en historias de crímenes y detectives, es ver la descripción violenta de las urbes en sus diferentes periodos, es vislumbrar el delito a través del tiempo, es identificar los problemas sociales y contarlos en una historia atrapante, pero que refleja la evolución humana, las faltas, las miserias, la crueldad y los valores de una población.

El método infalible

Este género narrativo surge en el siglo XIX está basado puramente en el método científico. Observación, análisis y deducción (se resuelve el enigma),  es puramente urbano y nace de la mano de Edgar Allan Poe en Estados Unidos, en 1841, con sus primeros relatos: Los crímenes de la calle Morgue. Años más tarde, William Collins desde Inglaterra, en 1869, publica lo que se transformó en un  clásico: La piedra lunar. En 1887, hace su aparición en público Sherlock Holmes de la mano de Arthur Conan Doyle.

A partir de entonces, el policial no paró de crecer, como también de recibir críticas y ser menospreciado como literatura. Sin embargo, los años, los autores y los lectores lograron dar vuelco a este calificativo.  

Como características comunes que presentan los relatos de este tipo se pueden mencionar, en principio, el planteamiento de un caso, el autor presenta un problema. Casi siempre hay un detective o alguien que decide resolver el enigma. Se sigue el método científico y racional para resolverlo, la violencia es un elemento presente en el conflicto y finalmente la solución del misterio se da en las últimas páginas del texto. Si bien, esta es la forma tradicional de escribir, a lo largo de la historia la narrativa en este género fue planteando algunas modificaciones.

En un principio se centraban en el argumento, dándole así la veracidad a lo que narraban, más adelante se centró en la explicación psicológica de los hechos y por lo tanto los personajes cobraban fuerza con estos perfiles; finalmente se centraron en relatos más realistas y violentos.  Pero, sin lugar a dudas, la calidad deductiva y el énfasis en la observación son siempre el eje en estas historias, desde un principio Poe ya lo planteaba así

“Pero la habilidad del analista se manifiesta en cuestiones que exceden los límites de las meras reglas. Silencioso, procede a acumular cantidad de observaciones y deducciones. Quizás sus compañeros hacen lo mismo, y la mayor o menor proporción de informaciones así obtenidas no reside tanto en la validez de la deducción como en la calidad de la observación”.

Los crímenes de la calle Morgue

Más allá de las formulas o estrategias utilizadas a la hora de escribir, todos demuestran lo mismo: la furia y los crímenes en las ciudades, sea el siglo que sea, transgredir la ley siempre formó parte del ser humano y el género policial es el encargado de retratarlo. 

Un abordaje realista que persiste en el tiempo

Si los clásicos dieron pie para reproducir historias delictivas y describir los conflictos sociales de ese momento, los autores y autoras contemporáneas no se acobardaron frente a este hecho. Desde Agatha Christie, Patricia Highsmith o Dashiell Hammett con sus policiales negros fueron voceros de realidades transformadas en ficciones. Hammet fue un gran conocedor de la corrupción que existía en Estados Unidos durante la gran depresión, su primer libro Cosecha Roja no sólo rompe con el modelo tradicional detectivesco, aquí nace la novela negra y con ella la descripción de los ambientes más oscuros de las ciudades y de los  criminales.

El autor publicaba historias realistas, fieles a la verdad sobre el crimen moderno. En 1928 le escribió a la editora Blanche Knopf diciéndole: “Soy una de las pocas personas con mediana formación literaria –suponiendo que haya alguien más- que se toma en serio la novela policial”.

Pasan los años, las décadas y el género sigue vigente para mostrar las bajezas y los crímenes atroces, para resaltar la búsqueda de la justicia en una literatura que no conoce fronteras y que aumenta en números y procedencias. 

A los cuarenta y cinco (45) años y con varios premios literarios Camilla Läckberg,   lejos mostrar una realidad amable, nos envuelve en  hechos horrendos y despiadados. Ella misma afirmaba en el año 2015, en el periódico 20minutos:

“Las cosas que nos dan miedo siempre nos han atraído, en la edad media se sentaba la gente alrededor de una hoguera a contar historias sobre monstruos, hoy esos monstruos son pedófilos, asesinos, creo que los escritores de misterio están contando las historias de miedo contemporáneas”. 

Estas narraciones muestran las comunidades en su lado más oscuro, pero también, identifican y dejan al descubierto aspectos esenciales y temas importantes que abordan nuestro tiempo. Claudia Piñeiro galardonada con más de diez (10) premios sobre literatura policial, plantea cuestiones actuales en sus novelas que representan una controversia en la población. Desde Las viudas de los jueves donde muestra la hipocresía de la clase alta, hasta su última publicación Catedrales en la cual cuestiona las creencias religiosas, los mandatos sociales y aborda el espanto de un femicidio. Su postura siempre es implacable y autentica:

“En un escritor la posición política se muestra en el punto de vista que elige para contar y las palabras que utiliza para hacerlo”.

Claudia Piñeiro, Revista Sophia, mayo 2014

En cada libro hay algo para pensar y replantearse como ser humano, pero también como individuo colectivo, saber que leemos es saber identificar qué mundo construimos, hacia dónde vamos y que se puede mejorar.

El género policial es apasionante y misterioso y si bien es perfecto para escapar de las rutinas, no está de más mirar la otra cara para saber qué sociedad tuvimos, tenemos o pensamos tener.