herido por no decir Luis Garcia

Herido por no decir

Él hubiera mandado a la mierda toda la calma del mundo, solo porque un día le arrasara su huracán. Así era su vida, incompleta sin sus ojos. Eran ya muchos inviernos sin el abrigo que tanto deseaba. Jamás supo ver ninguna puerta abierta, pensaba que eso de decir lo que uno siente, era de niños de instituto; precisamente, época en la que ya la llevaba dentro.

Ella, siempre ella.

Sus ojos, siempre fueron sus ojos.

Y hubo un día en el que estuvo a punto de saltar al vacío pero el miedo…el puto miedo. Y después los años, el tiempo, las excusas, los silencios. Y otra vez sus ojos…

Aquella noche, sobre el suelo mojado, temblando, avergonzado, entrando en su tercera década,  con todo el valor en su boca de quien sabe que en ese momento se juega mucho más que la vida; llegó el diálogo que hoy sigue siendo herida en su pecho:

– ¿Sabes que te quiero desde que nos pasaron de lápiz a boli?

– Si lo hubieras dicho antes…

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