Javier Dominguez - Horario estelar

Horario estelar

A las seis de la tarde, Felipe dejó de trabajar. Se quitó el casco, se dio un baño, buscó algo de comer en la cocina, volvió a ponerse el casco y buscó un partido de fútbol que jugaría su equipo esa noche, se durmió pasada las doce.

A la mañana siguiente, volvió a la oficina virtual. Gracias a Holonet no tenía que salir de su casa para trabajar. Laboraba en un espacio digital que incluía un área para conversar con sus compañeros. Felipe quería hablar del juego de anoche, pero nadie lo vio. Él tampoco conocía las series de las que ellos hablaban, supuso que se debía a la amplia oferta del

Holonet. Todos comentaban el episodio excepcional de la noche anterior. Maravilloso.

Un compañero que sí vio el partido habló del duelo de penales al final. Pero Felipe no vio eso, sino un gol de cabeza en el último minuto del tiempo regular. Él no dijo nada en ese momento, quizás el compañero en realidad vio una repetición de otro partido sin darse cuenta. Esa noche consultó en Holonet el resumen de los juegos realizados, ninguno

comentaba penales. Debía ser alguna falla del sistema.

Le extrañó eso, se encogió de hombros, se quitó el casco y fue a buscar una soda en la cocina. Cuando regresó y volvió a conectarse, dio otro vistazo al listado y esta vez sí había un comentario final sobre los penales y hasta una repetición.

De nuevo se extrañó y pensó que el Holonet leyó su mente a través del casco, se rio, pero ¿sería posible? Decidió hacer una prueba para salir de dudas: recordó el partido cuando su equipo ganó la copa del campeonato. ¿Y si hubiesen ganado uno a cero en vez del seis a cero que ocurrió en realidad?

Buscó de nuevo el listado de los juegos. Seleccionó el partido y fue directo al resumen: en efecto, su equipo había  ganado por un marcador uno por cero.

Entonces, supo que su equipo – si es que acaso existía – nunca lo decepcionaría.