Pilar Alejos - Inmersión

Inmersión

Observo cómo chapotean sus pies debajo del agua. La nube de burbujas que se forma a su alrededor me produce un suave cosquilleo. Parece divertido. Verlos así, tan felices, me anima a participar en sus juegos. Por eso, cuando están distraídos, rozo sus piernas con la yema de mis dedos. Pero, en lugar de jugar conmigo, huyen con cara de pavor dando grandes alaridos. Aunque me hace mucha gracia su reacción, cuando se van, me vuelvo a sentir sola.

En las noches de luna llena, me encanta sorprender a los enamorados que anclan su barca alejada de la orilla para dar rienda suelta a su deseo. Cuando menos se lo esperan, ¡zas! golpeo la barca desde abajo y les doy un buen susto. No puedo parar de reír al ver cómo gritan aterrorizados. Siempre acaban por alejarse a toda prisa, remando desnudos y sin mirar atrás.

Espero con impaciencia la llegada del amanecer. Se respira tanta paz… Es el mejor momento para dar rienda suelta a mi espíritu aventurero. Desde hace mucho tiempo, me muero de curiosidad por descubrir qué hay más allá. Aunque solo puedo alejarme hasta donde me lo permite esa maldita cuerda, que mantiene mi cuerpo amarrado al fondo del lago.