Álex Garaizar - Insobornable

Insobornable

—Yo esto no lo termino de ver —dijo Germán, mientras se ajustaba la corbata—. Estoy
seguro de que sospechan.
—¿Y qué más dará? Tú presenta el informe y punto, estamos cubiertos.

La directiva esperaba una reunión tensa y el comité hizo una pregunta tras otra, pero
Germán callaba y se remitía al informe. Le costaba respirar, así que trató de aflojarse la
corbata, sin éxito.

—Entendemos entonces, Germán, que las cuentas carecen de irregularidades.

Asintió con la vista clavada en la mesa y sintió que le faltaba el aire. Su rostro pasó de
rojo a morado y, para asombro de todos, cayó asfixiado segundos después.

La corbata fingió no saber nada.