Manuel Bocanegra - La bruma

La bruma

El día se fue acortando con la bruma. Hilachas desmadejadas al principio dieron paso en breve tiempo a una masa densa, palpable y viscosa al tacto, como nunca habíamos visto, que se descolgó trayendo la noche consigo y nos obligó a confinarnos en la casa.

Sólo aquel lejano quejido, apenas audible, quebraba el silencio opaco en el que nos habíamos sumergido; aunque no tardó en oírse con total nitidez, como si la criatura que lo emitiera se acercara a la casa desde todas las direcciones a la vez envolviéndonos en su lastimero mantra.

En vano intentamos escudriñar desde las ventanas cegadas por aquel plomo gris impenetrable. No sirvió de nada alumbrar con linternas y focos sobre su espesura: la luz nos era devuelta como un resplandor que nos cegaba. Mientras tanto, los gemidos cercaban la casa. La criatura o criaturas que los proferían estaban a escasos metros de distancia… si no estaban ya dentro de ella, en el sótano tal vez, o aposentadas entre los objetos del desván.

En forma de miedo, la bruma se fue apoderando de nosotros. Las paredes gemían acompasadas al ritmo del quejido. Un frío intenso nos recorría de pies a cabeza. El terror a lo desconocido se reflejaba en nuestros ojos. Claramente presentíamos que nuestra suerte estaba ineludiblemente ligada a aquella criatura invisible y a su gemido lastimero, que surgía ahora desde los mismos cimientos de la casa. En silencio nos retiramos a nuestras habitaciones.

Aquella noche, todos soñamos con una criatura que ninguno fue capaz de describir al despertar, pero respiramos tranquilos. La bruma se había levantado y la criatura gimiente se había ido con ella.

Afuera se escuchaba el jolgorio acostumbrado de los pájaros al amanecer. Fue al abrir la puerta cuando la vimos allí. Desnuda, la piel lechosa, vaporosos sus miembros. Toda ella como hecha de bruma, la niña nos miraba no con la extrañeza de una recién nacida, sino con la segura confianza de formar parte de nosotros, de ser hija de una pesadilla que no había hecho más que comenzar.