Marina Cabrero - La entrevista

La entrevista

–Buenos días, puede tomar asiento.
Devolví el saludo y mis tacones repiquetearon hasta que me senté en la silla que me ofrecía.
Una vez tuve las piernas cruzadas y las manos juntas en mi regazo, lancé una sonrisa llena de seguridad. Tras las presentaciones pertinentes la reclutadora preguntó:
–Bueno, ¿qué nos podría aportar? ¿por qué deberíamos elegirla a usted para este
puesto?
–Soy responsable, metódica y eficaz. Me adapto con mucha facilidad a cualquier
ambiente, además soy muy perfeccionista –contesté relajadamente, con la sonrisa aun
en mis labios y la mirada más fría que el hielo.
–Esas son buenas cualidades para trabajar aquí –asintió. Examinó la hoja que tenía
delante y me miró.– Aquí pone que ha estado trabajando hasta este último mes ¿qué
ocurrió en la otra empresa?
–Verá, quebró –respondí con rapidez ante el asombro de la mujer–. Al mayor directivo
lo arrestaron por malversación y tráfico de armas tras más de diez años siendo
perseguido por la justicia. Como le he dicho antes –continué tras una pausa–, soy muy
eficaz.
–Perfecto –me tendió la mano y después añadió–. Bienvenida al Servicio de
Inteligencia.