Oscar Soria - Inocencia perdida

La inocencia perdida

Me caí tan fuerte que, del golpe, se me escapó de las manos la inocencia y se coló por una alcantarilla.
Desde entonces, ya no lloro en las películas si hay alguien delante. No me dejo alegrarme del todo si ocurre algo bueno, porque pienso que algo malo viene detrás. No me emociono ante las sorpresas porque finjo que ya nada me sorprende ni me relajo cuando es el momento de disfrutar. Ojalá me irritara ante los problemas cotidianos, y no me creyera por encima de ellos.
No siento más que insensibilidad.
Ahora sigo en las cloacas, dando palmaditas como un miope sin gafas, en busca de mi inocencia perdida. ¡Dónde está! ¿Por qué no vuelve? Apuesto a que la tengo justo al lado, o justo dentro.
Necesito encontrarla para volver a ser vulnerable. Para llorar cuando tenga un nudo en la garganta (aunque haya gente delante). Para reír de felicidad si me ocurre algo bueno, sin miedo al futuro. Para taparme la boca ante las sorpresas y gritar de rabia cuando me lo pida el pecho.
Voy a recuperar mi inocencia perdida y no la volveré a soltar.

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