Angel Saiz Mora - La prueba

La prueba

Aquel cartón de leche apareció al ordenar la despensa, olvidado en el fondo, dos años más tarde de su fecha límite de consumo. La joven vio en ello una señal, tal vez la solución a sus dudas.

Se bebió casi la mitad. Pese al olor rancio y un regusto agrio le había resultado soportable. Apuró el litro sin sentir náuseas ni calambres estomacales, incluso se le había abierto el apetito.

A continuación extrajo varios envases con alimentos de un contenedor de basura. Solo quiso probar los que tenían moho en la superficie. Tampoco, en este caso, sufrió ninguna reacción adversa.

Al considerarse ya preparada para lidiar con productos caducados, aceptó la oferta de matrimonio de un nonagenario que esperaba su respuesta. Para sorpresa de todos, fue él quien se echó atrás, incapaz de vivir con alguien que había desarrollado una cola de reptil por mutación.