Pilar Alejos - Lagunas

Lagunas

Aunque intento aceptar la realidad, no lo puedo evitar. Soy un nostálgico. Una vez superada la conmoción inicial, vuelvo a ser el mismo de siempre. Sigo emocionándome al escuchar un bolero, una bella historia o un poema de amor. Añoro cosas tan sencillas como el calor del hogar, la emoción de un abrazo sincero y el poder de una mirada enamorada. También anhelo volver a sentir esas caricias que estremecen la piel o rozar tus labios bajo la luz de la luna. Pero qué le voy a hacer si lo echo tanto de menos…

Por eso, hay momentos en los que me invade la tristeza y la melancolía. Todavía soy incapaz de recordar lo que ocurrió aquella fatídica noche cuando, tras darnos aquel apasionado beso, aparecí croando en esta ciénaga.