Frank Herrera - Limpiezas

Limpiezas

A falta de otra bebida más apropiada, brindaron con dos cafés cortados. Desembolsaron sus armas y abrieron fuego indiscriminado hacia todos los comensales del restaurante. Caminaron entre los asientos y se aseguraron que la muerte reclutara a todos: algunos enseñaban las palmas abiertas pidiendo piedad, otros se acurrucaban debajo de las mesas, los menos intentaban algo heróico sin suceso. Al acabar el ritual, el más bajito de los pistoleros tocó la puerta de la cocina con la culata del arma. Dos cocineros y cinco meseras salieron con distintos gestos de miedo y agradecimiento; detrás de ellos el administrador le extendía un par de billetes: «¿Cómo supieron que todos eran extraterrestres?». El bajito, contando el dinero y sin devolverle la mirada contestó: «En realidad no lo sabemos, no hay tiempo para esas precauciones.»

[Total:4    Promedio:5/5]
Más artículos
Agustina - Bienvenida realidad
¡Bienvenida, realidad!