Llevar las letras en la piel

En la actualidad la presencia de las escritoras en el  mundo literario tiene cada vez mayor peso y visibilización. Si fueron duros los años que la mujer tuvo que callar o utilizar seudónimos para dar a conocer sus obras, en los tiempos actuales, el camino resulta ser más óptimo.

Aunque, los espacios con mayor reconocimiento, como la RAE (Real Academia Española) y los mayores galardones Premio Cervantes y Premio Nobel, continúan siendo un espacio por ganar. Por dar un ejemplo en la RAE sólo once mujeres han sido académicas en este ámbito.

Mujeres valientes, escritoras que no se detienen

A pesar de estas cifras, afortunadamente, muchísimas escritoras alzan la voz a través de sus obras para abrir las puertas a la imaginación,  a los temas que están a la orden del día, también para llevar sus libros como bandera en lucha por lo que creen justo y naturalizar temas que en algún momento resultaron un tabú.

Se puede nombrar a Almudena Grandes con Las edades de Lulú (1989) que trajo consigo no sólo que una mujer se animara a escribir una novela erótica, sino que la novela explorara el universo privado de deseos que tenía Lulú a lo largo de su vida, un recorrido por la sexualidad de una mujer de manera natural y bien narrada.

Los espacios para encontrarse con la literatura son cada vez  mayores y, a su vez, para alzar la voz en reclamo de derechos. El caso de Claudia Piñeiro, argentina y catalogada por La Vanguardia de España como una de las escritoras de la década con su novela policial Betibú (2011), deja en claro que los temas que plasma en sus libros son los mismos por los que miles de mujeres reclaman cada día. 

“Mis obsesiones literarias de pronto estaban en la calle y yo salí también”.

Claudia Piñeiro  (La Izquierda Diario; octubre 2019)  

Escribir para las mujeres en los tiempos que corren se hace un hábito sanador, liberador y cada vez con mayor repercusión. El mundo cibernético e interactivo con las redes sociales permite dar a conocer a miles de mujeres que se descubren escribiendo lo que sienten e imaginan.

Si bien es cierto que llegar a editar es un camino borrascoso, en la actualidad se han generado editoriales independientes y exclusivamente para mujeres, para brindar ese espacio que a veces resulta difícil encontrar. También es cierto, que a través de esa interacción en las redes se pueden descubrir quiénes promocionan sus libros y sus textos.

Elvira Sastre, poeta y traductora española, más allá de sus bellísimas creaciones mantiene un contacto fluido y directo con sus seguidores a través de sus redes sociales que le permite llegar a miles de personas en diferentes lugares del mundo y dar a conocer sus poemas. La magia de la tecnología al servicio de quienes usan la palabra para acercar, unir, entender y empatizar con quienes los leen. 

“Desde que me recuerdo como persona, porque el recuerdo articulado viene de uno mismo, me recuerdo escribiendo. Yo no escogí escribir, sino que esto es algo que forma parte de mi descripción básica. Soy mujer, soy morena y soy escritora”. (https://hjck.com/reportajes/rosa-montero) Así se describía Rosa Montero en un reportaje realizado para un blog de actualidad, descripción que define perfectamente lo que se siente al escribir, lo que se es y lo que irremediablemente no se puede evitar. Ser mujer y ser escritora, es como es tener la piel morena, se lleva, no se elige; y se lleva con orgullo mostrando la autenticidad de lo que se quiere decir, que nace de adentro, como un grito imposible de callar que necesita salir y mostrarse al mundo.  

Excéntricas, únicas, con voces fuertes y palabras filosas las escritoras actuales se animan a romper con los estándares, a nombrar las cosas y situaciones por su nombre, a romper con los mitos y ahondar en lo profundo de las relaciones y el alma. Amélie Nothomb es una muestra de esa espléndida cualidad, sus novelas están atravesadas por las complejidades de las relaciones humanas y la necesidad de sentirse amado. Su novela Golpéate el corazón (2017) rompe con el mito romántico de la maternidad y narra la historia de una madre que siente celos por su hija.

Vivió el parto como un brusco y desagradable regreso a la realidad. Al oír los berridos del recién nacido, se quedó estupefacta: así pues, durante todo este tiempo había tenido a alguien adentro.

Es una niña, señora, anunció la comadrona.

Marie no sintió nada, ni decepción ni alegría. Le habría gustado que le explicaran qué debía sentir”. 

Pensantes y profundas las escritoras plantean a la literatura como una nueva forma de entender el mundo Muriel Barbery así lo afirmaba en una nota para el diario Crónica en marzo del 2017:

“Me di cuenta que para entender mejor el mundo no era la filosofía la vía, sino la literatura”.

Ella, que estudió filosofía y se animó a adentrarse en el mundo literario para desenmascarar y dejar al descubierto la superficialidad de la clase alta francesa en El encanto del erizo (2006). Sensible, con mirada aguda y una  narración con un análisis social muy bien logrado que transmite magia por la calidad de sus personajes y la historia que relata. 

Leer para disfrutar, pero también leer para entender, para analizar y tener una mejor comprensión del mundo, ese sería el secreto para acercarse a las autoras actuales. Dejarse llevar por los párrafos que rompen estructuras y cuentan verdades, aunque esas verdades estén relatadas como ficciones. Porque la literatura da ese permiso, de poder decir creando mundos imaginarios.

Leerlas, disfrutarlas y entenderlas es la mejor manera de conocer esta nueva camada de escritoras, que no callan, que sienten, piensan y escriben a los cuatro vientos lo que guían sus manos  y que nace desde sus almas.