Sara olivas - Me acuerdo

Me acuerdo

Me acuerdo del sonido de timbre de la casa del pueblo cada vez que eran las diez de la noche y venías a por mí. Cenaba a las ocho y media. Algo ligerito para que los nervios no jugaran una mala pasada y me permitieran disfrutar de la noche sin tener que pasar por casa con la excusa de cambiarme los zapatos. Cenaba a las ocho y media para estar preparada a las nueve, elegir mi modelito, siempre unos pantalones cortos y una camiseta que dejara al descubierto mis hombros y con la que se intuyera que ya hacía tiempo que había dejado de ser una niña, y ponerme el brillito de labios. Nunca sabrás si hoy será el día de estrenarlos. Se acercaba la hora y los nervios aparecían más allá de la boca del estómago. Mis manos se entrelazaban, dedo índice izquierdo con dedo anular derecho, y mis pies marcaban el ritmo de la última de Estopa. Diez en punto. Silencio. Diez y cinco. Más silencio. Diez y diez. Suena el timbre.

—¿Es para ti?

—Me voy. No me esperes despierta.

Desde ese día, y a mis quince años, descubrí que, cuando el amor llama a tu puerta, no hay que hacerle esperar. Nunca sabrás si hoy será el último día.