triz fernandez - Mi turno

Mi turno

Ese día, decidí cantarle las cuarenta. Llevaba años perdiendo y ya no aguantaba más. Esta vez no sería así, se lo iba a decir. Alto y claro. Tenía que decírselo. Por todas las veces que me había superado, por todas las veces que se había llevado lo único que tenía. Sabía que no era la única con la que jugaba. Jugaba con todas. Se creía el rey, pero en realidad siempre le faltaba el caballo. Y un rey sin caballo, ¿para qué sirve? Me llenaría de valentía y se lo diría. Y pintaba bien, ¡ya te digo que si pintaba bien! Esta vez no mandaría la cantidad de oro que tenía. Ni la cantidad de copas que llevaba encima. Esta vez mandaban los palos. Los palos que me había dado durante años. El triunfo era, por fin, mío. 

Era mi turno. Pintaban bastos. Y yo, tenía el rey y el caballo. Y lo hice, por fin. Le canté las cuarenta. Él perdió el último as que tenía bajo la manga y tuvo que rendirse. Me fui, sola y victoriosa a descansar, por ese día ya había tenido suficiente tute. Mañana, empezaría un nuevo juego. Con mi suerte, y mis reglas.

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