Jesús Artacho - Morir es cosa seria

Morir es cosa seria

Tan pronto como el suicida se subió al árbol, sus doce compañeros de clase decidieron que era el momento de salir del escondite para contemplar de cerca la escena. Él fingió no verlos, sacó del bolsillo una soga resistente y lo preparó todo para evitar fallos de última hora.

Pero no sabía muy bien cómo ni dónde hacer los nudos. Era un suicida sin experiencia como todos pero bastante torpe, hasta el punto de provocar la risa. Además le fastidió sobremanera que entre sus compañeros no cundiese el pánico, que llegasen al extremo de troncharse de risa cuando era obvio que él estaba a punto de hacer algo muy serio.

Al comprobar que el drama que tenía preparado había degenerado en simple comedia, el suicida saltó del árbol, tiró con rabia la soga y se alejó corriendo de allí.

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