Pilar Alejos - Nadie es perfecto

Nadie es perfecto

Si supieras el intenso dolor que me provocan esas rozaduras que afloran en mis pies cuando, al final del día, llego a casa y me quito los tacones. Ni te imaginas cómo tengo el resto del cuerpo, en carne viva, desde que fui a que me hicieran la depilación láser y se les fue un poco la mano. Además, si me pongo elegante, me asfixio, ya que apenas puedo respirar dentro de los vestidos. El problema es que resulta casi imposible encontrar ropa de mi talla. Aunque lo peor de todo, son las largas sesiones de maquillaje a las que necesito someterme antes de salir de casa, si quiero estar más o menos presentable.

Qué desesperación. Ya no sé qué más puedo hacer, lo he intentado todo. Pero no hay manera de convencer a mis padres de que no soy una chica.