Pilar Alejos - Ni un día más

Ni un día más

Encontró el valor que necesitaba rebuscando entre las pinturas de mamá. Pensó que aquel lápiz negro, con el que ella se dibujaba un lunar cada mañana, sería la solución para su problema. Si ella se pintaba uno junto a su boca, le daría un aspecto sofisticado y la haría parecer más mayor, más audaz. Marilyn Monroe lucía uno, tras el que escondía su fragilidad.

Necesitaba mostrarse tan serena como ella. Sería su talismán. Le daría fuerzas para afrontar un día más en el colegio. Algo a lo que aferrarse cuando llegase ese momento que desde hacía tiempo le quitaba el sueño y la hacía temblar. Estaba convencida de que hoy todo sería distinto.

Encaminó sus pasos hacia el aula, su andar era seguro y valiente. Al llegar ante la puerta, sus piernas empezaron a flaquear y frenó en seco. 

Creyó que no se tendría en pie, que se derrumbaría al verle, que un día más la arrinconaría. Pero debía acabar con aquella pesadilla. No podía fallarse a sí misma. Avanzó hasta llegar a su altura. En ese momento, afloró toda la rabia y el dolor acumulado durante meses. Sacando un coraje inusitado, pasó por su lado con la cabeza bien alta, mostrando con orgullo su lunar. 

Borró para siempre de la cara del profesor su asquerosa sonrisa.