Palido Punto Azul - Manuel Bocanegra

Pálido punto azul

Pálido punto azul tan desvaído.
Frágil peonza de cristal.
Emergencia climática planetaria
diagnostican los doctores.
Pulmón caliente, corazón ardido,
pupilas de glaciares afectadas,
fiebre alta, mal de fondo
y persistente desazón contaminada.
Alto riesgo de contagio.
Absténgase inmediatamente del humo de motores,
reduzca a la mitad el consumo innecesario,
evite – qué digo – prohíbase sucumbir
al veneno cotidiano de los plásticos.
Reduzca aviones al amanecer
y suprímalos de los atardeceres.
Cultive el bosque verde y sabio,
la biodiversidad vital de sus océanos
(nada de cruceros, menos redes,
menos pesca, salvaguarde
los santuarios habitados por ballenas).
Elimine chimeneas, viva despacio,
respire hondo y equilibre su pulso
estacional tan demacrado.
Presenta fuerte arritmia
de inviernos desnortados
e invasión de veranos
prolongados en desiertos.
El riesgo es mucho, el riesgo es alto.
Extinguidos están los planetas
afectados de este azul
tan desvaído casi pálido.
El parpadeante sarpullido
de sátelites de su frente
advierte y recomienda
aplicar algo más que un deseo fugaz
a la luz de las estrellas.
Contundentes remedios eficaces
reclama la ocasión:
cambiar sin dilación
de forma de vivir y de sistema.
Por Hipócrates lo juro,
no hay vacuna conocida
ni planeta que resista
la bacteria humana.

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