Roman G Camas - Popi

Popi

Aquella noche le fue imposible encontrar a alguien de confianza que cuidara a sus hijos mientras ella fingía divertirse en la cena de Navidad de la empresa. Esa fue la razón por la que dejó  sola a su hija mayor a cargo de su hermano diez años menor. Cuando logró zafarse de sus compañeros, aprovechó para llamarla y calmar su conciencia:

—¿Qué tal? ¿Cómo se está portando tu hermano?

—Todo bien, mamá. No te preocupes. Estoy en el salón viendo una serie y él está en su cuarto sin dar un ruido.

—¿Por qué no te acercas a ver cómo está?

—¡Voy! Espera… Está bien. Está jugando con los juguetes con su nuevo amigo invisible.

— ¿Amigo invisible?

—Sí, ya sabes. Popi dice que se llama.

—¡Dios mío! ¡Coge a tu hermano y salid de casa enseguida!

—Mamá, son cosas de niños.

—¡Popi era tu amigo invisible cuando eras pequeña!