ser humano necesita histoiras

¿Por qué el ser humano necesita historias?

Desde Caperucita Roja, publicada por el famoso escritor francés Charles Perrault en 1697 o la más aún conocida recopilación Las mil y una noches, atada según los expertos en los últimos años del siglo IX, las historias han formado parte de nuestra vida. De nuestra vida como individuos en particular y como seres humanos en general, porque ya los primeros utilizaban las herramientas que tenían a mano para expresar. 

Las pinturas rupestres, como las de las cántabras Cuevas de Altamira, son uno de los ejemplos que se pueden emplear. Hay diversas teorías sobre el significado de su utilidad. Una de las más extendidas es la advertencia. Porque efectivamente, los seres humanos contaban y escuchaban historias… para sobrevivir.

‘Érase una vez…’ la supervivencia 

Con el desarrollo cognitivo y del lenguaje y todavía sin soporte transportable para escribir las historias, los seres humanos usaron la transmisión oral para difundir conocimientos, costumbres o ritos. 

En primera instancia, se intercambiaba información sobre aspectos puramente ligados a la supervivencia, como los lugares más propensos para cazar, o las zonas de riesgo. También se contaban a los más pequeños relatos sobre los peligros y se utilizaban para enseñar y educar. Y es que es más fácil retener en la memoria una historia bien contada con unos personajes y hechos específicos que puros datos sin principio ni final.

En este sentido, los relatos fueron necesarios para hacer llegar tradiciones, que pasarían oralmente de generación en generación para que no se perdieran. Podían ser simples leyendas para mantener el misterio o entretener a la gente pero también podían ser rituales relacionados con la superstición y la buena suerte, ligados en ocasiones a fechas específicas. 

En la actualidad, los relatos están explorando cada vez más nuevos usos -como en el periodismo, la comunicación política o la publicidad-, formatos y plataformas. Se ha actualizado la forma de contar cuentos: ya no nos vale solo el ‘érase una vez’. Aunque se puedan contar microcuentos en tan solo unas líneas.

Imágenes que se vienen a la cabeza son las reuniones alrededor de un fuego, los cuentos a los niños antes de dormir… todo es narración. Y existe por el placer del ser humano y, sobre todo, por su valor intrínseco para realizar una comunicación efectiva, independientemente del objetivo de esa comunicación. 

Los cuentos de las marcas

Hoy en día, tanto las redes sociales como los autores o las propias marcas toman un peso importante en la ecuación. Ahora no es solo el poder contar a través de la televisión, la radio o los carteles de la calle. Ahora hay que saber llegar al consumidor de la mejor manera posible. 

El objetivo principal, independientemente de querer venderte su producto o servicio, es que el usuario interiorice los valores que promueve, que se le recuerde, que forme parte de la comunidad.

 

Para poder contar algo tan complejo como la identidad corporativa de una empresa, los responsables de esos objetivos utilizan las historias para los consumidores, actuales o futuros, sean capaz de recordarlas. Es decir, utilizan el storytelling o el arte de contar historias con un propósito concreto. Se busca la empatía con el cliente o consumidor, para conectar emocionalmente con él. Muchas veces utilizan historias reales y otras creadas.

“A veces la realidad es demasiado compleja. Las historias le dan forma”.

Jean Luc Goddard, director de cine franco-suizo.

Y tú, ¿te animas a contar tu propia historia?