Agustina Bloom - Promesa viaje

Promesa de viaje

La luz del sol le quedaba bien. Sus ojos parecían estar más claros de lo normal. Esa canción que escuchaba sincronizaba con sus emociones. Su sonrisa expresaba una felicidad muy relajada, de esas que llegan para quedarse largo rato. Estaba lejos de casa, y estar lejos de casa no le generaba malestar ni cosa por el estilo, al contrario: se sentía en una libertad inquebrantable. Estar de noche en aquella playa le transmitía paz. El sonido de los pájaros le era familiar. Se sentía en su nuevo hogar.

Recordó que llevaba su cuaderno en su mochila. Escribió tres palabras en la última hoja. Sonrió entre lágrimas, arrancó la hoja con lo último escrito y la enterró bajo tierra, bien al fondo, donde ni los pájaros podían alcanzarla. “Voy a cumplir con mi promesa”, dijo en voz alta y se fue de la playa. Supuso que esa estrategia le serviría como impulso para seguir creciendo a nivel personal. 

Al llegar a su departamento, se recostó sobre su cama. Descansos necesarios. Por la ventana ingresó un papel lleno de tierra húmeda. Cayó precisamente sobre su frente. Al correr aquél papel de su rostro, descubrió que se trataba de la página que había enterrado bajo tierra hace unos minutos atrás. Su mente se encendió de miedo y euforia a la vez. Del otro lado de la hoja estaba escrito una sola palabra con letras bien grandes: logros.

Pensó en el universo, en la ley de causa y efecto, en las estúpidas casualidades que a veces surgen pero que sin embargo no forman parte de sus creencias. Aun así, tomó la hoja, abrió la ventana y la dejó volar. Porque los logros tienen que volar.

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