Angel Saiz Mora - Quien bien te quiere

Quien bien te quiere

Antes de preparar la última receta, la decisiva, los finalistas del concurso de cocina infantil habían recibido muchos ánimos de sus padres, allí presentes. Por el contrario, a uno de los niños le comunicaron los suyos, muy serios, que la abuela había muerto.

El pequeño quedó conmocionado, docenas de lágrimas de desconsuelo regaron su sopa, cuyo volumen aumentó de forma considerable. Los telespectadores, que desconocían la noticia, lo achacaban a los nervios, demasiada tensión para tan corta edad.

El jurado eligió aquel plato, sin tener en cuenta que, al haber sido condimentado de forma natural, aunque involuntaria, era el más sabroso con diferencia, en una prueba en la que habían establecido como reto para los concursantes que no utilizasen sal de mesa.

Su familia aplaudió a rabiar. También lloraban, el chaval más que nadie, aunque en su caso de alivio y asombro; parecía mentira que aún quedase líquido en sus lacrimales, sobre todo cuando vio que la abuela, con sonrisa sibilina, abandonaba su escondite y se unía a la fiesta.