Pilar Alejos - Reencuentro

Reencuentro

Se le aceleró el corazón en cuanto reconoció aquel lunar bajo la nuca. Había soñado tantas veces con él y, ahora, lo tenía ante sus ojos.

Aunque lo acarició solo durante unos segundos, nunca pudo olvidarlo. Con el tiempo, los recuerdos se desvanecen. Sin embargo, conservaba con total nitidez los detalles de su rostro, el aroma y la suavidad de su piel, así como, el azul transparente de su mirada. Mientras masajeaba su espalda, temblaba al escuchar su respiración. Temía descubrir que se equivocaba, que soñaba despierto.

Al terminar, ella se dio la vuelta. Aquellos ojos disiparon por completo sus dudas. Por fin, supo que no estaba loco, que no eran imaginaciones suyas. Habían pasado veinte años, pero jamás creyó a sor María. Su bebé no estaba muerto.

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