Marina Cabrero - Regresión

Regresión

—Escúchame con atención —No pude evitar agarrarme y clavar mis uñas en los reposabrazos de la silla. El paso del tiempo había resquebrajado el tapizado dejando visible la espuma que lo protege—. ¿Sabes por qué estás aquí? 

Asentí. Las palabras dejaron de salir de mi boca en la segunda sesión de electro shock. Desde entonces, simplemente me limitaba a existir, a ser un ser que observa, aunque por dentro era un caos.

 —Por orden judicial se nos ha concedido la oportunidad de practicarle una regresión, una hipnosis para descubrir si fue culpable de los cargos de los que se le acusa—Revolvió unos papeles—. Asesinato con nocturnidad y alevosía, entre otros. —Clavé aún más las uñas. —Voy a contar del diez al uno, hacia atrás. Cuando acabe, estarás en la escena del crimen y recordarás todo lo que ocurrió. 

Se tomó su tiempo en poner en marcha el metrónomo y volver a su silla.

—Diez. —El sonido era cada vez más fuerte—. Nueve. —Dejé de sentir mis pies— Ocho. —La cabeza me pesaba—. Siete. —Mis ojos se cerraban—. Seis. —Podía notar la brisa de verano de aquella noche—. Cinco. —La luna se reflejaba en el lago—. Cuatro. —Las últimas burbujas salían a la superficie—. Tres. —Miré hacia abajo—. Dos. —Noté peso en mi mano—. Uno. —Allí estaba la piedra ensangrentada.

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