Javier Puchades - Resureccion

Resurrección

Hablar de muertos vivientes y pensar en mamá es instantáneo. Todo empezó cuando la despidieron del trabajo. Fue como si la matasen en vida. Dejó de cuidarse, de arreglarse… La piel se le acartonó. Siempre andaba con el mismo vestido andrajoso. Solo salía de casa para acudir al entierro de alguna ex-compañera, decía que aquello le daba vida. La pobre solo disfrutó unos meses de su paga de jubilación. Tanta deprimente desesperanza acabó con ella. Menos mal que de algo me sirvió aquel curso de tanatopraxia. Así, cuando la llevo al banco para cobrar la pensión, en su silla de ruedas, está guapísima. Solo le falta hablar.

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