Microcuento de Terror: Halloween

UN RETO DE MUCHO MIEDO

Para Halloween de 2016, propusimos un reto de muchísimo miedo. El primer reto de microcuento de terror. Para ello pedimos que en el plazo de una semana, quien quisiera participar, debía mandarnos un cuento corto en el que relatara una historia de terror.

Y UN JURADO DE LUJO

Para elegir a los ganadores, invitamos a los escritores Defreds, Carlos Salem y Jesús Terrés. Con el dificil reto de elegir entre todos los participantes, el jurado decidió que los ganadores debían ser Ary Blue, Sora Sans y Miguel Ángel Blazquez, y así lo anunciaron en sus redes sociales.




GANADORES DEL RETO:

Ganador Reto Terror: Ary Blue
Ganador Reto Terror: Ary Blue

«NANAS»

por Ary Blue

«Adoro las nanas que me canta mi padre cada noche, antes de dormir. Su voz suena fenomenal gracias al eco en las paredes de madera.

Mi madre, sin embargo, dice que no son horas de ir al cementerio.»

Ganador Reto Terror: Sora Sans
Ganador Reto Terror: Sora Sans

«ELLOS»

por Sora Sans

«Encendió la lamparita que los ayudaba a dormir. Los arropó en sus camas y les dio el rutinario beso de buenas noches.Mientras entornaba la puerta y los miraba con una sonrisa de amor, la oyeron susurrar: Ya vienen.»

Ganador Reto Terror: Miguel Ángel Blázquez
Ganador Reto Terror: Miguel Ángel Blázquez

«ENTONCES»

por Miguel Ángel Blázquez

«Al coger su pala prometió a su mujer e hijos que sería su último trabajo como enterrador. Su corazón se arrugó al darse cuenta de que ellos ya no podían oírle.»

LISTADO DE PARTICIPANTES

¡Aquí podéis ver todos los participantes en el reto! Están listados en orden de participación.

Si queréis buscaros de forma rápida, podéis pulsar control+F y os aparecerá un buscador, introducís vuestro nombre y apellidos o el título y lo encontraréis. Si no os encontráis, o queréis aparecer con otro nombre podéis escribirnos a facebook o twitter y en breve os contestamos. ¡gracias a todos por participar! ^^

1.- «Despreocúpate»

por Gustavo Gonzales

Maquíllate y maquíllame, hoy no hay excusas. Vamos a mostrar al mundo que no somos los mismos de ayer ni mucho menos seremos los del mañana.

2.- «Entre sangre y rastrojos»

por Cristina Vallet

No se me van de la cabeza los gritos de mamá diciéndome que me esconda entre los rastrojos. Veo mucha sangre, sangre por todas partes. Al rato los monstruos se van. No hay mayor historia de terror que la de un país en guerra..

3.- «Un buen día.»

por Yago Paredes

Había sido un buen finde:
Viernes; videojuegos con los colegas; sábado, fiesta en el centro; domingo, comida familiar…
Tras tal finde¿qué podría salir mal…?

Lunes:

-Primera hora:Examen de matemáticas.

-Segunda hora:Examen de Literatura.

(Pasa la mañana)

-Última hora:Examen de Historia.

(Llega a casa:todo inundado;se había dejado el grifo abierto al salir con prisa)

*Grito profundo*

*Silencio*

Dedicado a los amantes de los lunes.”They know the fear

4.- «Está cerca.»

por Elena

Se esconde en su armario, mantiene sus piernas pegadas a su pecho, ojos cerrados y puños apretados.

Siente pánico.

Sabe que está ahí, puede escuchar su respiración; lenta y calmada. Escucha el crujir de la madera bajo sus pies.

Pasos cada vez más cerca…

Dos más y todo habrá acabado….

5.- «El aliento»

por Rafa García Meseguer

El cálido aliento en su nuca la tranquilizaba hasta que recordó que dormía sola..

6.- «Vampiresa»

por Vanessa Gisela

Llegó a su casa, salió a su encuentro, el de excesos sexuales ella de hambre de sangre, corazón latente bajo sus dientes y le mordió el amor y bebió sus fluidos y lo dejó tendido allí dormido, lavó sus manos como navajas y se fue eterna a su próximo encuentro..

7.- «Noche de brujas»

por Laura Albo Rodríguez

Cada vez se veía más movimiento en ese cielo estrellado tan oscuro, se movían con rapidez, en busca de nuevas víctimas a las que embrujar. Yo andaba escondiéndome entre aquellas callejuelas, deseando que no me vieran, hasta que de repente me encontré con una escoba entre mis manos.

8.- «Inverno»

por Nieves Moreno Rodado

Siempre supe que el frío traía la muerte. Y luché por mí como nadie para que (el miedo) no helara mis huesos.

Pero ahí estaba, con su túnica negra, mirándome de frente, queriendo llevarme.

O eso creía yo,

O eso creía ella..

9.- «Hermanitos Crandall»

por Boris Ulianov

—¡Truco o treta!— dijeron los niños.

—Treta— respondió el viejo, con un rictus.

Nadie supo más nada de los Crandall..

10.- «Esclavo»

por @Belén

Aquella noche de Halloween, los gritos ensordecedores retumbaban en su pecho repitiendo:

¡No puedes escapar! ¡No huyas!

Una fuerza sobrehumana le lanzó contra el suelo haciendo jirones su razón.

Y la Bestia, estrangulándole con fuerza el corazón, eufórico por su victoria, le dijo:

-Desde hoy me perteneces, soy tu dueño, llámame Amor.

11.- «Insomnia»

por Sara Urbano

Desperté súbitamente empapada en sudor, pero no hice otra cosa que arrebujarme debajo de mis sábanas como si aquello fuese a protegerme. Apreté los ojos y los dientes. “No eres real”. Otra voz gutural, respondió con una risa socarrona.”Oh, ya lo creo que sí”.

12.- «Sombra»

por Marisa Sanchez

Caminaba

y mis pasos sonaban dobles,

me paré y era mi sombra, ella lloraba porque no podía escapar sin mí

y la muerte ya venía por nosotras.

Decidimos dividirnos

y ella fue cazada.

Vivo esperándote,

te venceré y liberaré a mi sombra.

13.- «El señor Alan»

por Estefanía Figueiras

“La calefacción del coche a tope. El maldito móvil sin red.

No sabía cómo salir del pueblo. Vi a un hombre de espaldas. Demasiado tarde.Sentí su cuerpo bajo las ruedas, o eso creía… Temblorosa abrí la puerta. No había nadie. Solo sangre y el peluche de mi hermana..”

14.- «San Patricio»

por Maximiliano Marcos

Camina las calles de Dublín y cientos de ojos murmuran al observarlo. Entra a un bar y se pide ocho cervezas. El mozo lo atiende con asombro y temor. Se va a su casa y entre botellas vacías de alcohol encuentra un cadáver. Es el suyo. Ahora sí entiende todo.

15.- «Filicida»

por Fabián Buitrago

Un haz arrebató su atención. Se proyectaba desde la ensangrentada hoja de metal del cuchillo dispuesto en la mitad del mesón. La realidad de su soledad se esfumó, dejándolo inmerso en un reino de terror basado en el sinnúmero de pensamientos que trataban de negar la muerte de su hija..

16.- «La Coartada»

por Adriana Acosta

Tuve que hacerlo,

conocía mis laberintos

y sabía usarlos,

sabía poseerme

e irse sin remordimiento, me secuestraba la sonrisa,

me maltrataba la fé,

-era necesario, tuve que matarlo-

Lo escondí en mis ojos,

allí nadie lo encontrará,

amenacé al alma,

amordacé al corazón,

soborné a la esperanza,

sé que no hablarán, fué en defensa propia, lo saben

Todavía le escribo…

como coartada.

17.- «La soledad del fantasma»

por Elisabet Jiménez

La sábana, raída por el tiempo, era de un amarillo casi parduzco. Aún así era su favorita. Solo aquel día del año osaba a socializar. Abandonaba su viejo desván y cuando las calles se inundaban de calaveras, monstruos, calabazas luminosas y dulces momentos, volvía a ser el niño que era..

18.- «Sangre»

por Eva Loureiro Vilarelhe

“Oigo pasos. ¿O es mi corazón aleteando cual pajarillo atrapado en un puño? Huye, me digo, pero adónde si estoy acorralada. Se acerca, entre el hacha y la gélida pared mi pecho retumba, su carcajada ahoga mi grito de pánico. Golpe certero y sangre. Sólo eso..”

19.- «MI PADRE»

por Javier Puchades

Mi padre siempre está conmigo, nos gusta cazar mariposas o tumbarnos en la hierba mirando al cielo y hacer monigotes con las nubes. Cuando quiero algo él está ahí dispuesto a jugar y divertirnos juntos.

Mis compañeros tienen amigos imaginarios, yo tengo a mi padre. Soy la envidia del orfanato.

20.- «Juntos los tres»

por Eduardo Pérez Rafael

Has vuelto a susurrar su nombre a mi oído sabiendo lo furioso que me pone. Pensé que me conformaría con pasar mi vida a tu lado…

Al encender la luz seguíais muertos.

Me tapo y me duermo ahora que las voces se han callado.

21.- «Aquella tarde en el parque»

por Jenny Del Pino

Se le cayó la pelota junto a mis pies. Levanté la mirada de los apuntes para dársela. Llevaba la sonrisa puesta y el pelo atado con dos lazos. Uno se le caía y me dispuse a rehacerlo. El reguero de sus sesos cubrió mis manos. Seguía sonriendo mientras giraba torpemente.

22.- «Timbre a medianoche»

por Álvaro Fernández Fernández

Sonó el timbre a medianoche. Despertó de su sueño con el vello de punta. Abrió la puerta, pero no había nadie. Él ya estaba dentro.

23.- «Espejos de Halloween»

por Cheyenne Espinosa

Temía mirar al espejo, lo intentó de reojo.Vio el reflejo de su madre parada detrás, volteó la cabeza y no vio nada. Volvió a mirar al espejo y tampoco estaba. Sintió frío por detrás, volteó y la vio junto a ella. Se asustó! Desde entonces cada Halloween aparecen juntas..

24.- «Halloween encerrado»

por Plácido Romero Sanjuán

No soporta salir esa noche. Todos se ríen de él. Nadie le toma en serio. Se burlan de su ropa, de su pelo, de sus dientes. Hay quien, incluso, los toca para comprobar si son de verdad. Odia tanto Halloween que hace años que lo pasa encerrado en su ataúd.

25.- «Pesadillas»

por Marcel

Un nuevo grito llegó a sus oídos. Y después, el silencio aterrador hasta la próxima vez. Su cuerpo se empapó en sudor. Decidido a acabar con ella, bebió un trago de ron y acercó la pistola a su propia sien. Con el disparo, sonó también su voz: ¡Muere, maldita conciencia!.

26.- «El despertar»

por Jesús Serrano Pérez

Se despierta, La habitación está en sombras, en el techo una oscura figura gateando por el, la figura le mira, terror, pánico, cierra los ojos, los abre y no ve a la figura, observa una blanca mano a los pies de la cama, sube, gatea hacia el, vendrás conmigo..

27.- «Laberinto»

por Pablo Vega

Pasó sus manos por lo que parecía un laberinto gelatinoso y tibio sin saber que eran sus vísceras esparcidas sobre la cama en la que se encontraba, entonces comprendió que se perdería para siempre en la oscuridad de aquella maloliente habitación.

28.- «la gruta»

por Nuri Trigo Boix

No fueron las formas grotescas que dibujaba la luz cambiante sobre las paredes de la gruta, tampoco la sensación de algo viscoso y desconocido bajo sus pies; fueron el vacío y el silencio lo que le enfrentó a su más grande temor: nunca más escucharía una voz humana.

29.- «Quimeras»

por Andrei Aleski

Acostado en la cama miré por la ventana, al otro lado una figura me contemplaba. Cerré los ojos y aparté la mirada. Es tu imaginación. —Pensé. Volví a abrirlos y me la encontré cara a cara. Cerré los ojos y aparté la mirada. Buscando una nueva excusa que me tranquilizara.

30.- «Las caras»

por Jorge Alejandro Gonzalez

Me gustaba observar las caras que se formaban en la pintura del techo con las primeras luces de la mañana. Hasta que las sábanas comenzaron a subir por mi cuerpo, anudándose en mi garganta.

31.- «El monstruo de mi cama»

por Sheila Martinez astorga

Al levantarme le vi,era feo olía mal y odiaba la oscuridad

Hola…Pequeña…

Pero…quién eres?

Soy el monstruo de debajo de tu cama vengo a comerte

Poco a poco el monstruo fue sacando su corazón y comiéndoselo manchándose con sangre..

Allí tumbada y muerta en el suelo la chica…Despertó en halloween comiéndose las almas Fin.

32.- «Más allá»

por Ninfa Durán

Me tropecé de repente,con mis fantasmas interiores “vamos a divertirnos” dijeron,y me encontré danzando con la muerte,el deseo y el adiós.

33.- «Falsa soledad»

por Marta Alberca Arteaga

La habitación estaba desierta, lúgubre y apagada. Los juguetes me miraban con ojos silenciosos pero que lo decían todo, como si supieran algo que a mi se me escapaba. Algo captó mi atención: el espejo abandonado y sucio todavía reflejaba, pero cuando me miré en él, no estaba sola.

34.- «La cabaña del abuelo»

por Oriol Pastor Aris

El abuelo vivía en un bosque sombrío.Como cada invierno, fuimos a visitarlo.Cuando llegamos, nos encontramos su cuerpo en estado de descomposición. De pronto ,apareció un monstruo de un pantano cercano y nos atacó con furia.Saqué el revólver y disparé tres veces.Finalmente huyó hasta su guarida, desangrándose.

35.- «Bocado»

por Matilde Bermúdez

Se acercó hasta la orilla; contempló el mar agitado por la luna enloquecida,se despeinó y regresó al chiringuito.Observó a su presa y se dirigió a ella…..le mordió.

¡La luna gritó enfurecida!.

36.- «Helio»

por Óscar González Soto

Los pequeños suplican entre lloros que lo bajen. Del techo, su cuerda cae inalcanzable. Alguien trae una silla, pero no llega. Alguien arrastra una mesa, pero no lo alcanza. Cuando los bomberos aparecen, discuten sobre cómo pudieron colgar a Heliodoro tan arriba. Uno de ellos se equivoca. El otro miente.

37.- «Lejos de ti»

por Carla Rivero

Llueve. Estoy aquí, tiritando bajo las sábanas. Silencio. Se acerca, espero. Ya ha entrado al portal. Oigo el jadeo de su respiración. Me estoy ahogando. Sube deprisa. Quiero salir, quiero salir… Y recuerdo sus ojos. Cojo mis llaves y compruebo que tienen la punta afilada, abro, y salgo a recibirla.

38.- «El vecino que hacía meses que no abría la puerta»

por Patricia Richmond

—¡Truco o trato!

—Truco.

—No, tienes que decir trato y darme caramelos.

—No tengo.

—Toma. ¿Truco o trato?

—Trato —dijo echándomelos en la bolsa—. Parece divertido. ¿Puedo acompañarte?

Ningún otro Halloween conseguí tantos dulces como aquella vez con el hombre que llevaba un hacha clavada en la cabeza.

39.- «Disfraz»

por Almudena Palacios Ibáñez

Esta noche volveré a ganar sin querer, saldré a pedir caramelos bajo la luna llena, a no sentirme tan vacía, porque para mí, de eso se trata halloween: poder salir a la calle y que la gente disfrute asustándose de mi vida, aunque ni siquiera lleve disfraz.

40.- «Tembló»

por MatBermudez

Se rió,lloró,bailó,cantó,miró.tembló…y de pronto se vio en la playa ahogándose en una ola de placer. ¡Despierta!;- le gritó su compañero. -Te toca resucitar a un nuevo muerto.

41.- «Sucedió»

por Rubén Roca Albiol

Una noche, algunos días después del atropello, escuchó su voz pidiéndole que se apartara, en un susurro que poco a poco, mientras caía, iba convirtiéndose en un grito desgarrado que acabó – confundiéndose – con su vida.

42.- «El juego»

por Javier Guerrero

No había escapatoria. Varios zombis le seguían y el pasillo llegaba a su fin. Sin munición y sin fuerzas, se rindió. Los actores se quitaron la máscara y le felicitaron por llegar tan lejos. Él, sonrió mostrando sus colmillos y sus ojos rojos. Ahora empezaba su juego.

43.- «Disfraz de Halloween»

por David Diaz

Llegó el día de los muertos. Pasó el día preparando su disfraz para Halloween. Cogió toda su ropa del armario y la tiró encima de la cama. Después, la dispuso ordenada en su maleta. Se había puesto su disfraz más aterrador, el de me voy.

44.- «Silencio»

por Soora Min

Ella murió. Él la siente. La busca. La llama. Siente sus emociones. Sufre el dolor de ella. Aunque sabe de su muerte. La casa sigue fría. – Mi amor, te necesito. Pero por mucho que repita esas palabras y los te quiero de cada mañana, sólo queda eso… El silencio.

45.- «El espanto vive abajo.»

por Luis Jesús Goróstegui Ubierna

Tras el percance papá cambió mucho…, hasta convertirse en… eso. Desde entonces todas las noches oigo alaridos de pavor en el sótano; y me las paso llorando de miedo en mi habitación, en el desván, lo más distante posible del horror. Nunca bajo al sótano; el espanto vive abajo.

46.- «FIESTA DE HALLOWEEN»

por Rafael Albertos Rosario Taveras

Gracias por venir a nuestra fiesta de Halloween y traer la bebida en tus venas.

47.- «Nada»

por Clara Elipsis

Tenía las cuencas de los ojos vacías. Completamente vacías. Dos agujeros negros mirándome con sorna. La sensación de ahogo y un miedo irracional subían por mi columna vertebral. Cerré los ojos con fuerza. Con mucha, mucha fuerza. Me llevé las manos a la garganta en un grito desesperado, incapaz de pensar con claridad. Y despareció. Y desaparecí.

48.- «El paracaidista»

por Susana Gonzalez Rico

Al paracaidista no le molestaba la sensación de vacío. Estaba acostumbrado a estar colgado. Lo que no le gustaba para nada es que ésta vez fuera del cuello.

49.- «Angélica»

por Lidia Baños

Lo mío con Angélica va muy en serio. La quiero y me quiere, vivo por ella y ella muere por mí. Por eso, cada tarde me tumbo bajo la sombra de los cipreses del cementerio y le cuento qué tal me fue el día, acariciando con nostalgia su lápida.

50.- «Indiferencia»

por ZuperCurro

Grito. No me escuchan.

Agito los brazos. No me ven.

Lloro. No me sienten.

Descubro el peor de los terrores.

51.- «De puntillas»

por Mireia Moreno Ruiz

Pisaba de puntillas para no despertar los miedos. Le había costado mucho silenciarlos a base de canciones de cuna, como para permitirse el lujo de interrumpirles en medio de su pesadilla.

52.- «¿De miedo?»

por Natalia del Buey de Andrés

La calabaza, cansada de portar caramelos cada 31 de octubre, puso atención en el brazo regordete de su presa, y, sin demora, se lo tragó del tirón. Ahora, las calles ya no se visten de colores anaranjados sino que, de luto, recuerdan el festín de aquella infeliz calabaza.

53.- «El nombre del monstruo.»

por Enrique Vasallo

Existe un monstruo al que todo ser humano debería enfrentarse al menos una vez en su vida.

Produce un miedo que sobrecoge, que atenaza por dentro y que te oprime el corazón.

Es el miedo que se siente cuando por primera vez se dice “Te quiero” a alguien.

“Te quiero”, el monstruo.

54.- «Ya no»

por Alicia Párraga Sánchez

Aquella mañana el despertador no cesó de sonar.

Pero ella jamás despertó, pues ya no dormía

aunque sus ojos permaneciesen cerrados.

55.- «Buenas costumbres»

por Sofía

Como cada treinta y uno de octubre desde hacía cincuenta años, ambos cenamos juntos para celebrar nuestro aniversario.

Lo cierto es que me encanta que sigamos manteniendo esa vieja costumbre. Además, desde que él murió las cenas juntos son aún más placenteras. No discutimos ni una sola vez.

56.- «Y GANÓ…»

por María José Torres

“Y tanta prisa tenía por llegar aquel día a esa cita tan especial, que la muerte decidió llevarla en brazos para aligerar el paso. Y al final del camino, allí estaba aquel monstruo con el que tantos años había luchado, su propio lobo feroz, al que esta vez sí vencería.

57.- «La visita.»

por Gabriela Vlad

Me quedé mirando a la nada, esperando a que lo peor pasara, a que aquel cuchillo que tenía frente a mis ojos acabara con mi vida. No iba a suplicar, no merecía la pena hacerlo…

La muerte quiso visitarme hoy y no dejarme ir.

58.- «Nada ocurre»

por Susana Estrella Morón

Caminas, corres, huyes. El corazón late a mil por hora y tú pisas todos los charcos. Y entonces recuerdas: tus peores miedos viven mientras duermes. Te pellizcas, nada ocurre. De repente es a ti a quien pisan los charcos, y esta vez no estás soñando.

59.- «Las vÍas ESTÁN en el aire.»

por Chuni

-¿A dónde me llevas con ese disfraz?

-Ven, te enseñaré lo que es el cielo.

Subidos al tren fantasma,

Miraba asombrada los vagones vacíos,

El delirio había invadido su mente.

La bruja a carcajadas asomaba sus colmillos,

Caminaba por las paredes

Y el tren empezó a volar.

60.- «InstantÁnea»

por Begoña Echeandia

…el picaporte giró y un rayo de luz se coló en la habitación antes de que su cerebro quedara embarrado en la pared.

Solo la alfombra guardaba un reflejo de luz en la bala ensangrentada.

61.- «SUEÑO»

por Francisco Ruíz Serón

Aquel sueño fue tan real que cuando desperté ella aún tenía el cuchillo clavado en el pecho.

62.- «sorpresa»

por Sandra Casal

La conocí en un pub, era bella, increíblemente bella.Jamás había visto a nadie igual.

Pero me sorprendí cuando descubrí que nada en ella era real,ni su pelo,ni sus pestañas,ni sus labios,ni sus pechos,ni siquiera sus uñas,ni sus nalga.

Dios quién es en realidad?

63.- «Delirios y suspiros»

por Paloma Pelegri

Gritos… Erguida al abismo de mi cama, tengo la sensación de que algo me recorre la espalda, y como si de un empujón se tratase, me levanto y empiezo a deambular guiada por un camino, que a decir verdad, no sé si son pétalos de rosa o gotas de sangre.

64.- «E.B.E.»

por Eliecer Brenno

El cerrojo cayó al suelo dejando un pequeño orificio, en donde vi como sus flacos dedos empujaron la puerta. Al abrirse, estaban frente a mí, se acercaron pausadamente para sostenerme, al instante que sus gélidas extremidades tocaron mis manos, todo quedó en blanco.

65.- «Para siempre…»

por Hector Zárate César

Primera noche en mi nuevo apartamento, en la ventana del cuarto sin persianas aún, me saludaba la luna, a medianoche un susurro “no te vayas” me despertó pero no me permitió moverme, vi como el cristal de la ventana se empañaba y con trazos suaves se escribía un “para siempre”.

66.- «Frankeinstein.»

por Gonzalo Blanco

– Frank, ¿vas a utilizar eso?

– Toma, nadie te comprenderá-dijo mientras se desatornillaba la cabeza.

Y así, Albert, empezó a relativizar sus derrotas.

67.- «Huye.»

por Hodei Zumeaga Suárez

Una puerta entreabierta. Un hilo de luz ilumina el pasillo. Oyes pasos. Corres.

Una sombra te persigue; tú la luz, más tenue a cada paso que das.

Cierras la puerta, la atrancas. Te giras. Un pasillo similar; no idéntico. Otra sombra. Das tres pasos. Echa a correr.

Eres tú. Huyendo de ti.

68.- «Un paso al más allá»

por Cristina Gómez Carrillo

– No lo pienses más y abrázame.

Estaba aterrado. Mil y un escalofríos recorrían mi cuerpo, aún así, aquella voz resonaba en mi cabeza incesantemente: “Abrázame…”

Nadie me pidió un abrazo ¿por qué no dárselo a ella?

Me abandoné en el mar y finalmente, salió a flote mi eterna infelicidad.

69.- «monstruos en el closet»

por José Luis Torres Martínez

Un centímetro más, los ojos cerrados, la pared fría al tacto. Está seguro que lo cerró, pero ¿y si no? Encuentra el apagador y enciende la luz. Intenta controlarse sin éxito. “Soy tonto, los monstruos no existen”. Abre los ojos a tiempo de ver el tentáculo apresar su brazo. ¡Grita!

70.- «AHÍ VIENE»

por J.R. González Sánchez

Las hojas susurran al danzar, la anfitriona está por llegar.

Ahí viene quien visita a ricos y pobres por igual.

Ahí viene, por mí, por ti, por todos, por algunos primeros, por otros después.

Ahí la veo, cerca, aquí.

¿Quién sabrá si será fortuna o desgracia? Nadie, excepto Dios.

71.- «DESDE que murió, la echaba de menos.»

por KLDoscopio

Desde que murió, cada mañana la echaba de menos a su lado.

Desde que murió, no hacía más que plantearse el volverse a reunir en el más allá.

Desde que murió, no dejaba de desear que ella también muriese. Como cuando ella lo mató a él, la hijaputa.

72.- «Polvo ensangrentado»

por Alba Villarroel

Suspiraba al aire, rajándolo como un trueno. De pronto llanto, grito, sangre, polvo, fuego… Silencio. Muerte en el infierno.

73.- «Aparición»

por Claudia Batalla

Despierto por fin. Fue un tétrico sueño que alteró mi psiquis? No lo sé. El recuerdo que viene a mi mente: la bruja queriendo introducir dos largos alambres en mi nariz. Luego de forcejeos me logro soltar. Abro mis ojos y veo apoyada en la ventana una escoba maltrecha.

74.- «Nanas»

por Ary Blue

Adoro las nanas que me canta mi padre cada noche, antes de dormir. Su voz suena fenomenal gracias al eco en las paredes de madera.

Mi madre, sin embargo, dice que no son horas de ir al cementerio.

75.- «Nora»

por Qoyari Álvarez

Lleva días sentado en el suelo, escribiendo. Ella llega a media noche pidiéndole poemas y él se los lee y ella ríe hasta que sale el sol.

La mañana le encuentra firmando la última página; para Nora, que falleció en Noviembre.

En el calendario de la pared hace mucho que es Enero.

76.- «Angustia»

por Pepo Jiménez

Y el suicida se arrepintió mientras caía.

77.- «Corazón»

por Fran Liébana

Lo primero que vio al abrir los ojos fue su mano ensangrentada. No recordaba nada. Se levantó y miró al suelo. Había un corazón, y al lado un cadáver. Le dio la vuelta. Era su propio rostro. Se había arrancado su propio corazón. Y seguía de pie. Muerto en vida.

78.- «Vi»

por David Chavero

La pequeña creatura voló con la caja. Desapareció. Abajo estaban ellos, los hombres lagarto. La caja en las manos de la creatura comenzó a brillar con una intensa luz tibia. Uno de ellos aulló e hizo eco en la historia de los cuerpos lamentando las almas robadas.

79.- «Papá»

por Juan Carlos Fernández

– Papá, ¿cómo estás? – giró la vista y esta vez, pareció reconocerme.

– Bien hijo, bien – me cogió de la mano, se incorporó y me susurró – pero dile a esos de negro que se vayan.

80.- «frente al asesino»

por Rubén Portero

Sintió escalofríos frente al asesino. Era aterrador: esa mirada fría, esa sonrisa macabra, y la sangre…

Lo observaba imperturbable. La orina recorrió su pierna y horrorizado, sintió que su fin se aproximaba.

Levantó la navaja y… se rebanó la garganta.

Frente al espejo.

81.- «PROYECCIÓN»

por Matilde Selva

Aquel zombi le dio tanto asco que no quiso mirar. Cuando se encendieron las luces, salió del cine con un suspiro de satisfacción y la mochila llena de cerebros.

82.- «FIN»

por Olga Arévalo

Él ni siquiera tuvo tiempo de cerrar los ojos. Pude ver como una sombra aún mayor tomaba el lugar de la silueta desplomada, y entonces lo vi venir hacia mí; ágil, feroz y letal. El acero helado quema cuando atraviesa la piel. Yo tampoco tuve tiempo de cerrar los ojos.

83.- «Cita inesperada»

por Gabriel Ramos

Después de despedirnos ella me dijo: nos vemos más tarde en Altea. Yo no sabía a qué se refería. Salí del restaurante, tomé un taxi y le solicité me llevara rápidamente a Altea, en pocos minutos estábamos frente al Cementerio Principal del Pueblo.

84.- «Desaparición»

por Edu Cantón

Despertó. Aturdido, notó un hilillo de sangre en su piel. Se asustó. Ya no volvería a ver a su pareja, a su familia. Todo había cambiado. Se acercó al espejo para ver por última vez su salón, desordenado por su intento de huir. Y así fue, solo vio el salón.

85.- «La Conoci»

por Edson Johan Trujillo Rivas

La conocí una noche, no recuerdo la avenida, creo que era cerca del cementerio, la miraba fijamente, susurraba al viento, intentaba que llevara las palabras hasta sus oídos; no me observaba, recordé la mañana en que murió, giró su cabeza. Me encontraba a su lado, en el infierno.

86.- «el huésped…»

por Kat Pinto

La ventana se corrió de golpe y la lluvia empapaba las cortinas, estas mojaban el suelo. Ella se levantó del sillón y corrió a cerrarla mientras huía de los soplos del frío. Una vez que puso llave había una notificación en su móvil:

“Acabas de cerrar tu única salida”.

87.- «Lazos filiales»

por Orlando Yedra

—¿¡Hiciste la flauta, loca!?

—Te dije que la haría, hermanita.

—¿Y fue muy difícil?

—Ni tanto. Hundir el punzón, unos cortes aquí, la sierra por allá. Tiene un sonido oscuro, pero afinado. Escucha…

—¡Abuelo suspiraba por esa canción!

—Sí, el maldito la llevaba en los huesos.

88.- «Primavera»

por Juan Carlos Cortes Saraza

Le aseguró que su amor siempre renacería cada primavera. Se dio cuenta de la veracidad de la promesa, cuando al pasar el crudo invierno, en el sitio donde había enterrado su cadáver brotó una mano sosteniendo una flor.

89.- «reflejo fantasmal»

por Maritza Angélica Iriarte Borboy

El monstruo lo miró a través del espejo y él, inmutable, lo observó sin desaparecer.

90.- «te esperaré»

por José Manuel González San José

Acudía todas las tardes a esperarla al mismo cruce de carreteras. Había olvidado ya aquel horrible accidente, el funeral posterior e incluso que el fallecido había sido él mismo. Sólo recordaba que debía esperarla en aquel cruce. Solo esperarla.

91.- «SÚcubo»

por Ameli Ortíz

Sentí su respiración de cerca, sus ojos punzantes no dejaban que moviera un dedo aunque no podía verlo, el silencio rotundo se apoderó de la habitación; y de mi cuerpo una sensación de vacío, quise gritar pero no logré emitir una palabra. El súcubo me ha visitado nuevamente esta noche.

92.- «La promesa»

por Tatiana Fernández

No, sabía que no iba a dormir, cerraba mis ojos auto engañándome, rezando sin saber muy bien a qué para no escuchar esa llamada. Silencio. Mi respiración. De un momento a otro lo recuerdo todo, cierro los ojos más fuerte. Se escucha el teléfono de casa. Unos pasos: es para tí.

93.- «4:04»

por Manu Reyes López-Guevara

Cada noche a las 4:04 me despiertas y me pides que mire debajo de la cama, yo lo hago, y hay otros nosotros debajo aterrados. Mientras otros otros ,sin forma y como sombras, nos sacan y matan. Y tú y yo para siempre en esa cama a las 4:04.

94.- «Una mala noche»

por Curro Gómez-Calcerrada

Desperté empapado en sudor, un mal sueño pensé; Pero no, todo el dolor, todo el rencor, el miedo, todo era real. Me levanté evitando la sangre de la mujer y tropecé con el cadáver del marido. Salí de la casa pensando dónde demonios dejé las cabezas.

95.- «azar, amor y amistad»

por Germinal García Ramírez

El corazón de la muchacha se hallaba dividido ante los dos jóvenes, inseparables amigos desde la infancia. Sabedores de que aquella disputa podría afectar el futuro de su relación, acordaron zanjarla lanzando una moneda al aire: cara, aurículas; cruz, ventrículos.

96.- «Brujillas…»

por Sergio Nuñez

– Dulce ó …?- La chiquilla no alcanzó a terminar la tierna pregunta. Su triste sonrisa quedó congelada.

-Truco…?- Contestó la anciana que atendió a la puerta.Esto es la vida real…Y clavó su filoso estilete en la frente de aquella pequeña disfrazada de caperuza. Las carcajadas hacían eco en la calle.

97.- «Los demás»

por Laura Pederzoli

Los demás también creían que el mejor momento para visitar el pueblo era el amanecer. Pero, como él, callaban, temerosos de romper aquel extraño sortilegio.

Sin mirar a nadie, sin ser mirado por los demás, recorrió las calles desiertas, silenciosas, disfrutando de la ilusión. Como si aún estuviese vivo.

98.- «ViGILIA»

por José Zamora

Abrí los ojos y me crucé con su mirada. Esta vez no era una pesadilla, me miraba con esa sonrisa tan familiar durante los últimos meses de vigilia. No cabía duda, me había encontrado y quería venganza.

99.- «Entonces»

por Miguel Ángel Blázquez

Al coger su pala prometió a su mujer e hijos que sería su último trabajo como enterrador. Su corazón se arrugó al darse cuenta de que ellos ya no podían oírle.

100.- «De profundis»

por Román González Camas

Cuando se conocieron, se quedaron en la orilla. Les aterrorizaba no poder hacer pie.

101.- «¿QUE es sangre?»

por Alfonso Javier Fernández De Gea

¿Que es sangre? Gritaba una voz en la cabeza del pequeño Tommy. Aquella pregunta persuasiva no le dejó dormir, así que se despertó y como poseído por una idea maligna sacó un cuchillo de la cocina. Sangre soy yo, respondió.

102.- «Satisfacción de asesino»

por Yuri Scherbatsky

El cuchillo cercenó en un acto cariñoso su suave piel. La sangre brotó en epilépticos y cálidos borbotones que acariciaron su piel con una tétrica sexualidad. La sorbió dulcemente. Una sonrisa surgió del horror desgarrando las vísceras de su alma, hallando su placer en la muerte, alcanzando un lúgubre orgasmo.

103.- «mi hermanita»

por Juan Francisco Fernández De Gea

– Mamá, mi hermanita me ha dicho que me quiere.

Ella lo abrazó llorando, hace dos años había tenido un aborto, era su hermanita.

104.- «los niños de arriba»

por Nilda Blanco

El sonido de los juegos infantiles la hacían dormir calmada, en agradecimiento una noche horneó pasteles y los subió a sus vecinos, pero solo encontró al conserje que le dijo: “en ese apartamento hace años que no vive nadie, es imposible alquilarlo luego de la muerte de los niños.

105.- «EL ATAÚD MALDITO.»

por Alba Gómez

Quizás lo sabes, o quizás no, la historia que nadie vivió para contarla.

La maldición de pisar un ataúd sin saber que estás creando el tuyo propio. Sin imaginar que desaparecerás, morirás, sin saber el por qué ni el cómo. Tal vez decapitado, o simplemente apareces ahorcado.

106.- «Palabras mágicas»

por Giovanna Catalina Carrillo Salamanca

Al fin llegaban las 22 de aquel lunes 31 de octubre, momento de sumergirse en el

sueño eterno del que la pitonisa le había hablado años atrás:

“Un sueño profundo será

por estas palabras escuchar,

lo inevitable será dormir

y en el limbo sucumbir”.

Y ahora usted que las lee

a su encantamiento accede.

107.- «Cuando cierro los ojos»

por Claudia Abellaneda Royo

Un sillón viejo, tan podrido como yo por dentro. Miedos polvorientos bajo tabiques magullados. Mis propias voces, pidiendo a gritos que me callara. Algo me agarró fuerte del antebrazo, me agitó y empecé a sangrar espinas por las pupilas empañadas. Es hora de empezar a querer a mi propio demonio.

108.- «Soledades»

por José Luis Rosas Guerrero

Despertó aún oscuro, empapada en sudor. Que pesadilla horrible, que la habían raptado, iría donde su madre, bajó los pies y sintió un piso de tierra, al tiempo que una mano húmeda se le posaba en el hombro. Sus gritos no tuvieron eco en esas llanuras solitarias.

109.- «BASADO EN HECHOS REALES»

por Sara

Contrato en prácticas…DE POR VIDA. FIN.

110.- «Imsomnio»

por Lola

La casa está oscura, una canción suena y parece que se burla.

Huellas de sangre anuncian un asesinato.

Le escurre sangre de las manos mientras mira su corazón inerte en el piso. El espejo observa y sonríe.

Despierta pero ella sigue muerta.

111.- «Tu propio payaso diabolico»

por S D

Que miedo no es lo que sientes cuando ves a un payaso diabólico una madrugada por la calle, miedo es reflejarte en sus ojos y ver cómo con tus actos te has convertido en uno de ellos, siniestro.

112.- «Oscuridad.»

por Jennifer Villarrubia Andrino

Ella estaba sentada en aquel banco,

Él la observaba desde la oscuridad acechando y esperando el momento adecuado.

De pronto ella se giro y el como un fantasma errante salió de entre la niebla;

La oscuridad se desató.

113.- «Memoria»

por Roberto Laserna

Al fin dio con su casa. Después de tres años seguía en su piel el recuerdo de aquel fin de semana en la playa y aún dolía su ausencia sin un beso de adiós.

-Acá vivía–dijo vacilante la anciana-, éramos gemelas y el mar me la robó. Por qué pregunta?

114.- «La mujer de negro»

por Vicky Grande

Abrió la puerta y allí estaba ella con su túnica negra.

Se la quedó mirando sin saber si salir corriendo o irse con ella. Finalmente decidió dejar que fuese el destino quien decidiera si debía irse con la muerte o convertirse en ella.

115.- «Miedos internos»

por Luisa Loaiza Escobar

Ella le tenía miedo a los monstruos que habitaban en su alma. Hasta que se convirtió en uno de ellos para comerse a bocados sus miedos. Desde entonces, ningún bosque tenebroso y oscuro ha podido detener a sus ganas de volar sobre la luna.

116.- «Moradores del umbral»

por Carmen ventura

La joven huía, vestida de rojo parecía sobrevolar los campos helados a lomos del caballo.

Esa tierra enrojecía a su paso, teñida por la sangre. Por mucho que espoleara al caballo, la transformación ya había comenzado.

No había marcha atrás.

117.- «Persecución implacable»

por Laura O. Turuguet

En aquella casa abandonada no temimos a los fantasmas ni los monstruos. Lo terrorífico era aquel silencio vacío de todas las historias sin contar que se habían transformado en cenizas y entender, con un escalofrío, que es el tiempo quien nos persigue, implacable, y de quien huímos sin éxito.

118.- «Dos caras, un espejo.»

por Rodrigo Morales

Una gota fría de sudor cae por mi frente, me tiemblan las manos y las piernas, mi respiración es agitada como si no tuviera suficiente aire, estoy totalmente inmóvil. Esa es la sensación que experimentas cuando al verte al espejo ves una cara distinta a la tuya.

119.- «¡A tiempo!»

por Ana Jimena Hernández M

Silencio, no dejes que te vea. Retrocede lentamente. ¡Alto! Puede olernos, agáchate y empieza a arrastrarte. El caldero está del otro lado, la jaula está abierta, es tiempo de escapar, el caníbal se atoró con un brazo.

120.- «Mamá»

por Eduaro Javier Pérez Mendoza

Ella es como la lluvia, a veces su presencia dura mucho, otras veces es fugaz. Cuando aparece vuelve el ambiente frío y pesado, y verla deja el cuerpo helado. En su sillón o en su habitación. Aún me pregunto, qué quiere mi difunta madre.

121.- «Juramento»

por Paola Varsi

Antes de morir, juró que nunca me dejaría, que siempre me acompañaría. En las noches sentía su presencia; y hoy con camisa de fuerza, loca me volví. Cumplió su promesa, vino desde el más allá a buscarme. No descansó y su espíritu me llevó.

122.- «Devastación y locura»

por Fernando Garcés Medina

La imagen era verdaderamente horrible: auténtica devastación y locura, un retrato de la más honda desesperación humana producto de un solo hecho. Como si el horror se ensañara en un solo momento. Voltear le era tan difícil, cada madrugada al volver a casa, en el mismo lugar el espejo esperaba.

123.- «Poseído»

por Michelle Alexandra Chalico Fajardo

El muchacho se levantó a terminar lo que dejó inconcluso en la noche: romper sus muebles, dejar la ropa por todos lados.

El sacerdote lo miró incrédulo porque un segundo antes no podía ni caminar; él, en cambio, estaba seguro: para un poseído era normal poder destrozar el cuarto sin ayuda.

124.- «La noche de las sombras»

por Javier Martinez

El comisario comprobó con estupor, que la leyenda de la noche de las sombras no era ficción, al ver en la cámara de seguridad como a Sara, bajo la luna llena de la noche del 31 de octubre, su propia sombra abrazándola por detrás, la degolló al final del callejón.

125.- «Muerte en el jardín»

por Carmen Cano Soldevilla

No era un asesino impulsivo. Solo cazaba en otoño. Las invitaba a beber y a bailar. Después las estrangulaba y las enterraba en el jardín.

La Noche de Difuntos llamaron a su puerta. Tres fantasmagóricas mujeres lo aguardaban. Lo besaron con sus descarnadas bocas hasta que murió de horror.

126.- «Muerta»

por María Antonia Blanco Moll

No era una chica corriente. Nunca le había gustado que le regalaran flores, todavía no estaba muerta. Pero hacía varios días, desde el accidente, que un nauseabundo olor floral impregnaba el aire.

Un aquelarre de plañideras le sacaron de su ensoñación. ¿A qué pobre diablo dedicaban ahora sus lágrimas de cocodrilo?

127.- «SIN RECUERDOS»

por Marta Estévez Fernández

23:50: Los cuchillos se habían vuelto locos y volaban hacia ella… Aterrorizada, se encerró en una habitación. De repente… un relámpago iluminó el cuarto y en la ventana, pudo leer: “detrás de ti”. Entonces, se giró…

Por la mañana, despertó en el bosque…, las cicatrices cubrían todo su cuerpo.

128.- «lamento»

por Damian Ruiz

Como cada Halloween, acudía a pedir caramelos hasta que el destino le llevó a aquel infausto cruce en el que un conductor le mimetizó con su disfraz de fantasma. Desde entonces, una sombra oscilante y un desgarrador lamento emergen puntualmente en el lugar en busca de su dulce venganza.

129.- «TERROR»

por Diego Bergasa

¿Terror? Darme la vuelta en la cama y que no éste tu sonrisa.

130.- «La colección de miedos»

por Carlos A. Sevilla

Tenía una variopinta colección de miedos y fobias. Su miedo a la altura. Su fobia a los murciélagos. Su hastío hacia las onomatopeyas. El pánico que le causaba quedarse atrapado en conversaciones sosas. Entonces la conoció. Ella arrasó con todos sus miedos, reemplazándolos por uno solo: el miedo a perderla.

131.- «La prisión»

por Amor de Pablo Inurria

Control Alt Supr. Introduzca Usuario y Contraseña. Tecleo mi nombre y los ocho caracteres. Inmediatamente siento los grilletes en los tobillos; en la cintura una abrazadera metálica me sujeta a la silla. La pantalla del monitor da el primer mensaje de la jornada: “Buenos días, bienvenido a su esclavitud.

132.- «Dormir en la catedral»

por Paco Pérez Caballero

Nunca he tenido miedo a nada. Como siempre presumo de ello, mis amigos apostaron a que no era capaz de pasar la noche dentro de la catedral de Sevilla. Qué estupidez, pues claro que soy capaz, ¿qué es lo que hay, oscuridad y ruiditos?

Por la mañana amaneció estrangulado.

133.- «¡ESTOY AQUÍ!»

por Pilar Alejos Martínez

¡Estoy aquí castigado!

Si no hubiese sido tan travieso… esta tarde me parecía tan buena idea…

No importa, nadie se fija en mí… no volveré a cortar su ropa ni el pelo de sus muñecas.

Seré bueno y tendrán que quererme…

Encontrarán mi cuerpo, me abrazarán y volveré a vivir.

134.- «Luna De Plata»

por Nayveth Vizcaya

Huía del sol y la luz del día, era una chica enfermiza,

tan pálida como la luna y escurridiza.

De día dormía, ansiosa esperaba la noche,

cuando la luna de plata le daba la bienvenida.

Sólo de noche salía, cuando la gente

no la veía, gustaba del sol del verano

pues calentaba la tumba donde dormía.

135.- «Memorias de una pesadilla.»

por Julián Andrés Serrano Sosa

De pronto sintió que alguien le susurraba al oído “ve y destripalos a todos”. Sudoroso en medio de la madrugada despertó.

Un mal sueño -pensó.

Mientras se levantaba de la cama cubierta por la sangre de los cuerpos desmembrados de su esposa e hijos.

136.- «EL DIZFRAZ»

por Isabel Vergara Torreblanca

Los jóvenes acudieron a la fiesta. El que salía elegido como mejor disfraz tenía que decir su nombre. Ganó una chica disfrazada de muerta. Antes de identificarse desapareció, en su lugar encontraron una foto de una lápida con el nombre de una chica.

137.- «Truco o trato»

por Liben

Era demasiado tarde. Al pasar la medianoche, los crímenes eran culpa de la víctima. Ya no podía hacer nada más que cerrar los ojos y esperar al trato.

138.- «SObresaltos»

por Eliot Olibeer

Aquel mentecato se murió -entre otras cosas- de miedo al amanecer, tras asustar a alguien mucho menos payaso y mucho más diabólico.

139.- «Enterrado»

por Inmaculada Prieto Isasa

Sus uñas sangrantes se clavaron desesperadamente en la tierra. Desde que empezó su pesadilla, la noche anterior, no había cesado en su intento de escapar de aquel estrecho agujero. Siempre temió que le sucediera algo así y comprobó que su más terrorífico temor se había cumplido. Le habían enterrado vivo

140.- «La REbelión de los espíritus»

por Silvia Martín Miguel

La ciudad amaneció plagada de cadáveres reconvertidos en tinteros de algún macabro escritor que utilizó como lienzo paredes y escaparates para sus sangrientas pintadas.

Los espíritus, cansados de asistir silenciosos a las barbaries de aquellos humanos, habían decidido empezar a expresar sus reivindicaciones.

141.- «Ridícula película»

por Carmen

Finalmente Drácula dejó la estaca, cogió la espátula y, con los ajos, se dedicó a la cocina.

142.- «DrÁcula»

por Laia

Comí tantas chuches que me quedé sin dientes para poder morderte.

143.- «La novia»

por Silvana María Camejo

Qué frío, qué olor a humedad, hubieras elegido otro lugar para nuestra cita, otro más luminoso; me escuchas?, no llores, no es reproche, esperé tanto este momento. Ven bésame, abrázame; bueno empiezo yo, acariciándote con estas manos…mis manos!…no! no son éstas, huesudas moradas frías apretando una flor seca.

144.- «Pesadilla o Realidad»

por Marta Placer Arias

– Eran las 00:00 cuando me llamó mi hermana por teléfono pidiendo auxilio, unos hombres vestidos de zombies estaban a punto de asesinarla, de repente desperté, sintiendo alivio, había sido una pesadilla.

– Miré el despertador y marcaban las 00:00, el móvil empezó a sonar, era mi hermana.

145.- «Ellos»

por Sora Sans

Encendió la lamparita que los ayudaba a dormir. Los arropó en sus camas y les dio el rutinario beso de buenas noches.Mientras entornaba la puerta y los miraba con una sonrisa de amor, la oyeron susurrar: Ya vienen.

146.- «escalofrío»

por Anónimo

Ese día al volver notó algo extraño en casa. Un fuerte olor le penetraba la nariz, amoniaco y lejía. Se dirigió a la habitación sin más. Al llegar allí notó una presencia tras su espalda. Se giró y vio a su madre con la zapatilla. Le había pisado lo fregado.

147.- «Posesión»

por Germán Pérez Gutiérrez

Al abandonar el cuerpo, descubrió que había más calor en el exterior que las gélidas entrañas de aquel ser.

148.- «el disfraz»

por Rafael Mendoza

La máscara se le cayó, pero aún no podía reconocerse frente al espejo, al parecer llevaba años vistiendo un disfraz que no le sentaba bien, se desnudó y aún no se sentía propio, terminó despellejándose y antes de irse se volvió a sentir él.

149.- «A VECES salgo a desenterrar el pasado.»

por Samira Gómez

Y con las uñas sucias de tierra y pequeñas gotas de sangre tiñéndole las manos, se aferró al ataúd y sollozando le dijo en un susurro tierno y desgarrador: “Te quiero”.

Y desde allí adentro, acariciando el mármol como si fuera un trozo de seda, sonriendo le contestó: “Yo también, Mamá”.

150.- «MI CADáver»

por Marlon Cruz Lazo

Cada noche la sombra de mi cadáver

acompaña las letras que escribo en el espejo de mi cuarto…

Desde entonces mis días son de insomnio

y mis noches de tormento.

151.- «Canciones de medianoche»

por Daniel Hurtado

Se despertó nervioso, a media noche. No escuchaba a su bebé llorar pero sí una extraña canción. Se levantó y fue hacía la habitación.

La canción sonaba más fuerte a cada paso. Llegó. Abrió la puerta. Y allí estaba…

152.- «Despierto»

por Rocío López

Después de meses postrado en una cama, despertó y ya no sentía dolor, pensó que aquello sólo era un milagro, hasta que escuchó una voz que le susurro: “tú ya no perteneces al mundo terrenal.

153.- «LA ESQUINA»

por Carlos Moregó Gómez

Apago la luz y lo noto en la esquina de mi habitación. Impasible. Enfermizo. Sus ojos clavados en mí y su boca entreabierta. No sé qué quiere, soy incapaz de hablarle. Me giro y rezo por que se marche. Nunca lo hace. Y cada día se acerca un paso más.

154.- «La novia»

por Juan Manuel Zapata Gutiérrez

Decían que no había nada más terrorífico que un par de payasos asustando por las calles, que esos pasajes del terror de los parques de atracciones, pero sí, hay algo mucho más terrorífico.

Que tu novia te diga: -Tenemos que hablar.-

155.- «Escrito en Sangre»

por F. Javier Bravo

Escribía en su vieja máquina de escribir, alumbrado por una vela.

-Sentía ojos en su nuca, no se quiso girar, mirar; un escalofrío recorrió su espalda. Oía una respiración, susurros en la moqueta, casi sentía a su espalda a ese alguien…

Escribía poseído.

-Entonces…

El papel se tiñó de rojo.

156.- «AMOR parapsicológico»

por Andrea Landa Ferrer

Su amor era utópico, quimérico, sobrecogedor. Sólo podía contemplarla una vez al año a escondidas y con la luz apagada, la noche donde los muertos no necesitaban disfraz.

157.- «Pesadillas»

por Daniel Ghiano Jordan

El reloj indicaba las 3 de la mañana, estaba en aquel pasillo lúgubre, de repente escuché mi nombre varias veces mientras una sombra se acercaba. Huí lo más rápido posible y me dirigí hacia una puerta.Pero no estaba donde la recordaba, el pasillo terminaba en una pared vacía.

158.- «Transmutación»

por Lester Fast

Aquella mordida en el brazo cambiaba todo y él lo sabía; tan sólo unos minutos pasarían para que sus amores de toda la vida se convirtieran en alimento.

—¡Juguemos una última partida de naipes! —propuso nostálgico, mientras sus ojos comenzaban a cambiar de color.

159.- «¿QuÉ ha sido eso?»

por Sara Sayaka

Un cruce de miradas,

un entendimiento,

un escalofrío.

Todo se hizo oscuro.

160.- «oscuridad»

por Natalia Torregroza B

Cuando caí por primer vez en la oscuridad, vivía con miedo a lo que habitaba en ella.

Ahora…ahora es mi fiel compañera y sus demonios mis colegas.

161.- «México, policía federal»

por Bruno Fernández Terrasa

Anoche me dolió el pecho, pero soy policía federal y no puedo descansar. León, un hombre de sesenta años yace sobre un charco de sangre y restos de masa encefálica; junto a él un piolet. Ramón, el atacante, está detenido; es español. Permanece engrilletado. Ahora entiendo, no superé el infarto.

162.- «Hambre»

por Vicente de la Torre García

Está oscuro. Tengo hambre. Hace frío, aunque no lo siento. La tierra está húmeda, recién removida, huele a lluvia y a carne descompuesta. Tengo hambre. He de salir de esta tumba como sea. Me muero de hambre…y sólo pienso en comerte.

163.- «La muerte nos sonríe a todos»

por Madafaka

Noche de muertos, calabazas sonrientes, disfraces terroríficos, trucos, tratos, miedos, dulces, fiesta en honor a los muertos, la ouija no dijo que la hicieras, grita más fuerte, no te oigo, si viene el de la guadaña no llegas a mañana… Vigila tu espalda la muerte nos sonríe a todos.

164.- «¿Prisionero?»

por Vladimir Islas Robles

Al no soportar más ese olor, con hacha en mano empecé a destrozar el suelo de madera, como consecuencia, una oleada nauseabunda laceró mis pulmones y la criatura me tomó del cuello, al despertar, el suelo estaba intacto pero la marca en mi piel era prueba de su horrible existencia.

165.- «monstruos»

por Carmen Belén Jiménez Medina

No comprendí lo que era el miedo hasta que te fuiste. He dejado de mirar debajo de la cama, con el monstruo de tu ausencia sobre las sábanas ya me basta.

166.- «el encanto letal de un demonio»

por Sheryl Nell

Incorpóreo ser torna vacíos ojos y pérfida sonrisa en soñada maravilla.

Vanos mis esfuerzos, inútil mi huida, él me conoce y sabe por que mi mundo daría.

Lasciva boca mi cuello apresa, yerto mi cuerpo ningún movimiento alenta.

¡Cruel destino me aguarda! ¡Adiós alma!

Suspiro por último entre color escarlata.

167.- «terror posmoderno»

por Alfonso Ochoa Manzo

Cuando los muertos vivientes quisieron aterrorizar a los vivos, se encontraron con un mundo enajenado con la tecnología. Computadoras, pantallas y teléfonos inteligentes succionaban la vida de la gente. Al ver que los vivos estaban muertos en vida, volvieron a sus tumbas horrorizados.

168.- «Me quedÉ»

por María Romeral

Me quedé sin voz. Me quedé sin lágrimas. Me quedé sin uñas. Me quedé en el ataúd.

169.- «Siniestra melodia»

por Ana María Muñoz López

Extrañamente sólo sobrevivió él.Ahora pasa sus días en un centro psiquiátrico donde tratan de descubrir la enfermedad que lo consume, no habla , no oye solo da vueltas mientras tararea una canción , una siniestra melodía que nadie conoce.

170.- «The demon»

por Nova

Observo mis pies tratando de evitar al demonio tras el espejo. Mi cuerpo tiembla con frenesí, pero el miedo aumenta cuando cae una gota de sangre al piso. A cada segundo la mancha aumenta…de pronto, me encuentro sumergida y a punto de ahogarme en sangre que claramente no es mía.

171.- «EL accidente»

por Stivaleit Guerrero

Cuando salí del coma, ya estaba embarazada.

172.- «Concorde»

por María Eugenia Hernández Grande

Echó un vistazo al panfleto que alguien acababa de darle mientras esperaba al metro en Concorde. “Halloween: vive el terror”. Sintió un escalofrío. Recordó lo vivido. “Terror” bailando en sus pupilas. “Terror”, para él, otro sentido. Otro lugar. Otra fecha: Bataclan, 13 de noviembre de 2015.

173.- «Cita con el miedo»

por Borja Luque

Solo una mesa, ella y su invitado. El silencio como única conversación y la luz de una vela como testigo. Entonces lo miró y después lo besó. Su invitado, el miedo, correspondió el beso. A ella le gustó, pero no podía olvidar su objetivo, así que lo mató.

174.- «amorDazada»

por Jumabarelatos

Escucho mi respiración entrecortada, siento mis latidos cada vez más rápidos, ojos cerrados, inútiles, vendados. Sudo desnuda en esta silla maniatada mientras escucho gritos a mi alrededor: súplicas inútiles que se ahogan en últimos alientos. Lo huelo venir de nuevo, la sierra mecánica no dejaba lugar a dudas.

175.- «Amnesia»

por Dani Martín

Wiaun sethgre hausiolok. Solo con recordarlas me duele la cabeza, pero no consigo precisar para qué eran. Hace demasiado tiempo, y he mezclado recuerdos con pesadillas… Aunque, sí, eran ESAS palabras. Espero que no las hayas pronunciado bien, lector, y si lo has hecho, no mires hacia tu espalda.

176.- «PALOMAS»

por Elena Álvarez de Cienfuegos

Entré en la cocina y vi palomas, muchas, se picoteaban unas a otras, gorjeaban sin parar, había plumas y sangre. Me quedé petrificada y empezaron a mirarme, descendían de los armarios y de la nevera, venían hacia mí con sus ojos ensangrentados. ¡¡¡¡Socorro¡¡¡

Se abre la puerta y tiran de mí.

177.- «CUENTA ATRÁS»

por Jose Manuel Nebreda Torralba

Interior. Visión panorámica. Una habitación. Paredes blancas. Móvil en tu mano derecha. Veinte segundos. Interior. Primer plano. Móvil. Quince por ciento de batería. Conexión Wifi. Una web. Vota cuchillo. Vota pistola. Cinco segundos. Cuatro segundos. Ojos reflejados. Tic tac. Tic tac.

178.- «El visitante misterioso»

por David Balboa Gómez

Toc, toc, toc. Era la tercera vez que llamaban a la puerta. Tanta insistencia captó su atención. Al no ver a nadie por la mirilla pensó que serían niños pidiendo caramelos. Abrió la puerta y no había nadie alrededor. Sin embargo, seguían tocando en ella.

179.- «Asesinato en primera persona»

por Silencio Escrito

Vi el miedo en sus ojos y no pude contenerme, necesitaba sentir de nuevo. Sentí como su corazón dejaba de latir, oí como su sangre caía al suelo, noté su piel cada vez más fría.

Y entonces quedé otra vez vacío, y desde entonces te busco a ti.

180.- «La noche más fría.»

por Samantha Kubli

Un frío en el pecho la despertó, sus manos cubiertas de sangre. Giró la cabeza y el cuerpo no estaba. Se estremeció, y cuando se dispuso a levantarse se dio cuenta que el único cadáver, era el suyo.

181.- «Corazones negros»

por Óscar Correa

Cupido sobrevolaba los aires disparando flechas a los corazones para dejarlos de latir. Los convertía en corazones llenos de odio. Era un demonio controlando cuerpos humanos.

182.- «MoriR DE PLACER.»

por Rocío Arjona Cabello

Ella no quería un hombre cualquiera.Le quería a él: el que no temía jugar con la muerte,el que le absorbía toda la sangre hasta dejarla vacía, el que era capaz de morderle el corazón sin tocarla. Al final,supo lo que era morir de placer.

183.- «una parada imprevista»

por Miguel Ángel

–¿Qué ha pasado?

Recuerdo pocos detalles, a lo sumo, y tras recorrer la mitad del túnel, algo impactó en el vehículo. En la guagua no quedaba rastro del chófer. Después, un grito me heló el alma, (si tal cosa existiera).

Los oídos me sangran, ¿puede ayudarme?

–Por supuesto, ¿le apetece morir?

184.- «cuestión de magia»

por Belén Moser

Timbre. Pasos. Puerta.

Ella dijo truco.

Aparentemente , jugaban al mismo juego.

Él le señaló un viejo armario.

Ella se acercó en dudosos pasos.

Sin darse cuenta, estaba dentro.

Todo comenzó a tambalearse, el aire era denso.

Abracadabra.

Por la mañana él desayunó cereales en su chistera,

ella no le acompañaba.

185.- «el último verano»

por Ángeles Atencia Ladero

Te di la espalda y me adentré en el maizal.

Fue la última vez que te vi.

Hace tiempo que dejaron de buscarme.

186.- «CONQUISTA»

por Leyles Rubio León

Antes de que ocurriera lo de las carabelas, un haravicu compuso la más grande gesta sobre un ejército de corceles.

El Inca lo encarceló en una torre de piedra. Lo acusó de fantasear con su imperio, de encogerlo, doblegarlo. No contó con que la barbarie cabalgaba más cerca.

187.- «A LAS DOS»

por Melissa Meneses de Rubio

A esa hora de la madrugada, sus vecinos ponían la misma canción caribeña con muchos tambores. Sin reparos en la advertencia.

«Malditos», les dijo cuando los ocultó con tierra.

Al día siguiente, sonó la misma canción, mientras entre risas, le gritaron: «cuando menos te lo esperes bailaremos juntos».

188.- «Niebla»

por Kristoff Rojas

Aquella tarde, donde el frío y la niebla empezaban a ser los principales protagonistas de la ciudad, los cuervos se alzaron en vuelo alrededor de aquella pequeña que aún con lágrimas en los ojos, sostenía una risa macabra sobre el cadáver de su amado enemigo. El amor y la venganza.

189.- «eSCAPATORIA»

por Carmen Andrea Priede

Las gotas se deslizaban lentamente cosquilleando la superficie de su piel, parecía que intentaban adivinar si eran libres. Mientras, ella flaqueaba sobre el suelo. De repente, sintió un frío demandante e implacable, sabía que se hallaba sin salida, sin escapatoria pues aquellas habían descubierto su libertad, convirtiéndose en torrente.

190.- «Oscuridad»

por Affrica

La perfección se convirtió en desorden,ese desorden en rencores, incrustados en nuestras mentes, convirtiéndolos en dolor y desconfianza. No supimos salir,quedamos atrapados en ese pozo…sin cuerda para tirar del cubo de buenos recuerdos,esos que quedaron en la más oscura de las profundidades.

191.- «Te dije que te quedarías para siempre conmigo…»

por Efrain Ely Vázquez Aguilera

Nunca podré explicar lo reconfortante que resulta a diario el abrazo del amor de tu vida, esa sensación es única.

Admito que todavía aún extraño el calor de tu piel y el latir de tu corazón, pero envolver mis brazos en tu carne putrefacta y ese hedor a muerte es mejor.

192.- «huye»

por Joel Navarro Vercher

Estaba corriendo sin rumbo. Huía inútilmente de sus perseguidores. Girase por donde girase, veía uno de esos rostros de tez pálida. Iban a por él y él lo sabía. Le daba igual. Paró en seco y les gritó que fueran. Total, a muerto no se le puede volver a matar.

193.- «Caminante»

por María Vázquez Rey

Siempre decidía ir caminando a pesar de las advertencias. Los cotilleos decían que cualquier día se llevaría un susto. Lo que no sabía nadie era que ella era capaz de sacar toda la sangre al conductor que le paraba en cada paseo de vuelta a casa… ¿Te llevo?

194.- «Rosa negra»

por Nathalie V Coria

Al volver vio su cuerpo tendido en el suelo, sosteniendo una rosa negra entre las manos.Observo como un orificio de bala atravesaba su corazón. Ella despertó y él sostenía una pistola entre sus temblorosas manos. Un solo disparo y la haría inmortal.

195.- «POR LA VENTANA»

por Andrés Moreno

Siempre quise atrapar una bruja. Dicen que una forma de lograrlo, es clavando tres agujas en el marco de la puerta con el ojo hacia afuera. Ahora comprendo porque mi novia siempre prefiere entrar y salir por la ventana.

196.- «Rojo café»

por Leticia Mejia Bautista

Frente a mi ventana con una taza de café observaba el viento chirriante, se apaga la luz, volteo y carajo! me veo a mi misma sangrando de la boca pidiéndome ayuda estirando su mano, o mi mano?…ahora extraño tomar café, pues dentro del mundo de los espejos no hay.

197.- «Grita»

por Leona Román

A ella se le heló la sangre justo cuando escuchó el grito de !Mamá! En la noche, en medio de la soledad, justo en el centro de aquel pueblo, en donde no había nacido nadie desde hacía más de cien años.

198.- «Peluche»

por Juan Sebastián Gosso

Era de día, luminoso y encontró debajo de un árbol aquel muñeco.

Lo tomó, era muy bello. Al entrar a su pieza lo puso sobre su mesa de luz.

¿Qué descuidado lo de abandonado? – Se preguntó.

A la mañana siguiente, aquel muñeco estaba sobre la cama, pero nadie más.

199.- «Tu monstruo viene a verme»

por Rocío Huguet Sánchez

Es de noche y todos tus fantasmas me invaden. Abro los ojos y me encuentro a tu monstruo mirándome fijamente en mi cama. Asustada, salgo corriendo. Ya no sé correr sin miedo, pero tal vez, podría correr sin ti.

200.- «psicotrópico»

por Christian Cáceres

Me controla, me humilla, me inhibe, me sacude, me asfixia, me paraliza. Me aterroriza.

Sin embargo, no puedo vivir sin él.

201.- «el piano»

por Paola Muñoz Gómez

Música. Edward vio una mujer tocando el piano de su difunta esposa. “Claire,¿eres tú?”-Dijo.

Y la sacó a bailar con el corazón encogido.

Entonces, la cruz que colgaba de la pared se puso del revés; Edward se percató de que había emprendido un baile con La Muerte.

202.- «La Ultima Cena»

por Federico Montes García

-Le envía un mensaje el señor Conde.

-Que desea ese anciano?

-Que a su edad ya solo tolera las personas AB-, y que entre todos los invitados a la fiesta de esta noche, usted es el único con esas características. Y bienvenido a la fiesta, que la disfrute.

203.- «Felices sueños»

por Mireia Stones

Un rostro tenebroso se aproxima , se apaga la luz y al momento se enciende , la agonía me devora. Una mano me despierta

(tan solo es una pesadilla pienso) el miedo vino después cuando me di cuenta que aquella noche dormía sola.

¿Quién agarró mi mano?.

204.- «columpio infinito»

por Mireya Jimena Ruiz

Salí de casa con mi bolsa preparada de truco o trato, debía volver con ella llena de golosinas. Un sonido en el parque desvió mis pasos. Me monté en el columpio. Desde entonces aquí sigo. Sin poder bajarme de él. Sin poder dejar de intentar llegar más alto.

205.- «La noche»

por Sahori López

Su corazón latió desesperadamente al acariciar su rostro, su piel se erizó cuando toco sus labios agrietados.

Cada noche la contemplaba al dormir, oía su respiración mientras él iba retomando el sueño.

Pero esa noche era diferente.

El sostenía un cuchillo en su otra mano.

206.- «ASESINO EN SERIE»

por Cristina Garrido Moraleda

Lo descuartizó con la misma parsimonia que a sus anteriores víctimas. Listo para congelar. Lo malo de esta manía suya por comer carteros era la que se liaba en la cocina… Suspiró. Añadió el detergente al agua casi hirviendo. Ahora tocaba lavar la conciencia y la picadora industrial de carne.

207.- «Otra Vez aquí»

por Nacran1 Navarro

No le gustaba volver, pero tenía que hacerlo de vez en cuando, detestaba el calor y las situaciones ya superadas, ahora todo le parecía muy distinto, al cruzar la puerta de la que fue su casa ya no vio su imagen en el espejo del recibidor.

208.- «Aliento en la oscuridad»

por Vanessa Gisela Berrio Díaz

Cierra la puerta y apoya su espalda creyéndose a salvo. La oscuridad casi total, solo dibuja una sombra al otro lado de la habitación. Intenta controlar su respiración sin mucho acierto. La sombra, con paso demasiado rápido para reaccionar, se posiciona delante dejando ir un aliento con olor a muerte.

209.- «Tranquila»

por Pau

Despertó con un escalofrío y con el corazón agitado. Una voz suave dijo en la penumbra: “vuelve a dormir, sólo fue una pesadilla”. Sonrió más tranquila y cerró los ojos.

Al cabo de unos minutos los volvió a abrir. Cayó en la cuenta; vivía sola.

210.- «Todos iguales»

por Arancha Molinero

-Todos son iguales -dijo ella al despertar y ver que él ya no estaba. Y encendió la radio.

Nadie pudo escuchar el grito aterrador que venía del sótano. Un chico agonizaba entre cadáveres de otros hombres. Todos con un mismo pasado: su ligue de una noche les atacó estando sonámbula.

211.- «Extracorpóreo»

por Mario Vélez

Se despertó desorientado, queriendo volver a casa, en una noche lluviosa donde los taxis no paraban a recogerlo aunque estuvieran sin pasajeros. Cuando por fin llegó, no encontró sus llaves, se asomó por la ventana del frente y vio a su esposa e hijo cenando con quien parecía ser él.

212.- «MORIR EN TI»

por Raquel de la Casa Barroso

Por un segundo me dormí. Desperté pensando en no morirme. Eso pensaba que ocurría, que moría. Mis piernas respondían tarde a las órdenes de mi mente. Mi mente sólo pensaba en mantenerme despierta. Un despertar raro, como flotando en mí. Yo no dejaba de temblar. De miedo empecé a llorar.

213.- «Él la extraÑaba»

por Sara Christ

Ella lo tomó de la mano y le dijo:

-Te vengo a buscar.

Él sonrió deslumbrado por la presencia de ella, e introdujo con fuerza el bisturí en el antebrazo.

214.- «Mi mascota»

por Mia Kim

Dormía; mi mano descansaba en la orilla de la cama y Orión, mi perro, la lamía. De pronto, una gota helada cayó sobre mi rostro y desperté. Del techo colgaba Orión ensangrentado mientras algo cálido seguía lamiendo mi mano.

215.- «Temor por ver y no verte»

por Sara Carballal

Antes temía monstruos bajo la cama y las sábanas se convertían en fantasmas que atormentaban mis sueños.

Antes, cerraba los ojos y pedía que no hubiese nadie en la habitación.

Ahora mi peor pesadilla es que no estés cuando los abra.

216.- «Ágata»

por Cristina Cuenca Cuenca

En la última página del diario, Ágata leyó: “Mira solo donde tú y yo sabemos”. Enseguida comprendió dónde debía ir: al museo de la ciudad, y concretamente a un cuadro de Goya. Allí, detrás del lienzo, encontró un dedo de su madre y el nombre del asesino escrito en él.

217.- «HalloWeen,1993.»

por Yenifer Villarroel

Es noche de halloween de 1993, estoy junto a mi novio en su auto. Era nuestra noche, hasta que un escalofriante hombre nos golpea el vidrio y pide que bajemos. Mi novio se acercó a él y juntos comenzaron a reír, me miraron y dijeron que esa noche, me matarían.

218.- «sombras»

por Daniel Ramos

Los cuatro estábamos disfrazados de payaso,  ahora que lo  recuerdo, había otro niño más. Nunca  se sacó la máscara; movía la cabeza de una forma extraña y no pidió golosinas. Al llegar a un parque oscuro, lo  perdimos de vista. Seguimos. Y mientras caminábamos, conté nuestras sombras…eran sólo tres.

219.- «Resaca de halloween»

por Rocìo Alonso Pèrez

Despertó sola en su cama. En su cara pintura blanca y en su mano una guadaña. ¿Hay algo que dé más miedo que la muerte? La soledad.

220.- «La ouIja»

por Ángel Martínez

La adolescente quería comunicarse con su madre fallecida hace años, atropellada por un coche. Ella sólo era una niña de 10 años cuando aquello pasó… Al a hacer la pregunta -¿mamá estás aquí? una mujer apareció y vio un uniforme de colegio hecho jirones y manchado de sangre.

221.- «fuego ciego»

por Asier Gil Ces

Comenzó siendo la imagen de un amor prohibido; un asesino, que me consumió y terminó arrastrando con él al infierno-Ya no queda mucho, solo un poco más. No temas al fuego, aquí abajo todo es gélido: estas almas son demasiado perversas como para albergar calor-me decía el diablo mientras descendíamos.

222.- «Cupido nunca falla»

por Nacho Sánchez

Tan sólo podía escuchar silencio en su cabeza, un silencio tan atronador que la estaba volviendo loca poco a poco.

-¿Qué demonios ha pasado?

Pero por mucho que intentaba gritar, sus palabras se ahogaban antes de ser expulsadas de su boca. Y de repente, una flecha atravesó su pecho…

223.- «FantaSmas paralelos»

por Marina Cuello

Quiero recordarte, que aunque tú necesites fantasmas esta noche para sentir terror, siempre tendrás mi despedida. Mientras tanto yo, debajo de mi cama tengo los mismos monstruos con los que soñaba el día que te conocí.

224.- «Atrapada»

por Soy tan Medusa

Escuché un ruido, aun así caminé por el pasillo mientras me temblaban las piernas. Detrás de esa puerta está mi lugar “seguro” pero antes de cerrarla, ya habías llegado a mi lado a devorarme, hombre lobo.

225.- «El reencuentro»

por JL Morales

Su cuerpo estaba paralizado, el frío le invadía mientras la silueta avanzaba con los brazos extendidos. Cuando recibió su caluroso abrazo se le cayó la máscara y sonrió mientras las lágrimas le empañaban la luz.

226.- «Huesos»

por Juan Antonio Carrasco Lobo

El Día de los difuntos todos les traían flores, y los huesos no sabían qué hacer con ellas.

227.- «geron»

por Jacobo Herrero Izquierdo

Su reflejo le devolvió aquel rostro lánguido, horadado por las arrugas y con manchas marrones en sus mejillas, como la tierra que se seca y cuartea.

¿Por qué?, gritó. No hubo respuesta. Porque tiene que ser así, contestase a sí mismo.

Ese era el valor de su belleza. Era efímera.

228.- «Hasta que el frío nos separe»

por Nino Medaglia

Depositó unas flores sobre la fría piedra mientras recordaban cuánto se habían amado. Regresó a casa, colgó su abrigo y fue hacia la cocina. La rodeó con sus brazos por la cintura, ella sonrió y preguntó:

-¿Cuando podré ir contigo?.

Él, con el rostro serio le contestó:

-Pronto.

229.- «El ÚLTIMO INSTANTE»

por Glaulanticus

Recordó que le quedaba poco tiempo, muy poco. Los minutos justos para entregarse a la muerte. Pero, cuando la miró a los ojos, descubrió que no había vida más eterna que dormir para siempre en sus brazos. Entonces, advirtió que disponía de todos los segundos que ansió durante su existencia.

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