Microcuentos: Los Ahora




GANADORES DEL RETO:

El ahora es aquello que nunca volverá-Gara R Knight

«El ahora es aquello que nunca volverá»

por Gara R Knight

«Tropecé, por mi torpeza, con este delicado vals. Bailé, agotada por la densa niebla de un pasado que viví; añorando el beso de mi madre y la brisa de tu mar. Me zambullí en las dunas del ahora y en los años que vendrán. He amarrado el presente a las patas de mi cama por el miedo a perderme, por si no vuelvo nunca más; por si alguna vez me hago anciana y nada logro recordar. He soñado con el futuro en el que mi hija, aún dormida, me pregunta: «¿qué es eso del ahora, mamá?». Y yo, con delicadeza, le acaricio el pelo y le intento contestar: «el ahora» es aquello que no sueñas, que no recuerdas; es aquello, mi alma, que nunca volverá. »

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FINALISTAS DEL CONCURSO:

113.- «Cierra los ojos, respira hondo y sonríe.»

por letrasdeirene

«'Cierra los ojos, respira hondo y sonríe. Vuelve a abrirlos. Aquí está'. Nunca había llegado a descubrir qué era aquél ser. Justo antes de abrir los ojos escuchaba un delicado aleteo revoloteando por encima de su cabeza y entonces notaba aquél suave picotazo. Era en ese momento cuando oía el dulce cantar de lo que parecía ser un pajarillo. Y en ese instante sabía que ya podía abrir los ojos.

Hacía poco que había descubierto que podía hacerlo, que tenía esa capacidad, ese poder. Y, al parecer, nadie más lo tenía. Cuando los recuerdos pesaban demasiado, cuando el futuro parecía estar vació, entonces se repetía a si misma aquellas breves instrucciones, cerraba los ojos y, al abrirlos, el mundo brillaba de nuevo. Ya no importaba el antes ni el después. Ya no importaban los miedos ni las inseguridades. Solo quedaba el ahora y era precioso»

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20.- «Desde el mirador de San Nicolas»

por Patrild95

«Y desde ese instante decidiste no volver a mirar atrás. Tenías delante la Alhambra y te convenciste de que mirar de frente siempre te da una mejor perspectiva de las cosas.
Te vi la cara, tu guiño de ojos por el sol y por esa manía tuya de reflexionar me dieron la razón, había sido un punto y aparte. Renunciabas a aferrarte al pasado. Querías despegar de nuevo. Y si te hubiera dejado, estoy segura de que hubieras saltado al vacío desde aquel mirador, esperando a que tus alas se desplegaran. Porque así eres tú, de los de aquí y ahora.
Pero decidí agarrarte fuerte y no soltarte. Era mi manera de decirte lo orgullosa que estaba de aquél click que dio tu cabeza. No me dijiste nada, pero te conocía lo suficiente como para darme cuenta de lo que estaba sucediendo.
Y en ese momento me abrazaste. Y me dejé abrazar. Me susurraste al oído que todo había cambiado, que me querías aunque ya lo supiera, que no estabas hecho para encadenarte pero que conmigo era más bien una forma de escapar. Cerré los ojos, no se si te diste cuenta. Los cerré fuerte y grité en silencio: El ahora es lo único que importa.»

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22.- «MISION ALFA UNO»

por Neldai

«Ante mí se extendía la inmensidad del cielo del amanecer.

El Sol comenzaba a salir a mi espalda y tornaba las nubes de colores con tonos rojizos y anaranjados.

El azul comenzaba a ganar intensidad frente a mi y eleve el morro de mi reactor de combate para situarme por encima de las nubes y contemplar ese magnífico espectáculo de la naturaleza.

Por un momento experimente la felicidad.
Esos segundos de plenitud hicieron que tantos meses de duro entrenamiento y sacrificio valieran la pena.

En la radio, control de misión avisándome de la entrada en espacio aéreo enemigo.
Active la postcombustión y los indicadores de la cabina parpadearon indicándome que estaba a velocidad máxima.

Escalofrío y pulsaciones disparadas.Respiro hondo.
En el radar fijo el objetivo al que me acercaba rápidamente y la misión parecía pan comido.
El éxito está al alcance de mi índice pulsando el rojo gatillo en la palanca de mando.

-“Dispare ahora, Alfa Uno”.

La voz del General Fox sonó metálica en mis oídos.

Estaba resuelto, preparado y…¡en peligro!

De repente una gigantesca figura se interpuso entre mi nave y el objetivo tapándolo totalmente y apagando por completo televisión y consola de videojuegos.

-“Vamos Héctor, al parque.Nos están esperando Papa y los Abuelos”.

-“Tiene que ser ahora,Mamá”.

-“Si ahora.Vamos hijo”.

Ante mí se extendía la inmensidad del cielo de la tarde pero ahora el calor del Sol era real y la sonrisa de mi padre al verme llegar me lleno el corazón.»

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161.- «RENACIMIENTO»

por Manuel Pociello

«Aroha cumplió los catorce y, como marcaba la tradición escrita con la sangre de los antiguos dioses, tendría que acudir a la cueva de los primigenios a solicitar ayuda. La madre de las madres le estaría esperando en su receptáculo, útero y origen de vida. Llegó a la entrada de la gruta, se desvistió, vertió una botella de agua en el suelo y con el barro resultante se embadurnó el cuerpo para ahuyentar a los malos espíritus. Accedió… Muchas niñas habían entrado en aquella negrura y nunca regresaron. Finalmente encontró a la anciana, yacente junto a una pequeña laguna cristalina y resplandeciente.

— Joven niña, ¿qué aflige a tu pueblo esta vez?
— Venerable madre de las madres, mi pueblo está enfermo y no sabemos la razón.
— Joven niña, tu pueblo ha dejado de crecer, ya no conversa en las tardes de verano mientras los pastos se adormecen, ya no mira en el corazón del poeta, ya no recita los antiguos cuentos legendarios. Ahora son esos aparatos electrónicos los que absorben vuestra mente. Mientras sigáis torciendo el cuello hacia abajo y no lo alcéis para mirar a las estrellas, tu pueblo se marchitará.
— Venerable madre de las madres, ¿qué puedo hacer entonces?

La anciana la invitó a mirar en la brillante laguna. Esta vio su cuerpo desnudo que entró en la cueva como niña y que saldría como mujer. Era ELLA, la elegida, la que haría que volvieran a mirar a las estrellas. Su nombre marcaría su destino como un espejo…

AROHA – AHORA»

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105.- «El regalo»

por JuanMax

«Daniel cerró la puerta de casa de un portazo. Se apresuró a subir las escaleras hacia el dormitorio, pero su padre interrumpió la huida habitual.
—¿Qué te ocurre? —le preguntó.
—¡Hemos perdido el partido! —contestó airadamente el chico—. Mañana tengo un examen de Inglés y también lo voy a suspender. ¿Cuándo me saldrán bien las cosas, papá?
Seguidamente, y enrojecido de ira, Daniel apartó a su padre. Después retomó el camino para encerrarse en la habitación. No dejó tiempo para escuchar ninguna réplica a su pregunta.
A la mañana siguiente, el padre, que siempre preparaba la ropa de su hijo, dejó sobre la cama una camiseta nueva. Era azul, con unas enormes letras rojas donde se leía: “WON”. Daniel no le encontró ningún sentido, pero aceptó el irónico regalo.
Decidió ponerse la prenda y subir un “selfie” a las redes sociales. Una costumbre que había adquirido últimamente para levantar su ánimo.
Junto a la fotografía, volvió a lanzar la misma pregunta que no dejó contestar a su padre: “¿Cuándo me saldrán bien las cosas?”.
Enseguida, el teléfono comenzó a vibrar, y la publicación se llenó de comentarios de sus amigos: «¡Ahora!», «Sí, ¡ahora!», «Ahora, ¡vamos!», «Ahora es el momento»...
Cuando miró su foto, estaba repleta de “likes”; incluido el de su padre. La cámara frontal que se utiliza para hacer “selfies” había invertido las letras de la camiseta. Ahora se leía: “NOW”.»

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LISTADO DE PARTICIPANTES

¡Aquí podéis ver todos los participantes en el reto! Están listados en orden de participación.

Si queréis buscaros de forma rápida, podéis pulsar control+F y os aparecerá un buscador, introducís el nombre con el que queríais que os publicásemos o el título y lo encontraréis. Si no os encontráis, o queréis aparecer con otro nombre podéis escribirnos a facebook o twitter y en breve os contestamos. ¡gracias a todos por participar! ^^

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1.- «La ventana»

por Dejaqueteverse

«Sus ojos eran la ventana a la que siempre se quiso asomarse. Estaban tan a la altura de sus expectativas que le dio vértigo asomarse a ellos.»

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2.- «Toda la vida es ahora.»

por Netbookk

«¿De verdad quieres saber lo que, realmente, vales para los demás, sobre todo para ella? ¿Lo mucho, o poco que te ama? Es simple: mira lo que esa persona está dispuesta a arriesgar por ti.

Pero para ser justo hay que tener cuidado y poner en la balanza todo lo que ella ha arriesgado para llegar hasta donde está.

Las horas de sueño, el cansancio, el dolor, los aeropuertos, las lágrimas, todas las ausencias... Todo.

Intenta pensar que tú sólo eres otra variable en la compleja ecuación de su vida. Alguien sorprendente, inesperado, aparecido de la nada con la mirada llena de esperanzas nuevas, sí, pero con las manos vacías. E intenta, por un instante apenas, entender sus miedos, por mucho que eso te duela.

Pero, desde luego debes de estar dispuesto, si acepta el envite, a darle valor a tu palabra, viendo y hasta doblando su apuesta... Dejándote la piel.

Porque después de esperarla tanto tiempo sabes, en el fondo de tu corazón, que toda la vida es ahora, si es con ella.»

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3.- «Evolución»

por Marisa Sánchez

«En ese tiempo de hibernación de los Ahoras, hubo una metamorfosis, evolucionaron a seres maravillosamente imperfectos. Dejemos la perfección para el idealizado pasado y el anhelado e impoluto futuro.
La imperfección es bella porque es real. Nos distingue y nos hace ser libres para poder equivocarnos y fallar o acertar. Las personas ya no tenían nada que esconder y sus ahoras compartían y soñaban con las caídas del día y cómo volver a levantarse cada vez más fuertes. El pasado y el presente ya no tenían tantos mimos y atenciones.
Quien estará a mi lado siempre será...
Ahora.»

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4.- «El elefante»

por Fernando Viera

«-Ven aquí.

Mario se hacía el sordo, no iba a hacer ningún caso, eran sus «chuches», se había comido las lentejas, el yogurt, había besado a la abuela.

-Mario, ven ya.

Su padre perdía los nervios a paso de gigante.

-¡Huele mal!

Mario metió la nariz en la bolsa de golosinas para oler el azúcar, el caramelo y el aroma a cítricos.

De repente, la abuela se tiró un pedo, esta vez sonoro.

Mario recordaría aquel día como el último beso a su abuela.

Había llegado el momento, en la lejanía, de saborear su tesoro.»

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5.- «Volvieron los ahora»

por Milacu

«Dicen que los ahora murieron , que los antes y después los mataron, dicen que algunos quedan esperando renacer y es cierto que es así porque existen personas que los cuidan y sanan sus heridas, esas a las que no les influye el correr del tiempo, esas que disfrutan verdaderamente del presente, la brisa en la cara, el sol en sus cabezas.. Jamás se perderán los ahora mientras existan ellas, todo no está perdido, aún hay esperanza, simplemente hay que esperar que se corra la voz y empecemos a sentir y vivir en el presente porque a veces nos pasamos toda la vida mirando hacia atrás o esperando lo que vendrá cuando lo que realmente es interesante y divertido es lo que tenemos delante. De la misma manera que ahora veo tu sonrisa ante mi, no la quiero dejar pasar, no quiero que se convierta en un ayer, tampoco quiero esperar a un mañana para volverla a ver, necesito que cada vez que sonrías sean todos mis ahoras, transformar tus después y convencerte que no hay nada más hermoso que disfrutar cada momento como si no hubiera otro, en definitiva ser feliz con lo más sencillo y no esperar más de lo que la vida ya te da...»

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6.- «Ahórrate el ahora»

por MicroblogC

«Ahórrate el ahora. Lo usas como excusa: ahora lo haré, ahorita acabo de terminar. Un ahora de verdad no necesita mencionarse. Sal a la calle. Mira el mundo. Disfruta de la lluvia que cae sobre tus hombros con la misma emoción que disfrutas del sol en tu rostro. Estás en lo que amas, en lo que disfrutas, en lo que trabajas, en lo que sufres. Y ello está en ti. Porque solo hay un ahora, ese ahora callado que no es necesario pronunciar.»

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7.- «Descalzos»

por CaminanteEntreLetras

«Hemos aprendido a recordarnos una y otra vez cosas del pasado que ya no podemos cambiar y a martirizarnos por cosas del futuro que ni tan siquiera han ocurrido. No existe un punto en el que nos detengamos y respiremos. Tan solo zapatos que corren y corren mirando en todas direcciones salvo la que de verdad importa: la de esos ojos que te devuelven la mirada frente al espejo. El aquí, el ahora, el yo. Prisas y planes sin cimientos que, a menudo, sostenemos con lo que nos gustaba antes y lo que creemos que querremos mañana. ¿Cuándo vamos a planear algo que nos haga felices ahora? ¿Para cuándo vamos a almacenar todas las sonrisas que nos estamos perdiendo? No sé si ellas llevarán fecha de caducidad, pero el tiempo que estás perdiendo sí lo lleva y es tan efímera como los minutos que aceleran y se escapan en las horas de un día. Nos movemos sin saber bien la dirección que realmente queremos seguir y cuando perdemos el clavo ardiente al que nos aferrábamos, escuchamos el silbido del Ahora que nos dice que paremos; que nos quitemos los zapatos y empecemos a caminar. A veces, el camino se hace más sencillo, y un poquito más correcto, cuando te paras a ver bien por dónde pisas.»

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8.- «Huí»

por MA

«Huí de vivir el ahora en el preciso momento en el que se iba. Empecé entonces a vivir el antes, mucho más bonito y alegre. Cuando llegaste con tu máquina del tiempo y me llevaste al mañana no te entendía. Al poco, vi que con aires de relojero antiguo me estabas convenciendo. Y situé de nuevo correctamente las manecillas del reloj.»

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9.- «El fin del triste dictador»

por Desy Román

«Tomó un trago de café mientras miraba por la ventana. Esa mañana se levantó pensando en aquellos años. Recordaba claramente el día en que recibió el último golpe, el último grito, el último insulto y tras mirar fijamente aquellos ojos se giró y salió de aquella casa a la que no volvió jamás.
Su padre había sido un tirano como pocos. Con los años se había acostumbrado a referirse a él secretamente como «El triste Dictador». En una ocasión le azotó de tal manera que tardó horas en poder levantarse.
¿Quién le diría al monstruoso hombre que llegaría así su final? Se murió solo, en calzoncillos y atragantándose con un gajo de mandarina.
Ahora Mauro sabía que podía seguir adelante, dejando atrás las pesadillas de su niñez. Sabía también, que para acabar con el más poderoso de los hombres quizá bastaba con un simple gajo de mandarina.»

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10.- «Abuela mía»

por Guadalupe Schiavoni Magicbeibi

«Este ahora, no es efímero. La resiliencia se disfrazó de arrugas y se sentó en tu mano, abuela, rozando mis mejillas. No hay melancolía. Este ahora, no es efímero. No hay desenlace melancólico. Pues, valoro tanto este ahora. Que ahora, es otro día. Ahora, tengo este ahora en mi alma, aunque ya no tu mano, sosteniendo la mía. Aunque ya no tus arrugas, acariciando mis mejillas. No es efímero, el ahora, abuela mía, si lo miras con el alma y no como algo de todos los días.»

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11.- «Pérdida»

por Nukyland

«Por mi manía de aferrarme al Antes y tú obsesión por planear el Después, nos perdimos un Ahora lleno de besos y magia, de amor y risas. Nos perdimos nuestra propia historia de amor.»

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12.- «Ahora»

por Noemí Sarrión

«Ahora, que todo ha acabado. Ahora, que mi reflejo aparece ante el espejo. Ahora, que la Batalla ha sido ganada. Ahora, que la oscuridad ha sido derrotada. La noche, se ha vuelto día. La tristeza, alegría. Ahora, que mi sombra ha marchitado. Ahora, que lo he ganado todo siento que todo está perdido.»

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13.- «Historia de tres ciudades»

por Calamardo

«Cuentan que existe una bella ciudad llamada El Ahora. Sus habitantes disfrutan de sus amplios paseos, espléndidos jardines y acogedoras plazas. Pero no faltan los que, acodados en sus miradores, contemplan en el lejano horizonte, las ciudades vecinas de El Ayer, al este, y El Mañana, al oeste, con el anhelo de residir en ellas pues las tienen por urbes más hermosas. Es tal este deseo que despreciando lo que El Ahora les ofrece, terminan por abandonarlo para embarcarse en un largo viaje. Más cuando llegan a su destino descubren desolados que se trata de un mero espejismo y que allí donde creían una gran población solo hay un enorme vacío.»

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14.- «Competencia»

por Laura P. Caballero

«—¡Bueno, ya está bien! ¿Dónde están todos mis clientes? —preguntó el “ahora” , enérgico.
Y el “antes” y el “después” respondieron con un suspiro que sonó un tanto agobiado.»

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15.- «EL AHORA ES HOY.»

por MeritxellTabuenca

«Cuando nos hablan del 'ahora', se habla de lo que está sucediendo en este momento. El 'ahora' es el hoy, el 'ahora' es el futuro que está ocurriendo en este momento y que se verá en el momento más próximo, por lo tanto, el futuro también es hoy. El 'ahora' es el ver a tu madre cada día antes de irte a trabajar y darle un beso; es acariciar la cara a tu abuela; es darle un beso a tu padre; es decirle te quiero a tu hermano; es decirle lo increíble que es a tu sobrino; es levantarse con una sonrisa y decir yo sí puedo y yo sí creo; es saludar a tus compañeros de trabajo con una sonrisa; es llamar a tu amiga que hace tiempo que no ves y poneros al día; es despertarse cada día sabiendo que estás más cerca de alcanzar tus metas; es disfrutar cada momento con las personas que te rodean; es abrazar a la naturaleza; es disfrutar del tiempo en cada momento; es sentarte en un banco y observar a unos abuelos como hablan de su familia; también es sentirte libre; es darle sentido a todas y cada una de las agujas del reloj; es experimentar y crecer; es convivir y luchar por el día a día; es valorarse y cuidarse. El 'ahora' es todo lo que hacemos y sentimos que se verá reflejado mañana. Son emociones que navegan por nuestro interior, son nuestras vivencias. Vivir, por lo tanto, es AHORA.»

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16.- «Lágrimas en la lluvia»

por Luis

«Cuando ahora echamos la vista atrás solo vemos una foto en blanco y negro, distante y arrugada, de personas y paisajes que se alejan y se van desintegrando. Observas desde la ventanilla de un tren en marcha sin derecho a derramar ni una lágrima, desnaturalizada ya que la naturaleza no admite conciencia ni sentimiento. Es el amargo pulso del desafío evolutivo, en la larga espera hasta la consecución de la inmortalidad.»

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17.- «No lo hacemos»

por caixa_dainas

«- Cuéntame. ¿Cuál crees que es el problema con tu pareja?
+ No lo hacemos.
- Suele pasar. Es culpa de la monotonía.
+ Pero es que ya hace mucho tiempo que pasa.
- Comprendo. Cuando dejas de tener sexo y...
+ ¿Quién ha dicho sexo? Me refiero a hablar. Conversar. Resultarnos interesantes. Ahora somos como dos completos desconocidos. Nunca me sentí tan sola, a su lado.»

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18.- «El ahora en tus brazos»

por Nadia

«Darte cuenta de que ese abrazo estaba siendo un adiós, pero siempre vuelves para solucionarme la vida, para salvarnos juntos.
Ya no sé cuántas son las veces que me he fallado, que he tropezado y que siempre me ayudas a levantarme.
Si pienso en el ayer estás tú, si pienso en el futuro estás tú porque todos los 'ahoras' son contigo y no me imagino el día a día de otra forma.
Quiero todos mis ahoras contigo porque haces que todos los momentos cuenten y sumen.
Y no me imagino la vida si tu mundo no rodea mi montaña rusa.»

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19.- «Despierta ahora o duerme para siempre»

por Michael Funes

«No estés apenado, deja de bramar a tu mala fortuna.

Medita, comienza a subir pero no mires hacia abajo.

Tú eres único, un ser apreciado ante los ojos de la Madre Tierra.

Eres la pieza que encaja perfectamente ante un insólito rompecabezas.

Ama a la alameda, a los arroyos, a la fuente de la vida.

Tu sustancial murmullo llega más allá de las montañas, más allá de los mares.

Tienes el poder de cambiar el mundo, posees tenacidad y motivación.

Nunca maquilles ese gesto tan inocente y jocoso que te caracteriza tanto.

Descubre los secretos que tu interior calla, halla la evidencia en ti.

En mis manos encontrarás fraternidad, hospedaje ante posibles agravios.

Somos apoyo, hermanos que compartimos la misma morada, la misma savia.

Tus retinas me conmueven, encierran una oscuridad curiosa y esperanzadora.

Aléjate de las quimeras, las leyendas confunden... Escúchate, mima tu corazón.

Marcha bien lejos, donde las zarpas no retengan tu autonomía y vitalidad.

¡Despierta! No pierdas el tiempo en futuros imperfectos. Sólo existe el ahora.

Sonríe a la vida. Es sólo una noche, son sólo dos días.»

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20.- «Desde el mirador de San Nicolas»

por Patrild95

«Y desde ese instante decidiste no volver a mirar atrás. Tenías delante la Alhambra y te convenciste de que mirar de frente siempre te da una mejor perspectiva de las cosas.
Te vi la cara, tu guiño de ojos por el sol y por esa manía tuya de reflexionar me dieron la razón, había sido un punto y aparte. Renunciabas a aferrarte al pasado. Querías despegar de nuevo. Y si te hubiera dejado, estoy segura de que hubieras saltado al vacío desde aquel mirador, esperando a que tus alas se desplegaran. Porque así eres tú, de los de aquí y ahora.
Pero decidí agarrarte fuerte y no soltarte. Era mi manera de decirte lo orgullosa que estaba de aquél click que dio tu cabeza. No me dijiste nada, pero te conocía lo suficiente como para darme cuenta de lo que estaba sucediendo.
Y en ese momento me abrazaste. Y me dejé abrazar. Me susurraste al oído que todo había cambiado, que me querías aunque ya lo supiera, que no estabas hecho para encadenarte pero que conmigo era más bien una forma de escapar. Cerré los ojos, no se si te diste cuenta. Los cerré fuerte y grité en silencio: El ahora es lo único que importa.»

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21.- «Asamblea»

por Omar Martínez González

«Los Ahora no soportaron más, ¡¿por qué dejar que Antes y Después los desplazaran de esa manera?! Y además manipularan a los hombres a su pleno antojo, estaban haciendo mucho daño y eso había que pararlo ya, ¡ahora!
El melódico canto de los Ahora, reinante en el mundo cuando ellos contemplaban algo bello y picoteaban en la cabeza de los hombres, se escuchaba en el salón de la asamblea como preámbulo del inicio.
Invitaron a millones de humanos: ¡tenían que inyectarles la simbiosis perdida!
El orden del día para la reunión contemplaba solo dos puntos. Iniciar proyectando sobre las paredes blancas del salón circular, la mayor cantidad de cosas bellas que pudieran despertar otra vez en las personas la necesidad de vivir el Ahora, y no dejar la cosas para Después o esperar a que pasen porque se encontraban en el Antes.
El segundo punto: esperar la reacción de los hombres asistentes, que aquellos bellos Momentos de Consciencia, los mágicos picotazos y los cantos de Ahora, volvieran a ser cotidianos en la relación Hombre-Ahora.
¡Tenía que suceder!
¡Ahora!»

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22.- «MISION ALFA UNO»

por Neldai

«Ante mí se extendía la inmensidad del cielo del amanecer.

El Sol comenzaba a salir a mi espalda y tornaba las nubes de colores con tonos rojizos y anaranjados.

El azul comenzaba a ganar intensidad frente a mi y eleve el morro de mi reactor de combate para situarme por encima de las nubes y contemplar ese magnífico espectáculo de la naturaleza.

Por un momento experimente la felicidad.
Esos segundos de plenitud hicieron que tantos meses de duro entrenamiento y sacrificio valieran la pena.

En la radio, control de misión avisándome de la entrada en espacio aéreo enemigo.
Active la postcombustión y los indicadores de la cabina parpadearon indicándome que estaba a velocidad máxima.

Escalofrío y pulsaciones disparadas.Respiro hondo.
En el radar fijo el objetivo al que me acercaba rápidamente y la misión parecía pan comido.
El éxito está al alcance de mi índice pulsando el rojo gatillo en la palanca de mando.

-“Dispare ahora, Alfa Uno”.

La voz del General Fox sonó metálica en mis oídos.

Estaba resuelto, preparado y…¡en peligro!

De repente una gigantesca figura se interpuso entre mi nave y el objetivo tapándolo totalmente y apagando por completo televisión y consola de videojuegos.

-“Vamos Héctor, al parque.Nos están esperando Papa y los Abuelos”.

-“Tiene que ser ahora,Mamá”.

-“Si ahora.Vamos hijo”.

Ante mí se extendía la inmensidad del cielo de la tarde pero ahora el calor del Sol era real y la sonrisa de mi padre al verme llegar me lleno el corazón.»

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23.- «mi par de calcetines.»

por sara m

«Tienen pelusas blancas, tienen rayas por una de sus caras, uno es más pálido que el otro,tienen ojitos de color café,llegan arriba de la rodilla,les gusta estar limpios y que lo saquen a pasear en días de verano,no les gustan que lo olviden,no les gusta que le quiten color porque es parte de su vida,se enojan si estas descalzo,se enojan si los cambias, porque saben que son únicos y son difíciles de encontrar en otro lugar del mundo,les desagrada que entres al baño con ellos y se mojen,saben que dan abrazos calurosos en las noches de invierno,les encanta compartir,han estado juntos por más de cuatro décadas, son mis favoritos, lo único que sé es que es amor, ese amor de paciencia, ese amor de detalles pequeños, ese amor de preocupación, ese amor de comprensión y dolor ,cuando se tienen que separar por un ratico pero saben que volverán a estar lado a lado , nunca se han perdido o quizás sí en su cuerpo ,en especial en sus pies, en sus manos; en sus matices y lo único que sé es que esos viejos son felices allá en el cielo,pidiendo y mirando que todo esté bien pronto, diciéndome que siga adelante, que viva cada día como si fuera el último,que no me detenga nunca,que el tiempo vuela muy rápido y muy alto, por eso hay que vivir el ahora y es así que siempre los llevo conmigo en mis zapatos que ellos me regalaron para recordarlos siempre»

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24.- «De ahora en adelante»

por Ledandelion

«Me tiene en sus manos y además me acaricia,
y mientras, ahora, le pido perdón por todas las veces que me he quedado dormido pudiendo haber seguido soñando despierto a su lado.
Me besa y me sabe como esa moneda que le das al mendigo esperando que así se acaben todo sus problemas:
gratificante, pero voy a necesitar más.
Las mariposas de mi estómago no son como las de los documentales; su esperanza de vida es una vida a su lado compartiendo esperanzas.
Me gusta, porque su sonrisa sincera combate mi sonrisa gastada.
Porque me toca con sus gemidos y no es sexo, es cambio climático en mi piel, y la poesía va a pagar nuestras imprudencias.
Yo sólo era una historia mal contada y ahora ella dice que ha llegado, se tumba a mi lado y su espalda me parece el signo de interrogación de una pregunta que no quiero dejar de responder cada noche.
Llena de vaho mis ventanas,
y con su ropa interior mis libros de poesía.
Me deja aullarle cada noche a la cara oculta de sus caderas,
y prepara café mientras se pone a leer el libro de mi vida.
No sé dónde acaban sus ojos y dónde empieza mi vértigo.
Es lo que la vida me deparaba y no voy a esperar más;
me reservaba el derecho de admisión a mi futuro, y a ella la dejo pasar.
De ahora en adelante y sin mirar atrás.»

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25.- «ROSAS PARA LA NOVIA»

por BASILIO BERNON

«Lanzó una mirada melancólica por encima del hombro antes de seguir su camino hacia el altar, sus facciones no eran perfectas, pero en aquel momento, debajo de la luz artificial y vestida de novia, lucía realmente hermosa, arrastró la cola de su vestido por la habitación y se detuvo en la puerta antes de hablar
— ¿Te voy a decepcionar si le digo que sí? — Preguntó mientras tomaba las rosas y las apretaba entre su pecho
—No — Respondí casi al instante —Y tampoco espero que un ramo de flores te haga cambiar de opinión... tan solo quise intentarlo—
— ¿Por qué tardaste tanto? —Hizo una breve pausa como esperando una respuesta y continúo — Ya hay alguien esperándome—
— ¿Y lo quieres? — Pregunté odiando casi de inmediato el tono quejumbroso de mi voz
No respondió, bajó la cabeza y después habló en una voz baja que sonó casi como un suspiro —Mi futuro está con el—
Tocaron la puerta desesperadamente, el sonido retumbó en la habitación y ambos nos sobresaltamos al escucharlo — ¡Ya es hora!— Gritó la voz de una mujer desde afuera de la habitación — ¡La ceremonia está por comenzar!—
—Olvida el pasado— Comencé a decir —Olvida el futuro, ¿qué es lo que tú quieres?, ¿qué es lo que quieres ahora? —
En ese momento, sus ojos se inundaron de lágrimas y levantó la mirada hacia la puerta de salida
Yo ya sabía lo que quería.»

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26.- «yo.»

por vanessa rozo

«Hay cambios que son tan sutiles, tan imperceptibles que solo se ven si se mira con detenimiento. Mi rostro ha perdido la inocencia despreocupada de la niña que antes fui. He moldeado mis ojos para adaptarse a mi nueva sonrisa, más sincera y menos cautelosa. Mis mejillas muestran con orgullo las marcas de miles de lágrimas que tantas veces han venido a rescatarme, lavando dolores y borrando recuerdos. Me descubro mujer hoy ante el espejo, menos crédula y más sabia. Con menos juicios contra mí y contra el mundo. Conservo sin embargo algunas cosas de esa niña temerosa, pero ahora tengo más fuerza no para luchar, sino para integrar en mi esos miedos y aprender de ellos lo que vienen a mostrarme. Conservo también su mirada, esa que me permite ver el mundo con la fascinación mágica de los soñadores de oficio. Esa mirada la quiero conservar por siempre, no para vivir de ilusiones sino para no dejar de ilusionarme nunca con la vida y con el porvenir. Me veo y reconozco que aún falta camino por recorrer, que aún cometo y cometeré errores pero me siento más tranquila, amada y bienvenida en mis brazos. El amor del universo se ha colado en mi y me señala esa luz que siempre ha sido mía, pero no me había decidido ver. Ahora, por primera vez en mucho tiempo ¡Me veo!»

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27.- «El gato de porcelana»

por Marcos Mairton

«En un reino imaginario, el rey era un hombre muy sabio y tranquilo, pero se estaba cansando de tantas tareas administrativas. Entonces decidió elegir a un Primer Ministro entre las personas más inteligentes del país.
Después de muchas pruebas de conocimiento, quedaron diez candidatos a quienes el rey propuso un desafío:
- El vencedor será el que me traiga un gato de porcelana.
- ¿Cuándo? - preguntaron en coro algunos competidores.
- ¡Ahora!
Los candidatos se quedaron sorprendidos. Nadie sale de casa con un gato de porcelana en el bolsillo.
El rey mandó que se fueran. Deberían volver al día siguiente para el desempate.
A la hora señalada, los candidatos se reunieron en el salón real. Pero antes de que el rey hiciera un nuevo desafío, uno de ellos, que traía consigo un paquete, pidió la palabra.
- Majestad, traigo al gato de porcelana que usted requirió.
- Admiro tu esfuerzo. Pero ya pasaron veinticuatro horas desde el desafío del gato.
- Sin duda, mi señor. ¿Y vuestra majestad se dio cuenta de que traigo el gato hoy y no ayer?
- ¡Claro!
- Y tampoco lo estoy trayendo antes o después de este momento.
- Es verdad.
- Entonces creo que traigo al gato en el momento exacto que vuestra majestad determinó: ¡ahora!
- ¡Muy ingenioso! Pero ¿es posible que el ahora se haya prolongado desde ayer hasta hoy?
- El ahora es infinito, majestad. En él todas las cosas suceden. Nunca antes, nunca después. Siempre ahora.
Y el rey sonrió satisfecho. Había elegido a su Primer Ministro.»

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28.- «Tardé en reaccionar»

por Rebek

«Era de noche y de repente mi cabeza dijo: 'Sal corriendo o grita pero hazlo AHORA'.
Sin embargo ya era tarde, me agarró, me empujó tirándome al suelo y eso es lo último que recuerdo.
Ya hace 1 año y aunque sigo con miedo aprendí que cada vez que aparezca un AHORA en mi vida lo tengo que aprovechar y no dejarlo escapar o será tarde, muy tarde.»

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29.- «Instante fugaz»

por Julia España

«Cerré los ojos y respiré profundamente. Podía percibir el olor a sal y experimentar la fuerza de los rayos de sol incidiendo en mi piel. Necesitaba liberar todos mis sentidos y tratar de olvidar.

Por un segundo, escuché el sonido de un pajarillo cantando como un susurro.

Abrí los ojos y creí verlo pasar con su plumaje brillante; sin embargo, lo que sí aprecié fue cómo el paisaje que se extendía delante de mí se volvía negro.

La sonrisa que se estaba dibujando en mis labios se esfumó.

Entonces me di cuenta de que aún recordaba tanto el pasado, que por más que lo intentara, no sabría disfrutar el presente.

Ojalá pudiera vivir esto con él, ahora.»

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30.- «De frente»

por Osgonso

«A su espalda, una carta de despedida.
Un trabajo odiado. Una pareja sin amor.
Una rutina vacía. Una muerte a pizcas.
A su espalda, un pasado.
Ahora, empieza su vida.»

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31.- «Nunca un picotazo dolió hasta hacerme vivir.»

por Sonandolavida

«Era un día de esos en los que no tienes apenas ganas de hacer nada, de esos domingos en el sofá, ojeando Instagram, al fin y al cabo un domingo normal en la vida de alguien con 25 años...

A veces la vida, nos pone dificultades, a veces es un poco tirana, me había enterado hacía pocos días de que mi mamá estaba tocada por ese maldito bicho, os podéis imaginar, un jarro de agua fría, un mazazo, un sinfín de preguntas, de miedos... Cuándo de repente me topé con él, con ese AHORA, y nunca hasta entonces tuvo tanto sentido esa palabra, y sí, me picó, en ese momento, AHORA, empecé a decirme a mí misma, es cuándo debemos de dejar de sentir miedo por lo que está por llegar, y disfrutar del momento, AHORA, es cuándo debemos de valorar la vida, así, con sus golpes, con sus vaivenes, por que AHORA al fin y al cabo es cuándo estamos aquí.

Empecé a creer cada vez más y más en ese pequeño picotazo al corazón, por qué nos enseñan eso en los cuentos, creer, pero creer de verdad , si creéis desde dentro, con el corazón, no hay nada que pueda con vosotros.

Desde entonces, no hay día que no piense en que gracias a esos pequeños picotazos que sentimos en esos momentos en que creemos que no podemos sentir nada, son los que nos hacen estar vivos, y creedme, eso es lo más importante.»

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32.- «Sólo mío»

por Salvador Cortés Cortés

«Elena, exaltada, acostada, envió más de doscientos mensajes de WhatsApp a su amado expresándole su pasión, y su deseo de tenerlo cerca. No hubo respuesta; así que decidió que ahora lo mejor era visitarle, no fuera a ser que estuviera con otra mujer, y ella, tonta, escribiendo mensaje tras mensaje, y ellos, los dos, su amado y la suplantadora, riéndose a su costa. No, no, no. Elena se levantó; se vistió, recogió de encima de la cómoda sus llaves, las del coche, y el bolso, en cuyo interior echó el móvil, y salió, canturreando:

'Lo conocí una tarde, en primavera,
yo, que soy viuda, algo más que soltera.
Me hizo suya, en una noche estrellada;
lo hice mío, por él estoy desvelada.'

Pero, cuando movía la manija para abrir la puerta basculante del garaje, oyó, débil, el sonido de una notificación. 'Será un mensaje de él', pensó, 'atento, jurándome que es mío, sólo mío'. Elena no lo leyó. Regresó al hogar; entró a su dormitorio; soltó llaves y bolso sobre la cómoda y se desnudó; avanzó hacia la cama y se puso el camisón ligero con escote que había dejado tirado ahí poco antes; luego, descalza, retrocedió para sacar el móvil del bolso y colocarlo al borde de la mesita de noche, junto a la almohada, bajo la pantalla de la lamparita de noche encendida, y observó unos minutos el parpadeo del led. Después, se tumbó de costado, apagó la luz y se durmió. Mañana continuaría.»

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33.- «Jaque al rey»

por Marko Eliyahu

«Y el rey asediado, decidió vivir el ahora y salió de su enroque para plantarse ante el más bello jaque al que jamás fue sometido. Ven a por mí si te atreves, pero te advierto que es posible que al menos uno de los dos no salga de aquí con vida.»

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34.- «Travesía fatal»

por Ccarlos_9899

«Cuando escuché el llanto de mi mujer conforme me separaba de puerto, mi alma se estremecía. Cuando pensé en la alegría del reencuentro, mi alma se serenó tanto como la mar. Cuando imaginé cómo estaríamos ahora, mi alma se anegó hasta perderse en las profundas aguas que surcaba. Me equivoqué en el pasado, pensando en un mañana mágico e incierto, sin percatarme de que había creado un trágico y fatídico ahora.

Volví a los tres meses, pero nadie estaba allí para recibirme, ni siquiera ella con nuestro hijo en el vientre.

Ahora quiero ir a su lado, si hubiera estado aquí, con ella, podría haberla llevado al hospital. Ella murió en el parto, mi hijo murió tras llegar al mundo, y yo moriré a continuación.

Estaremos juntos, mañana no lo sé, pero ahora sí.»

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35.- «Donantes»

por Karmen

«Ahora están estupendos y siempre vienen juntos a la revisión anual. Laura aprovecha para donar sueño, lo mira con ternura y le dice:
Aquí nos conocimos.
Manuel más realista comenta:
Aquí se juntó tu sueño con mis ganas de dormir.
Los pacientes con problemas de sueño, vienen a Clínica Morfeo por voluntad propia. Los roncadores, llegan obligados por su cónyuge.
Laura llegó echa un bostezo a donar sus enormes ganas de dormir. Estaba agotada por exceso de sueño. Hubo que ingresarla.
El sueño se analiza y almacena, a temperatura adecuada, en bobinas capaces de preservar sus propiedades intactas. Cada bobina se etiqueta con un número múltiplo de tres, según el donante del que proceda. Laura era del grupo nueve, le extrajimos la cantidad máxima diaria. LLenamos el banco de sueño con tanto material suyo que ni una epidemia de insomnio hubiera terminado con él, pero aún manaba, como una herida con problemas de cicatrización.
Manuel llegó despabilado a recibir una transfusión de sueño, porque llevaba mes y medio sin dormir. Estaba tan inquieto que era incapaz de concentrarse para los exámenes de ingeniería. Era grupo nueve también. Se nos ocurrió hacerles una transfusión directa, y funcionó.
Manuel fue dado de alta ese mismo día. Durmió, aprobó su examen y volvió por la clínica a dar las gracias. Laura estaba haciéndose la revisión mensual. Intercambiaron teléfonos. Quedaron. Equilibraron todos sus sueños. Ahora siempre vienen juntos. Están estupendos.»

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36.- «Tempus Fugit»

por Chinimiri

«Aquella epidemia estaba infectando a cada vez más gente. “Tempus Fugit” se estaba extendiendo de una manera descontrolada y nadie sabía cómo combatirlo. Ni los mejores científicos ni las tecnologías más avanzadas tenían el antídoto para frenar aquel desastre.

Las vías de entrada de aquella infección eran distintas, desde personas que capturaban tantos momentos para redes sociales que llegaban al desangelo de no disfrutar ninguno, a gente que, víctimas de un sistema consumista, perseguían cosas cada vez más inalcanzables sin saber disfrutar nunca de nada, hasta jóvenes, que, sin ilusiones ni aspiraciones, habían perdido la consciencia de que su tiempo tenía fecha de caducidad. Todas ellas eran carne de cañón para aquel virus.

La situación estaba resultando casi apocalíptica cuando surgió un colectivo eternamente olvidado. Eran seres sabios, experimentados y con signos de la edad marcados en su piel, con pelo canoso, ropa desaliñada y siempre iban acompañados de un palo a modo de bastón.

Aquellas deidades, parecían sacadas de otro planeta y no eran más que personas de corazón puro, las cuales nunca se habían visto influenciadas ni por el sistema, ni por las redes sociales, ni por ninguna campaña de publicidad envenenada impulsadas por las grandes élites que eran las que tenían a la sociedad secuestrada sin poder disfrutar plenamente de su tiempo.

Venían con un mensaje esperanzador para aquella sociedad muerta en vida y tenían una única misión: Enseñarles a disfrutar del ahora a través del “Carpe Diem” para acabar con el maldito virus del “Tempus Fugit”.»

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37.- «Ya no soy.»

por mujer del mar

«Al leer la leyenda del ahora me descubrí como ese distante susurro de otras vidas. ¿Que había sucedido? estoy aquí pero ya no canto, ya no tengo ese brillante plumaje, ya no veo con nitidez ninguna cosa. Ahora las lágrimas recorren mi rostro, el frío eriza mi piel, tengo brazos que no abrazan, una mente dispersa que extraña lo pasado, un nudo en el estómago que no me deja ser.
Vaya paradoja la de extrañar ser esa ave; pasado. la de anhelar serlo de nuevo; futuro.Ya no soy el ahora, vago sin propósito ni rumbo, consciente más no convencida de este obscuro destino.»

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39.- «AYER, HOY Y MAÑANA»

por ANADE LAR

«El torreón, lo único que quedaba del castillo, emergía del peñón como si naciera de él. Allí, en lo alto, con el pueblo a sus pies, parecía un gigante solitario que se resistía a morir. Su figura esbelta, con un pasado turbulento, se había convertido en un reclamo turístico. Unos metros más abajo, en un repecho de la ladera, estaba el cementerio. En estas tierras, que ahora cobijaban a los muertos, antaño lucharon cristianos contra moros, disputándose la atalaya. El torreón se levantaba en terreno abonado por los muertos de ayer, hoy y mañana, luchando por sobrevivir en medio de la inmensidad del paisaje llano, con las lejanas montañas limitando el horizonte. El ahora era la belleza de las piedras del torreón, que había vencido al tiempo.»

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40.- «DE UN MOMENTO A OTRO.»

por Israel Donovan Mares H.

«Todo está entre un momento y otro, decía el viejo oriental mientras me curaba. Yo, pensaba en la explosión, en como mi pelotón murió entre la metralla y en salir de ahí para regresar con mi familia.

Cuando pude hablar, charlamos de lo que había vivido hasta ese momento. No es vida la que se pasa solo recordando y planeando. Eso no debe ser así; todos tenemos pasado e irremediablemente un futuro pero, el presente es el más fácil de vivir y difícil, porque no sabemos cómo.

Hace mucho tiempo el señor Ito que era un buen campesino, hablaba con Zuìhòu (pasado) de cómo una cosecha se había perdido y como otras habían dejado muy buena ganancia, a diferencia de las charlas que tenía con Wèilái (futuro) que eran: los muchos planes que tenía para las siguientes cosechas.
Así pasó toda su vida; recordando y planeando, sin darse cuenta de qué tan buenas eran sus cosechas, como crecían sus hijos y al poco tiempo, como jugaban sus nietos, hasta el día que ya no pudo trabajar, fue cuando recibió una visita muy especial y aplazada por mucho tiempo, Xiànzài (presente) éste no lo dejó charlar, puso un dedo en sus labios en señal de silencio y le dejó contemplar el momento. Miró con orgullo a su familia, sus tierras y logros pero, tristemente se dio cuenta que nunca había disfrutado un tiempo como ése ahora que le regalaba Xiànzài.

Entre un momento pasado y otro que viene está el más importante, 'el ahora'.»

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41.- «INVISIBLE»

por Ani Mercado

«Una fotografía en el escritorio le hacía recordar que en la vida había magia, que existían lugares que tenían un halo de misterio. Cuando se sentía sola, perdida o había tenido un mal día solo tenía que ir a su escritorio, encender el ordenador, poner música y contemplar, aun en la distancia, su lugar mágico.
Se preguntaba continuamente si en su vida podría encontrar esa magia que encontraba en esa fotografía o si algún día sería capaz de no buscar su refugio porque tenía todo lo que realmente le hacía feliz; porque había encontrado aquello que es invisible, la magia del ahora, la magia de vivir el momento. Ella lo buscó durante mucho tiempo, pensaba que era feliz en su trabajo, con su familia, con sus amigos, con su pareja, pero la felicidad no se piensa, no se busca, la felicidad es.
Cuando se olvidó de todo y se encontró a sí misma, entendió que lo único importante es vivir, disfrutar del momento, hoy, ahora. Sus ojos brillaban como nunca lo habían hecho, su sonrisa era la más sincera y bonita que podías imaginar, transmitía vida por todos los poros de su piel, ya no necesitaba buscar aquella fotografía del escritorio para sentirse bien, seguía mirándola, sí, pero por los buenos recuerdos que le venían a la memoria.
Descubrió que solo viviendo el presente, puedes superar el pasado y esperar el futuro. Aprendió a vivir con el ahora y a disfrutar de las pequeñas cosas que se convierten en magia siempre.»

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42.- «Dos corazones latiendo bajo mi piel.»

por Las cosas de Greta y Álex

«Cerraba los ojos, a veces sin haberse puesto el sol todavía. Dolía por dentro, entre el pecho y el alma.
No podía dejar que mi mundo girara en torno a ti, pero cómo hacerlo si tú ya eras mi mundo aún sin existir?
Cuándo llegaba ese día del mes, mi yo más profundo quería llorar, gritar, desaparecer. Por mí, por él, que tanto te deseaba al igual que yo.
Esa incertidumbre, esa sensación de vacío hacía que mis fuerzas flaquearan. Y nos dimos por vencidos.
Buscaremos ayuda, dijimos. Será nuestro igual, dijimos.
Supongo que algo que suelen escuchar y decir tantos como nosotros.
Y un día, de la manera más natural que la vida nos podía dar, como si de un picotazo se tratara, se despertó algo dentro de mí. Aún sin saberlo lo sentía, te sentía, pero habían sido tantas las veces que mi intuición había fallado que preferí mantenerlo en silencio hasta el día que pude confirmarlo.
Respiré hondo.
De verdad eras parte de mi? De verdad latían dos cuerpos dentro de mi cuerpo?
Pura perfección.
Miedo, emoción, nervios, felicidad, creo que no puedo describirlo.
Estabas aquí.
Estás aquí.
Ahora, después de unas semanas te sueño, te imagino.
Ahora, después de unos días, te siento, me acaricias en lo más profundo de mi y sólo yo lo noto.
Ahora, somos uno, ahora he cumplido mi sueño, nuestro sueño.
Mi hijo, nuestro hijo. Álex.»

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43.- «Día playero»

por Marga

«-¡ahora voy! Le contestó a su compañera, mientras el camarero le acercó la fresquita cerveza, y moviéndose ligeramente en la hamaca,sus ojos se perdieron en las largas y torneadas piernas de su vecina de toalla.»

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44.- «Perdónate»

por Lluvia

«Normalmente pienso que no me lo merezco, me pasa mucho, me miro al espejo y no comprendo, porqué a mi? Demasiadas cosas buenas, una familia feliz, salud, muchas risas,en fin; cómo no pensar que no lo merezco, si al mirar atrás no encuentro algo que justifique tanta felicidad, no puedo decir que mi vida haya sido un dechado de virtudes, ni siquiera algo cercano; es más, buscando en los archivos personales, hay capítulos que desearía borrar o esconder, encerrada en el pasado, como una jaula que me impide salir y ver lo que sea que haya que ver; me descubro imaginando escenarios distintos, con la frase “y si” como la antesala de todos mis pensamientos: “y si habría ido”; “y si no habría dicho...”

Rodeada de bondad y gente amada lo único que puedo pensar es que en cualquier momento algo sucederá, el karma me alcanzará, algo pasará en mi vida que devorará los cimientos y tumbará todo.

Llego a casa pensando en lo que debí haber hecho y no hice, como siempre tarde; encuentro al descender del auto a un pajarito, me mira, no se mueve, me invita a mirarlo, entro a casa y se queda allí, desafiando mi presencia, vuelvo a salir llena de curiosidad después de unos minutos y ahí sigue, se acerca, me uno a él en un instante de claridad, ya no te castigues susurra, perdónate me dice mientras me mira con inmensa ternura, a vivir los ahoras, lo mereces, y si, yo le creo.»

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45.- «Banderas»

por Juan Pablo Goñi Capurro

«Desde la ventana Augusto aprecia las banderas americanas flameando en los mástiles de la plaza. Cada una le habla de un lugar diferente, donde las cosas podrían ser distintas. Mueve el vaso para que los hielos se derritan en el whisky. Cambia el paisaje primaveral por el almanaque que cuelga en la pared de la oficina; pasa las hojas de los meses, hasta llegar a diciembre, al 19 de diciembre.
—Los chicos están con ganas de ir a la fiesta.
La voz de Marilú lo sobresalta; ha interrumpido sus cálculos. La apertura de sobres determinará si ganarán o no una pequeña fortuna.
—¿Qué les digo?, ¿los vas a llevar?
—Mi amor, no estoy para esas cosas, tengo la cabeza en los números, creí que habías entendido la magnitud de lo que está en juego.
—Están tan ilusionados…Se han vestido con las ropas nuevas, están jugando con sus banderas…
Le molesta que lo disturbe con pequeñeces, la celebración será como todos los años, un desfile, una banda musical, fuegos artificiales cuando caiga el sol. Los niños no son la mejor compañía cuando la mente está cargada de proyectos que asegurarán el futuro. A punto de decírselo, repara en otra posibilidad.
–Perdón, Marilú, ¿no podrías llevarlos?
—Ojalá, iría con gusto. Tengo el velorio de Sandra… Cuarenta años, un infarto masivo.
Augusto, sacudido, acaba su trago de golpe.
—En diez minutos salimos.
No sirve el futuro si antes no hay ahora, se dice, un ahora de banderas convocando a la fiesta.»

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46.- «Cambió el ahora»

por @palabrasaldesnudo

«Se encontraba atrapado en el antes, que le perseguía día tras día, inundando su ahora de tormentas. No paraba de preguntarse qué sería del después con ese antes rondándole la cabeza. Comenzó a buscar en el ahora motivos que le hicieran sonreír de nuevo, y por fin, lo encontró. Tras la marcha de su madre, el ahora era ella, dándole los sabios consejos que necesitaba para resurgir. El antes y el después se ausentaron el resto de su vida. Allí nació la simbiosis perfecta, el presente fue eterno.»

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47.- «Corazón a destiempo»

por Rodrigo J. Morales

«“Un corazón no es distinto de un reloj, ambos marcan el paso de tu vida. Con la leve diferencia de que cuando un reloj se detiene hay que cambiar la pila, pero cuando el corazón se detiene hay que cambiar de vida. ¿Qué tan útil es un reloj a destiempo? ¿De qué me sirve que siempre marque la hora de ayer o que me dé la hora de mañana? Un reloj a destiempo simplemente no es útil, igual que un corazón. ¿Cómo poder amar a quienes te aman ahora, si siempre estás amando a los de ayer? ¿Cómo poder ayudar a los que lo necesitan hoy, si siempre estás pensando en ayudar mañana? ¿Cómo planeas ser feliz, si vives con el corazón a destiempo?” – le dije a mi reflejo en el espejo.

Me levanté. Saqué mi corazón del cajón en donde lo tenía guardado. Le di cuerda y lo sincronicé con el ahora. Me sequé las lágrimas y como por arte de magia hice una mueca con mi cara, una que no había visto hace mucho: una sonrisa. Como una persona nueva, salí a vivir. Al fin a tiempo, al fin en el ahora.»

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48.- «Mi Ahora»

por Ginia Arce

«Aún recuerdo las palabras de mi abuela: “ya manda a volar el pasado, no podrás cambiarlo, tampoco llames al futuro, es mejor dejar que él te sorprenda, niña mía, tienes esa cabeza rodeada de Antes y Después que no permites que se acerque tu Ahora”.

En esa época no entendía lo que quería decir, pero una buena mañana iba de camino al trabajo, pensando en todos mis pendientes (como siempre), cuando llamó mi atención un par de niños que jugaban en la acera, se veían tan tranquilos y felices disfrutando del sol sin preocupaciones. Fue cuando lo sentí, una pequeña punzada, el Ahora… Por un instante todo fue claridad, olvidé todo lo que pasaba por mi mente, sólo para dejarme absorber por el momento.

Desde ese día me he dedicado a fortalecer cada vez más el lazo que he ido tejiendo con mi Ahora, gozando cada segundo de esta aventura, saboreando cada gota de felicidad y emoción que me permite la vida.»

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49.- «Nocaut»

por Unincordio Tuerto

«Las luces me ciegan. Doblo la rodilla y agarro el cielo para evitar caer. Beso la lona del cuadrilátero escupiendo la rabia y bebiendo mi sangre. Soy un payaso de calzón reluciente abatido. Escondiendo la verdad, vivo la mejor de la mentiras recordando que, nada es para siempre. Buscando culpables a mi propia torpeza me pierdo, arañando mi alma con las afiladas alas de una mariposa de fuego. Amor que destruye. Respiro y miro más allá del horizonte. Duelen los golpes. El ambiente me ahoga, la rutina me pesa. Los monstruos de aquel que un día fuí no me dejan levantarme. Debo seguir el combate. Aferrado a un recuerdo me mantengo entre dos aguas. Nado entre el ayer y el mañana. Universo de engaños que la plata entierra define lo que seré si tiro la toalla. Sólo el ahora importa, ese intenso parpadeo que me mantiene vivo. Derrotas que son victorias para este viejo gladiador. Ha llegado el momento del relevo, no sin antes terminar aquello que empecé. Las luces me ciegan. Doblo la rodilla y agarro el cielo para evitar caer. Intenso parpadeo me mantiene vivo. Es ahora o nunca...»

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50.- «la voz»

por emejota

«Mientras observaba el horizonte, una lágrima escapó de su mirada resbalando por su mejilla, era fría y salada como el mar, mudo testigo de su historia.
Esa voz que le había cautivado, que había hecho que reaccionara cuando dormitaba por el mundo, le había devuelto las ganas de vivir, de sentir.
Nada ni nadie hasta el momento le había acariciado igual sin llegar a tener contacto. Se había emborrachado de esa voz que hacía estremecer su cuerpo cada vez que la escuchaba. Era como una descarga eléctrica que recorría cada poro de su piel.
Solo pensaba en sumergirse en ese mar de sensaciones, disfrutar de los placeres que creía olvidados, dejarse llevar y fluir con la marea, embriagados de placer.
Era consciente de que esto tenía fecha de caducidad, que no sería para siempre, pero mientras durase iba a exprimir cada segundo, a disfrutarlo, a sentirlo.
Aquel día sabía que había llegado su fin, que todo había terminado y ahora solo quedaba empezar de nuevo.»

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51.- «Ahora o nunca»

por Francisco Mata

«“AHORA O NUNCA”
El último Ahora llegaba tarde a su cita y desplegó sus alas para volar y llegar cuanto antes a su destino. No quería retrasarse ni un segundo y dejar de existir. Alzó el vuelo. Una tormenta se desató y le obligó a buscar refugio para no ser engullido por la lluvia. Su pelaje estaba mojado y había perdido el brillo. El tiempo se le echaba encima y percibió su final. No lo conseguiría. Su canto desesperado se ahogaba bajo la lluvia. Sintió que había fracasado, que nunca llegaría. Cerró los ojos y siguió cantando, abatido. “Ahora o nunca”, escuchó dentro de él. Abrió los ojos de golpe, sorprendido. “Ahora o nunca”, volvió a escuchar. Entonces lo recordó todo, quién era y porqué existía. Se relajó y bebió agua de lluvia. Notó cómo refrescaba su boca y su garganta. Era un agua limpia y sanadora. Ya no tuvo prisa, no tenía sentido tenerla. Su miedo se había disipado. De pronto, se vio disfrutando de la tormenta y comprendió que esa era la única manera de derrotar al Antes y al Después. Dentro de su pecho escuchó un bello canto. Abrió el pico y el canto salió por él, sin dificultad, sin resistencias. Sus plumas se llenaron de colores y sus ojos adquirieron un brillo especial. “Ahora o nunca”, se dijo con una sonrisa.»

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52.- «Ahora valiente»

por Raqueluck

«Ahora ya es mi momento favorito.
Pero hace un tiempo,
Ahora no solía importar.

Ahora me mostraba cielos y yo aguardaba la posible tormenta o recordaba aquella insolación donde la luz me cegaba y el calor me secó.

Ahora me daba abrazos y yo anhelaba otro cuerpo que no llegaba, no sentía fluir la energía, no dejaba impronta en otras pieles porque andaba de puntillas por lo que pudiera pasar. Y, adivina qué, nunca pasaba nada.

Ahora sonreía y yo agachaba la cabeza, no estaba luchando suficiente, notaba las heridas supurar, amontonaba los suspiros, experta procastinadora del disfrutar.

Ahora, un día, hizo ruido, más del normal. Fue tal su estruendo que empecé a oírlo en canciones, versos, susurros y carcajadas de niños. Lo veía en otros ojos y en los míos, en cada color, en cada rincón, a cada pedacito de arte, llegó. Se olía en la calle, en el perfume de su cuello, en el amor recién hecho.

Desde entonces, ahora es mi momento favorito y me gusta compartirlo.
Junto mi ahora con el suyo y nace un ahora más valiente.
¿Sabes como quieren llamarlo?
Ahora, de apellido, para siempre»

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53.- «Tú, contigo»

por Maribel de la Fuente

«Momentos, ratos y ahora que son vida.
Instantes y encuentros que paran el mundo.
Lugares en los que no pasa el tiempo.
Miradas que elevan.
Sonrisas que callan. Silencios que llenan.
Palabras cargadas de aire. Insistencia que halaga.
Vueltas que dar, carreteras en las que perderse y charcos que saltar.
Tu mano detrás.
Momentos, ratos y ahora sin saber dónde llevarán.
Instantes y encuentros que no voy olvidar.
Lo mejor, que estás.»

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54.- «Sin final»

por Antonio Martínez

«- Dime, ¿qué somos?
- ¿Y si no tenemos nombre? Somos nosotros, compartiendo momentos, instantes de felicidad.
- Pero... ¿qué seremos?
- ¿Para qué preocuparse por lo que aún no ha llegado? Ya lo sabremos, vivimos el ahora, y no quiero estar en otro lado.
- Dicen que el presente no existe. Que el ahora se escapa entre los dedos a cada instante. Que cuando te paras a pensar, ya lo pensado es pasado y que si aventuras el futuro sólo significa que se te escapa la vida. Que los recuerdos son el tiempo que se ha ido y el futuro el anhelo de lo que no se sabe si llegará. Y yo tengo claro que quiero un futuro contigo, que quiero agarrarte la mano hasta que llegue el final.
- Yo no veo más que la cena de esta noche, los besos que me robas con la luna como testigo. No sé qué pensaré ni dónde estaré después de eso.
- Tenemos la experiencia de que puede funcionar, ¿por qué no me das una oportunidad de demostrar que lo que te digo es cierto?
- Lo que nos hizo felices ayer no tiene que hacérnoslo mañana. No existen momentos iguales, lo que se fue no volverá y lo que vendrá depende de tantas cosas…
- ¿Y ahora? Aquí, mientras me miro en el reflejo de tus ojos, en este instante… ¿qué soy para ti?
- Bésame y conoce la respuesta.»

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55.- «LOS 40»

por Natalia

«LOS 40
Llevaba una semana con una crisis existencial porque dentro de un mes cumplo 40.
Mi mente me dice que tengo todavía veinticinco, pero la realidad es que dentro de un mes, irremediablemente cumpliré 40. Hace veinte años estaba en la Universidad llena de sueños por cumplir y los 40 se me antojaban tan lejos...
Tenía sueños, era joven, no había pasado por dos enfermedades, tenía AMOR a raudales, (léase amor por noches o amor en general).
Nunca me preocupó la ropa ni maquillarme ni mi aspecto porque lo tenía todo para ser la mejor, y así era. Pero ¿qué has hecho conmigo, vida? Cómo han pasado estos años? Tengo la sensación de que no he aprovechado la vida y sin embargo he viajado por el mundo, he querido y me han querido, he superado con enfermedades muy gordas, tengo un trabajo que me motiva y lo más importante soy mami y nada me hace más feliz.

Esta semana ha sido una semana dura, no pensaba encontrarme con un exnovio, ni pensaba que algún día cumpliría los 40.
He reflexionado, he crecido algo esta semana. Pero siempre, siempre, hay que mirar hacia adelante y agradecida de poder cumplir años. Yo, en mi cabeza, solo tengo 25. Y en mi alma, siempre seguiré siendo una soñadora.

Por cierto, ya que hay que celebrarlo, estoy buscando sitios para hacer una fiesta, pero ¿ALGUIEN TIENE UNA IDEA?»

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56.- «Ahora la muerte»

por Daniel Antúnez

«Los labios rotos, la cara rota, el cuerpo todo hecho trizas. La mujer que lo interrogaba, tras una mirada de odio puro, se marchó, incómoda. Entró un hombre grande y rudo que daba la impresión de no poder ser intimidado. Sacó una jeringa y la introdujo en la piel del muchacho destrozado. Éste se inclinó hacia atrás e hizo volar por los aires un escupitajo equipado con sangre y flema que se posó en la cara del hombre. A pesar de todo no perdió la postura. Sacó un pañuelo que luego pasó por su rostro delicadamente. Ahora se disponía a golpear a lo que quedaba de aquel ser. Se hizo tronar los dedos y, cuando estaba a punto de romperle el rostro en más pedazos, se detuvo. Pasaba algo. Faltaba algo. Miró fijamente al muchacho y después de unos segundos comprendió que ya estaba muerto. Que él ahora era un cadáver, puesto que había pasado más de un minuto, la droga no hacía efecto y la jeringa ya no estaba a la vista.»

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57.- «El recolector de sueños»

por María LópezRod

«En un planeta no muy lejano, a dos lunas de la Tierra, habita un simpático hombrecillo con una importante misión. Todas las noches visita nuestro planeta para “coger prestados” los sueños de sus habitantes.
Mario soñaba con ser un empresario de éxito. Vivía por y para el trabajo. Su proyecto nublaba su visión del mundo y todo su entorno parecía difuminarse entre números, reuniones, clientes e imprevistos.
Cuando el recolector lo visitó y le arrebató su sueño, le susurró una frase al oído con la esperanza de que pudiese escucharla cuando recuperase la consciencia.
A partir de ese momento, Mario empezó a vagar sin rumbo, confuso y perdido, por el camino de la vida.
De repente, un día cualquiera, empezó a detenerse en los detalles. Disfrutaba de la puesta de sol camino del trabajo, daba largos paseos solo para admirar la explosión de colores en primavera y se sorprendía cantando y bailando en la ducha como si el mañana hubiese dejado de existir.
¿Y si era así de sencillo? ¿Por qué no concentrarse en el ahora? En este minuto, en este preciso instante.
Y así, Mario entendió que el verdadero sentido de la vida está en exprimir cada segundo, cada palabra, cada paisaje, cada beso, cada mirada, cada respiración.
Fue entonces cuando recordó lo que el recolector le dijo al oído: “Relájate, solo estás a unos cuantos ahoras de conseguirlo”.
Pues únicamente a través del ahora pueden cumplirse los sueños.»

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58.- «La sesión»

por Orlando

«−Hay días como yo: no dicen nada; son blandos, planos y de un vacío insoportable. Observo la calle y esa luminosidad no va conmigo; es de otros, de los que pasean arriba y abajo fingiendo vivir o no. Hoy es uno de esos días en los que desearía estar lejos o en algún lugar, empotrado en las alturas; mirando sin mirar el horizonte con mis ensoñaciones ingrávidas: no existir existiendo. Soy un tipo blando, plano y fugazmente recordado, quién sabe…
Estoy constantemente viajando. Siempre a la misma hora y lugar: en la cama. Mis destinos, no siendo especialmente favoritos, si no, porque así lo dicta mi pensamiento inquisitivo, son el claro y vívido pasado y el amenazador y oscuro futuro.
Detesto esta época insostenible y acuosa. ¿Será por eso?
Lo sé. Usted no me entiende y yo entiendo que no me entienda. Desearía no ser como soy. Desearía tanto no desear…
Esos gurús modernos vocean en sus charlas y conferencias: ¡Vive el presente! ¡Vive el ahora! Y yo les grito: −¿Cómo coño se hace eso? Que yo viva en el presente es casi como un acto heroico. El ahora se me antoja tan escurridizo como esa chica pelirroja que me gusta tanto.
Saldré a pasear mañana, no deseo perder el tiempo en la fábrica; me acabo de dar cuenta de que ya estamos en primavera. El campo estará precioso ¿No cree?
−¿Le gusta el helado? −preguntó el psicoanalista.
−Sí, por supuesto… ¿Por qué pregunta eso?
−Saboréelo sin más, es muy fácil −dijo el psicoanalista.»

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59.- «Hoy»

por AnaM_amanita

«Ahí estás, sonriendo.
Trayendo de vuelta a mi yo pasado, destruyendo el trabajo de años.
Guap@/feliz a reventar.
Gracias a la indiferencia, al olvido, al desapego.
Gracias por todo eso.
Hoy, también yo, sonrío.»

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60.- «Sr..»

por Luis Hidalgo

«Singularidad

Hola cariño, ¡¡¡ya estoy aquí!!!

¡Hola! Ufff, estaba empezando a preocuparme, ¿Qué os ha pasado en el trabajo? Esta mañana dijeron por la radio de que la prueba que ibais a realizar quedaba cancelada por no sé qué problemas técnicos, y luego, hace un rato, han interrumpido las emisiones del canal cuántico para avisar a la población de una posible evacuación, y de repente se ha cortado la energía general en toda la ciudad... Por suerte, el corte duró solo unos segundos, pero desde entonces no hay información.

(Umm, ¿qué le digo? Es mi esposa, pero el tema está bajo secreto de la Agencia de Seguridad Global)

Sabes de sobra que no puedo contarte nada, mi amor, el proyecto pertenece a la ASG, con lo que ello conlleva...

¡Jose!¡Que soy tu esposa! Por cierto, he llevado a los niños al centro de bio-conservación, por lo que pudiera pasar...

(¿Niños? Serán los de su hermana, supongo...)

Hola cariño, ¡¡¡ya estoy aquí!!!

¡Hola! Ufff, estaba empezando a preocuparme, ¿Qué os ha pasado...
Hola cariño, ¡¡¡ya estoy aquí!!!

¡Hola! Ufff...

Hola cariño...

¡¡¡DESCONECTEN EL SISTEMA!!!

¿Qué diablos ha sucedido? Profesor Lários, ¿qué es esto? ¿Alguien sabe dónde estamos? ¿Qué día es? Necesitamos respuestas AHORA!!!

Tengo que comunicarles que debido a un efecto inesperado del experimento, la realidad, tal y como la conocíamos ya no existe. Ya no hay pasado, ni futuro, la
línea del tiempo ha desaparecido. Sólo nos queda el ahora...

Hola cariño, ¡¡¡ya estoy aquí!!!
Ufff, estaba empezando a preocuparme...»

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61.- «Carlos»

por Shema Vallejo

«Últimamente mi vida era bastante monótona, era como vivir en una ciudad fantasma, pero rodeado de ruido y de gente. Pero de pronto un día, le conocí a él. Se llamaba Carlos, y era un niño de 5 años. Fue en un picnic que organizaban unos amigos cada primer domingo de primavera, no fue hasta ya entrada la tarde cuando nos conocimos, yo no paraba de revisar mi móvil, como siempre, no estaba presente. Hasta que Carlos vino hacia mí y empezamos a hablar:

—Hola, ¿qué haces? ¿estás trabajando?—preguntó Carlos.
—No, hoy es domingo. —dije extrañado.
—Mi papá siempre está trabajando con el móvil, como tú, ¿quieres jugar?
No me dio tiempo a reaccionar, así que mi respuesta fue un sí rotundo.
—Ven.
Me cogió de la mano y me llevó donde estaban floreciendo las flores, me nombró a cada una por su nombre, y cuando llegamos a la rosa, me dijo;
—Mira, huele esta.
Me incliné, olí el rosal, y empezaron a correr por mi mente muchos momentos de mi vida, y personas que ya no estaban presentes, como mi madre, y sin querer, se me saltaron las lágrimas. Alcé la mirada y Carlos se había ido, ahora, parecía estar en un lugar diferente, oía nítidamente el cantar de los pájaros, y veía la luz del atardecer reflejada en el río como pequeños diamantes. Me quedé unos minutos observando mi alrededor y me di cuenta, me estaba perdiendo el ahora. Inspiré profundo, fui a buscar a sus padres y les di las gracias.
Aunque ellos no lo entendieron.»

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62.- «Sandra»

por Jose Escudero

«Hoy mis buenos días los unto en el pan tostado, ya que cualquier plan que no sea tomar café y mirar por la ventana, me parecerá demasiado ambicioso. Vivía con el miedo de que un día a la poesía le diera por demostrarnos que estaba hablando en serio... Y ahora que ha llegado ese momento, veo que no estoy preparado. Seguro estoy, que si le hablo al cielo de ti se pondrá a llover, y de que no puedo salir de éste abismo porque el abismo, soy yo... Espero que pase el tiempo y poder abrazarte, o abrazarte sin que el tiempo pase, por que hay abrazos que hacen lo que el tiempo no...»

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63.- «A-horas»

por RealSoul

«Que leí que el futuro estaba formado por ahoras y yo te quiero en mi presente, todo el rato , no a-horas .»

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64.- «Cambio de planes»

por Beitavg

«Canceled…no podía ser. Sus vacaciones soñadas y planeadas durante años, al traste en segundos. Sin dinero, sin posibilidad de reclamar y sin ganas de quedarse en casa, llenó el depósito del coche y puso rumbo al pueblo.

Por el camino recordó el último día allí. Huyó. Sintió miedo, cogió su maleta y se fue. Recordó a su madre llorando al otro lado del teléfono. Diez años, nunca había vuelto. Hasta ahora.

Nada había cambiado, el pasado y el hoy se mezclaban ante sus ojos. Su madre, sentada al fresco con las vecinas. La tía Maruja abrió los ojos, a Pepa la Maestra se le cayó el abanico y su madre ahogó un grito de sorpresa con las manos.

Quería abrazarla, decirle que lo sentía pero por respuesta recibió una sonora bofetada. Llevaba diez años esperando aquel guantazo.

-- Diez años, Julián...diez años y vuelve de repente...vámonos a la verbena. Todos deben saber que has regresado.

No replicó. Dejó las maletas en su cuarto y, tras una ducha rápida, salió con su orgullosa madre del brazo.

Las mismas banderolas, la misma música,...el mismo Él. Huyó del futuro para que nada cambiara en el presente. Vaqueros gastados, camisa abierta a su antojo, pelo desordenado...como las tardes del pantano.

Su madre lo empujó a la pista, como aquella vez. Lo vio acercarse con dos cervezas...diez años y no hacían falta palabras. La primera lágrima de San Lorenzo cruzaba el cielo, vivir era ahora.»

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65.- «Algo definitivo»

por Callejonero

«Tienes que escribirme algo definitivo, algo que impacte, lo quiero para mañana, algo que pueda restregarles a los burócratas del sistema, algo que les duela, algo que les retuerza el ombligo, algo por lo que nos odien hasta hacerse daño con el pensamiento, algo porque el que recuerden a este periódico y a su director, y a su presidente, y a sus accionistas, y a sus jodidas rotatorias, y a nosotros, Waldo, a nosotros, que no nos vayamos nunca de sus cabezas. Que escupan sangre cuando lo lean. No me falles Waldo. Tienes que sacar lo mejor de ti, que es lo peor para ellos. Nos han intentado quitar del medio y ahora, ahora, se las devolveremos todas. Tienen que tener un punto débil, algo que les haga pensar que han perdido, Waldo, el ataque final. Luego, en dos días, nos vamos, lo tengo preparado, no digas nada en casa, ya les explicarás en el aire, saldremos volando todos, enciende la mecha, rumbo a los cráteres, allí tendremos que trabajar, no hay dinero pero ellos se quedaran aquí recogiendo sus vísceras en los despachos presidenciales. Muchos caerán. Waldo dime algo. A cinco columnas, portada del último diario. ¿Ya lo tienes? ¡Dámela! ¿Qué hacer ahora? Salen del planeta los últimos miembros de la oposición. Cuarenta y siete mil funcionarios del sistema de seguridad global se quedan sin trabajo. El régimen no tiene a quién vigilar. No sabrán ya que pasa hasta que el hambre llame a sus puertas. No hay nada.»

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66.- «El día de mañana...»

por Quiqueatore

«El día de mañana…

Érase una vez un hombre llamado Sandro, que estaba enamorado de una hermosa mujer llamada Laura. Desde hace 2 años Sandro ha querido contarle a Laura lo que sentía por ella, pero nunca se ha atrevido a decirle nada ya que siempre que ha mostrado sus sentimientos hacia alguien, siempre le han dado la patada. Siempre que Sandro reunía el valor para hablar con ella, se decía: “ bueno, ya se lo diré mañana”.

Un día, Laura iba de vuelta a casa cuando, de repente, un hombre no la vio y la atropelló. Sandro no podía creérselo, ya no iba a verla más. Había muerto y ya no podía hacer nada. Y lo que más le dolió, es que fue a su entierro y, hablando con la hermana de Laura, le dijo que ella también le quería, pero tampoco se atrevió a decírselo nuna. No pienses en lo que pasó en el pasado, ni en lo que pueda pasar en un futuro, porque puede ser que al final no tengas ni la oportunidad de hacer las cosas.»

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67.- «Quiérete»

por Lara Gómez

«El ser humano tiene el instinto de preocuparse por todo aquello que le deparará el futuro, pero ¿Y ahora?
Mañana tal vez sea demasiado tarde pero ahora estamos a tiempo de todo.
Quien te dijo que no, demuéstrale que sí,
pero sobre todo, demuéstratelo a ti.
Date la oportunidad de ser feliz de una vez por todas,
hazte feliz.»

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68.- «Aro(h)a»

por Sarai LS

«A horas Aroa se encontraba entre sus brazos.
A horas Aroa se sentía suya.
A horas Aroa se sentía amada.
A horas Aroa se sentía importante dentro de la vacía vida de su Narciso.
Exhausta de sentirse cual objeto de deseo efímero, como si fuese un espejo para alimentar el ego egoísta del manipulador...
Aroa decide no convertirse en una nueva Eco y, ya no quiere ser deseada a horas.
Aroa ahora ya no.
Ahora Aroa ya se marchó.»

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69.- «Prométeme solo una noche…»

por Sara López Téllez

«“Prométeme solo una noche”, me dijiste hace unos segundos… Cada palabra se retuerce a cámara lenta en la mera existencia de tu boca y mis oídos transcriben en mi mente la veracidad del tiempo. No te das cuenta amiga mía, pero en una milésima de segundo me pierdo por esa pequeña luna que tienes rozándote el labio, tan tú y a la vez tan de mi yo imaginado. No te das cuenta amiga mía, pero este reloj impreso en el lado izquierdo de mi cama no para de escribirte en esa espalda con forma de constelación, no para de escribir en cada tic tac por mero acto de supervivencia romántica, y es que no puedo regalarte una noche amiga mía, pero si esta, la de ahora, la de cada uno de los pequeños instantes que no nos prometan un mañana ni nos recuerden el pasado, la de esta película que intenta quedar grabada fotograma a fotograma como cual pájaro libre…. tan tú y a la vez tan de mi yo imaginado...»

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70.- «Jamás ahora»

por Juanjo7martinez

«Suplique un después,
Recordé un para siempre,
Busqué un como antes, pero,
El ahora sin ti es diferente»

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71.- «Vive cada momento.»

por AlbertoC

«Hace muchos años, un niño se acercó a un sabio y le preguntó porque era un sabio. Él le contestó:-“ Cuando como, simplemente como; cuando duermo, simplemente duermo; cuando, miro al cielo, solo miro al cielo.”

El niño le contestó asombrado:-“ Yo también sé hacer eso, pero no soy sabio.”

-“No es cierto”, dijo el sabio. “Cuando tu duermes, recuerdas lo bueno y lo malo que has tenido ese día y te imaginas que harás mañana. Cuando comes planeas que harás despues. Y cuando miras al cielo piensas si en un futuro descubriremos algo más allá de este mundo. El secreto es estar consciente de lo que hacemos en el presente para poder así disfrutar cada minuto de la vida.”»

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72.- «Estancia efímera»

por Er95Dani

«Ven,Amor, pongámonos estas guirnaldas de rosas. Y enfrente de estas grandes copas llenas de un vino dichoso. Bebamos, cantemos y riamos pues corta es la estación de la alegría. Disfrutemos así de nuestro efímero fulgor, el cual acechado por la vejez, amenaza con melancolías.»

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73.- «El ahora es aquello que nunca volverá»

por Gara R Knight

«Tropecé, por mi torpeza, con este delicado vals. Bailé, agotada por la densa niebla de un pasado que viví; añorando el beso de mi madre y la brisa de tu mar. Me zambullí en las dunas del ahora y en los años que vendrán. He amarrado el presente a las patas de mi cama por el miedo a perderme, por si no vuelvo nunca más; por si alguna vez me hago anciana y nada logro recordar. He soñado con el futuro en el que mi hija, aún dormida, me pregunta: «¿qué es eso del ahora, mamá?». Y yo, con delicadeza, le acaricio el pelo y le intento contestar: «el ahora» es aquello que no sueñas, que no recuerdas; es aquello, mi alma, que nunca volverá.»

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74.- «Es tiempo de ahora»

por Kassandra Díaz

«Cuando el mundo estalló en pedazos, los seres humanos quedamos divididos. De los soñadores osados fue el futuro, aquella tierra por siempre incierta. En el pasado quedaron recluidos todos los nostálgicos, que entre llantos y risas marchitas por el paso del tiempo, vivían sus descoloridos días.
Acorralados en el presente se encontraron los indecisos, donde el abismo del pasado susurraba a sus espaldas, las cuevas del futuro les prometían un mañana nuevo y frente a ellos, como un mar abierto a lo inesperado, quedaba ese salto de fe hacia lo inmediato, que llamaron el acantilado Carpe Diem.
También se hablaba de que entre los frondosos bosques del ahora, corrían sin descanso unos pocos valientes, que negándose a pertenecer a un solo momento y sin temor a los minutos, avanzaban por los inhóspitos caminos del destino con la esperanza de alcanzar un lugar lejos de los recuerdos tristes, la indecisión del sí o no y los sueños de un mañana, que quizá nunca llegarían a ser como esperaban.
Estos últimos se alzaron como héroes, líderes de una nueva generación de rebeldes, a los que el tiempo era incapaz de frenar. El miedo jamás atenazaba sus corazones, ni detenía el avance de sus actos impulsivos, caminaban desprovistos de escudos, con el pecho por delante y los ojos puestos en el frente dispuestos a defender su credo, preparados para morir en nombre del “aquí y ahora”.»

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75.- «El infractor»

por Marco Antonio Román Encinas

«Para mantenerse enganchado con el ahora, luego de regresar del trabajo, Arnulfo solía encender el televisor para ver el noticiero de la noche. Dejaba su saco en el colgador de la sala, calentaba su comida en la cocina eléctrica, se servía un vaso de manzanilla y se sentaba luego en el sillón de cuero para prestar atención a la caja boba. El narrador de noticias ofrecía aquel día la versión de uno de los involucrados sobre el accidente ocurrido en la avenida México, en el distrito de La Victoria: «… Y según relata el chofer de la cúster, un poste en evidente estado de ebriedad se le cruzó intempestivamente en el camino ocasionando la aparatosa colisión. Y ante el intento de darse a la fuga del poste, de lo que son testigos el cobrador y un familiar del chofer, fue rodeado por ellos y conducido a la Comisaría de Apolo. Un reportero le pidió su versión de los hechos, pero el poste se negó a hablar; y tampoco respondió las preguntas del guardia cuando este le tomó su declaración para registrarla en el atestado policial, por lo que se le declaró en rebeldía y se procedió a encerrarlo en una de las celdas». El narrador de noticias pidió «sanciones más drásticas contra los verdaderos causantes de los accidentes de tránsito», y felicitó «la valerosa acción de los tres hombres que atraparon al infractor».»

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76.- «Lo invisible a los ojos.»

por Carmen Rocío

«Eran dos almas gemelas que habitaban un mismo cuerpo pero se distinguían una de la otra en algo muy peculiar, como la manzana y el pero. Una de ellas en ocasiones, basaba sus vivencias en el pasado y la otra lo hacía en el futuro.

Se llevaban muy bien entre ellas, eran muy felices juntas y gozaban de momentos increíbles, sin embargo, cada una daba un matiz diferente a las circunstancias y esto hacía que por separado, nada tuviera mucho sentido.

ELO, que era la chica que se aferraba al pasado,tenía como referente a éste,por lo que no la dejaba avanzar en cuanto a la vida se refiere. Basaba muchas de sus acciones en situaciones pasadas, comparaba cada una de ellas al milímetro y esto le producía insatisfacción y frustración, pues nada se volvía a repetir de igual forma.

ISA, que era la chica que se aferraba al futuro, no podía parar de imaginar situaciones decoradas con momentos idealizados que le proporcionaban una pequeña dosis de felicidad momentánea, ya que pasado unos minutos, volvía a la realidad y ésta no era la deseada.

Una tarde de domingo, de esas que te hacen reflexionar, se dió cuenta que aferrarse a ambas no le hacía feliz, que lo que necesitaba realmente era vivir el presente, el Ahora.

Y así, dejando atrás todo aquello que no era accesible en el momento, ELOISA pudo apreciar los pequeños detalles y ser plenamente feliz con ella misma.»

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77.- «¿Entiendes ahora?»

por Juanjo

«Hace mucho tiempo en un mundo perfecto lleno de cosas imperfectas los humanos vivían en paz y su longevidad era eterna.
Un día despertó la enfermedad, aquella que sin avisar llega y contamina al ser humano de miedos y desesperanza. La mismísima muerte había sido la creadora de la enfermedad, pues esta recelaba de la larga vida que disfrutaban los humanos.
Cuando todo el mundo empezó a enfermar, la muerte paseaba cada vez más arrastrando su manto y llevándose consigo multitud de personas.
Una noche una anciana con una túnica de plumas apareció ante los humanos y les entregó un amuleto con forma de ave y les dijo que vivieran el ahora pues era aquello que la muerte más añora.
Los humanos comprendieron el significado de las palabras de la anciana. Ellos sabían que la enfermedad así como la muerte formarían parte de sus vidas. Pero si vivían cada instante sin preocuparse del mañana y disfrutaban de los pequeños detalles hermosos que tenemos a nuestro alrededor vencerían a la muerte, ya que esta no se abalanza sobre los que viven el momento sino en los que no cesan en su tormento. Y así, ahora más que nunca podrían disfrutar de este maravilloso regalo llamado vida.»

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78.- «El valor del Ahora»

por Montserrat Momblán

«En la mayoría de los cuentos, siempre se esconde una moraleja o un personaje mágico que aparece en los momentos más difíciles, para mostrarnos lo que nuestros ojos no son capaces de ver.

Habían pasado ya tres meses y todavía, apenas se podía mover de su cama. Cada noche sudaba con el recuerdo del accidente que le arrebató su pierna izquierda, y le dejó un cuerpo lleno de cicatrices para que no olvidara nunca, que ya no volvería a ser el mismo. Ese era el único dolor que ningún medicamento podía aliviar; el haber vivido hasta entonces sin haberse dado cuenta que realmente había sido feliz.

En su trágico cuento, fue el “cambio” el que se apareció como su personaje mágico, para hacerle comprender que la vida tiene siempre el derecho de sorprenderte, que los imprevistos, se encuentran y esperan a la vuelta de cualquier esquina y forman parte de la vida. Por lo que ahora, si quería volver a sentirse vivo; si quería volver a sentir esa felicidad que en otra vida le fue efímera, tendría que hacer un pacto con el presente; con el ahora, para hacer consciente y disfrutar los momentos que no volverán. Ya no existe otro lugar ni otro momento que ahora, para cambiar lo que sea necesario. No podría volver a soportar oír como su corazón se rompe. No podría volver a soportar escucharse decir que realmente había sido feliz.»

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79.- «LOS PEQUEÑOS MONSTRUOS»

por Sara Cases Miralles

«Que los momentos tienen alas fue algo que aprendí al perderte. Verte sonreír, hablar e incluso discutir contigo. Nunca había tenido esa sensación. Era una mezcla de vacío y nada. Todo aquello me sorprendió, pensaba que era más fuerte, que no me iba a costar despedirme de ti. Me equivocaba. Yo, que por mi profesión había visto volar muchas almas, nunca creí que la falta de tu plumaje me iba a dejar tan fría, pero así fue.
Ahí fue cuando mi Ahora me pegó el primer picotazo. Rápido, sin avisar. Algo había cambiado dentro de mí. Fue un instante de lucidez y angustia. Angustia por no saber qué estaba pasando, pero a la vez todo comenzó a parecerme más sencillo. “Las cosas pasan por algo” es la frase que mi abuela me había repetido desde niña. De pronto todo tenía sentido. No sé cómo ni por qué, pero por un segundo todo estuvo conectado.
A partir de ese momento, me tomé la vida con más calma. Aprendí a apreciar la magia que desprenden los ratitos de tranquilidad, las experiencias que no siempre salen bien y los errores. Sobre todo los errores, esos pequeños monstruos que nos ayudan a ser mejores, a querer superarnos y, por supuesto a vivir el Ahora.»

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80.- «Volar»

por Inmaculada Romera

«Ahí estás.
Cierro los ojos y todavía siento ese rumor, cual ola rozando tu cuello. La calidez de tus labios en esas palabras que decían mucho en una sola sílaba. Un sí que aún me parte el corazón. Un no que lo cose de nuevo. Reparar los pedazos de un ayer que todavía me abraza.
Abro los ojos y no estás.
Miro a un lado y tu sombra me acompaña. Tus pies. Mis pies. Las huellas que nos llevan a un futuro incierto.
Ojalá unas manos que no nos dejen nunca. Promesas que cuelgan de un hilo en el techo. Las que contemplamos cuando todo se vuelve gris.
Aquí en esta playa donde nos besamos por primera vez hay cientos de sombrillas, pero está desierta de amor. Las piedras me recuerdan que puedo tropezarme contigo.
Agarro una en mis manos. No eres tú.
La lanzo al mar gritando en silencio tu nombre, por si en algún lugar, al otro lado del mundo, me responden.
Me siento. Sí. A mí misma. Todo es calma.
De repente un pájaro. Un mensaje. La contestación. Eres tú. Mi presente.
Mi regalo. Un ahora. Un picotazo. Directo al corazón.
En la orilla escribo para que el agua se lleve todo lo que no fue. Una ola. Un adiós.
Sonrío. Ahora lo entiendo todo. Este ya no es mi lugar. Debo buscar otros brazos en los que anidar, mi vida. Hoy. Aquí.
Beso mi ahora. Me echo a volar.»

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81.- «El coleccionista»

por Amelia Bravo Vadillo

«Las antigüedades ocupaban demasiado espacio, los sellos le aburrían, los cromos salían repetidos y era incapaz de clavar con alfileres a las dulces mariposas… ¡Decidió reunir Ahoras!
El coleccionista de Ahoras confiesa que al principio no fue fácil. Tuvo que aprender a mirar, a oler de verdad, a escuchar con atención, a saborear los manjares, a sentir… porque sus objetos de colección a menudo pasaban a su lado sin que él se percatase. Pero nunca desistió y actualmente le es tan fácil encontrarlos que no sabe cómo pudo perder tantos en el camino.
Feliz, presume de Ahoras maravillosos, azules, cristalinos, salados, sinfónicos, extravagantes, ruidosos, amarillos, dulces, voladores, amorosos, nublados, cándidos, desvelados, mudos, cósmicos, florales, literarios, perezosos, locos, intangibles, plácidos, violetas, explosivos, sofisticados, viajeros, soñadores, de tierra… una colección única, irrepetible y de un valor incalculable.»

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82.- «El Arriero de los Ahoras»

por Lápice

«Me contó cierto Arriero conocedor de ríos mil; a través de su sapiencia popular, que los Ahoras muertos por culpa de los Cuervos avaros y cuáles Fénix dorados, no eran realmente muertos, sino tristemente perdidos en el camino del Tiempo. No muchas personas reparaban en esto, dando así lugar a tan largo olvido.
Los Ahoras cantaban y cantaban, pero por alguna razón sus picotazos nunca llegaban a las personas.
Los Ahoras, intentaban despertar cada mañana a los remolones con su cantar, pero los remolones no reparaban en ello cuando abrían los ojos. Daban algún pequeño picotazo camino del trabajo, pero por alguna razón, Prisa y Tiempo siempre andaban juntos. Los Ahoras, ávidos de la simbiosis perdida cantaban y picoteaban, pero Prisa, Tiempo, Antes y Después siempre oscurecían dicho canto o picotazo.
Ese lúcido día que el sabio Arriero me habló en el oscuro camino, me propuse encontrar algún Ahora, pues no debía ser muy difícil; pensé. Me contó que seguían muy vivos y que revoloteaban animosos por todas partes, sólo había que prestar atención. Estaban en cada lugar, cada libro, en cada uno de nosotros.
Me contó que cuando encontrase alguno, prestase mucha atención, porque podría encontrar en ellos un vuelo dibujado en el aire en forma de camino hacia la felicidad, pues en los detalles más pequeños anidaban los más bonitos y puros Ahoras. Sólo había que andar atento al camino, como hacía el Arriero.»

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83.- «Amanecer en el Ahora»

por Paula Abalde González

«Un día más amanecía revuelta en unas sábanas desconocidas, con el pelo deshecho y las ganas agotadas. La ventana estaba abierta y el aire movía las cortinas con furia. Se dio media vuelta y se encontró unos rasgos familiares, rasgos de alguien con quien ya intimara más de una noche. Daba igual todo lo que hiciera o dijese, siempre caía esperando el golpe. Caía al vacío de su gravedad una y otra vez sin poder evitarlo y ahí estaba él, Pasado.

Por suerte esta vez no había aterrizado en la cama de Futuro, cuya irresistible personalidad, llena de misterio, la atraía como un imán. Su forma de reír, de caminar y respirar le revolvía el estómago y sólo contemplarlo le dolía, siempre pasivo y frío ante sus ganas de atraparlo, ante sus deseos e inquietudes.

Pero a pesar de las noches de distracción, sabía que en el fondo solo lo quería a él, el único capaz de hacerla sentir viva, de no herirla con su presencia, de devolverle el cálido verano que un día había dominado su interior. Y por eso no se rendía, salía a la calle y buscaba entre los ojos de la gente, aquellos que la mirasen como él lo había hecho una vez. Buscaba desesperada entre roces de manos aquellas que la acariciasen como las suyas lo habían hecho. También abrazos que le diesen cobijo y labios donde descansar las noches de tormenta, pero siempre era en vano, nunca eran los de él, su amado Ahora.»

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85.- «Segundas oportunidades»

por Texteandolavida

«-Devuélveme ahora la vida por favor-rogaba en su último intento.
-Solo si prometes disfrutarla hasta el último de tus días-respondió.
-Lo prometo.»

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86.- «¿El ahora es ahora?»

por Laura And

«Buenas tardes.

Estimados científicos e ingenieros del mundo, me pongo en contacto con ustedes para comentarles que necesito urgentemente que construyan una máquina capaz de detener el tiempo o alargarlo. La necesito porque hay momentos en los que no me preocupo por el futuro ni me martirizo con el pasado, simplemente disfruto el ahora y me dejo llevar. Pero esos momentos son demasiado breves, porque el ahora es justo ahora, lo que ocurra dentro de cinco minutos será cosa del futuro y lo que he vivido hace cinco minutos es cosa del pasado, ¿entonces cuándo es el ahora? Cuando ese futuro se convierte en presente ¿es ahora? No estoy segura, porque un minuto después será pasado. Es como ese beso que ansias, es futuro porque lo deseas pero aún no ha pasado ni sabes si va a pasar, y entonces, cuando menos lo esperas, sucede; es el ahora y lo disfrutas, pero cuando el beso termina ya es pasado y tu ahora solo consiste en recordarlo para volverlo a vivir en tu recuerdo...
Así que por favor, si no están muy ocupados, necesito que construyan lo antes posible una máquina que pare el tiempo, una máquina que pare los ahoras...

Muchas gracias.
Atentamente,

Laura.»

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87.- «Sin 'Ysis'»

por TonaGalet

«Y me dijeron corre o te atropellan. Salta o vas a caer. Y ahora, ¿a quién hago caso?
Si pienso,me paro. Si me la juego, seguro que caigo. Si no arriesgo, ya está todo perdido. Si te doy un beso y no lo quieres, puedes devolverlo.
Hay días en que el ayer me frena tanto que no soy capaz de distinguir entre lo que siento y lo que hago. Siento que no te merezco, pero te veo y es que no pienso.Sin pensar. Sin querer. Me lanzo.
El ahora tiene estas cosas. Y es ahora cuando necesito besarte. Es ahora que te huelo que sé que lo quiero. Y lo que quiero está delante.Lo apuesto todo y ya si eso, luego me lo pienso.
¿Arrepentirme? ¡No! Eso no va conmigo.
Así que: ¡Hola destino! Alguien dijo que ya estas escrito... pero, ¿sabes que pasa? Que ese alguien no me conocía.
Así que me van a atropellar millones de veces, y me voy a caer tantas veces que mis rodillas no van a poder recuperarse... y si, por supuesto que me equivocaré, pero prefiero hacerlo que no quedarme con los ' y sis'.
¿Vienes? Vamos a jugarnosla. ¿Corres? Hacía adelante, que el atrás ya pasó y enseñó bastante. ¿Saltas? Si. ¡Ahora o nunca!»

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88.- «Ya no hay ahora»

por Cecilia

«Y el ahora se nos escurre entre los dedos, pues ya no es posible vivirlo. Somos presas escapando, corriendo a toda velocidad con el afán de alcanzar a la manada y perdernos en ella, viendo siempre hacia adelante, buscando el modo de salir ilesos. No está permitido tropezar o caer, no está permitido volver la vista hacia el caído. Jamás se corre el riesgo de quedar en las últimas líneas, no importa cómo, hay que llegar lo más adelante posible, o al menos, mezclarse entre los que siguen. Está prohibido aminorar el paso, es signo de debilidad, y el débil es el primero en descartarse. No podemos parar a respirar hondo, ni a sentarnos un momento, porque en cuanto dejamos de correr, la sociedad entera nos adelanta, dejándonos a merced del más temible predador; el fracaso.»

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89.- «El ahora vivirá siempre»

por Cisne blanco

«Aunque la existencia de los Ahoras fuera solo una leyenda, él tenía la certeza de que eran reales. Tanto era así que pasó años estudiándolos e intentando descubrir cuál fue su paradero. Vivía tan concentrado en su investigación que toda su vida giraba en torno a ella, restándole importancia a todo lo demás.
Al final, desesperado por tantos años sin resultados, desistió. Parecía imposible encontrarlos y llegó a pensar que no eran reales. Intentó olvidarse de todo y casi lo consigue.
Un día, cuando paseaba chocó con una chica. Al levantar la vista sus ojos se encontraron y se dio cuenta de que hacía años que no miraba a nadie a la cara. Su mirada cargada de cafeína contenía hermosos paisajes y tantos recuerdos que llamaban a perderse en ella. Y lo hizo, se perdió en sus ojos y sintió algo nuevo en su interior. No sabía describirlo, pero era feliz, le gustaba. Cada vez que la veía sentía ese pinchazo por dentro que terminó haciendo que se volviera loco por hacerla feliz, hay quién lo llama mariposas.
Pasó todo el tiempo que pudo con ella hasta el final de sus días, pero antes de exhalar su último suspiro salió de él lo que siempre había buscado, su Ahora. Había logrado ver la magia, alimentarlo de momentos y ahora su pajarito era libre y volaría de nuevo en busca de algún otro loco soñador que creyera en él. Quién sabe si este sería el principio de una nueva historia.»

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90.- «El inicio y fin del Ahora»

por AlejandroMR

«En el principio del tiempo, era solo la tierra y los humanos. Ellos vivían disfrutando cada momento y eso los hacía felices. Con el primer pensamiento de los humanos nacimos al mismo tiempo tres pájaros: los Antes, los Ahoras y los Después, y la felicidad de nuestros creadores se convirtió en nuestra misión. Tras una larga lucha de proporciones épicas, nosotros los Ahoras, terminamos ganándonos el derecho de ayudar a los humanos en su tarea de ser felices. Nuestra tarea no ha sido fácil, ya que aunque llenemos de picotazos a los humanos o los despertemos con nuestro canto, los Antes y los Después siguen merodeándolos buscando su propio alimento.
A pesar de este tiempo juntos y la relación que hemos desarrollado, los humanos nos han olvidado y por ello ahora nos encontramos en peligro de extinción. Hemos llevado a cabo esfuerzos interminables tratando de recuperar lo que un día ganamos con tanto ahínco, pero son ellos mismos, los humanos, quienes se han despreocupado de nosotros, poniéndoles atención a nuestros hermanos.
¿Qué pasará? Nosotros no lo sabemos, y en realidad no estamos preocupados, porque estamos concentrados en el ahora y ahora es nuestro momento de seguir luchando por ellos. Les tenemos fe y esperanza. Tal vez no hoy, ni mañana, pero después se darán cuenta de nuestra ausencia y nos traerán de vuelta, como lo hicieron antes.»

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91.- «EL VIAJE DECISIVO»

por M.B.Mountain

«Diana se sentó en la playa a descansar de su largo periplo. Tan inmenso que ni siquiera recordaba cuándo comenzó. Había viajado a través del espacio-tiempo, desde la Cabellera de Berenice, dejándose guiar por su voz interior, cruzando millones de galaxias, a merced de vientos siderales y tormentas cósmicas. Había atravesado regiones de formación de estrellas, donde las presiones de radiación y las ondas de choque de supernovas la habían expuesto a serios peligros, pero nada había logrado desviarla de su ruta.

Se descalzó para apreciar el suave contacto con la arena de la playa y reflexionó:

'_ ¡Qué hermoso es el planeta Tierra!' Merece la pena salvarlo'. 'Les regalé el agua y la vida, creé el arco iris acoplando moléculas de hidrógeno y oxígeno dispersas en el cosmos. Les otorgué innumerables riquezas que son incapaces de valorar. Debo explicarles todo lo que fue alcanzado en una milésima de segundo, porque el tiempo no existe, solo existen el ahora, el amor y la fe, que son vibraciones de altísima frecuencia, generadas en lejanos confines del universo y constituyen su auténtica esencia, aunque adquieran millones de formas diferentes'.

Ahora urgía cumplir el mandato de los dioses entregando el mensaje a los humanos. Tras estas etéreas divagaciones, Diana resolvió: '_Debo consumar mi misión'.

Y volviéndose hacia el tímido sol que surgía entre las nubes, se dejó acariciar por sus rayos, continuando el viaje.»

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92.- «El Guardián de la Vida»

por Luna

«Despierta la ciudad en dos luces, los estudiantes van pensativos y somnolientos a clase, a Luna le animaba el bello paisaje de cada mañana pero a su mente inquieta le costaba centrarse ya que escapaba con facilidad a sueños propios de su mundo estudiantil.Se decía a sí misma: “Mira que he pasado veces por aquí siempre voy con prisa y hoy leí en una fachada raída por la humedad, desconchada por los años una frase de algún grafitero bohemio: “tómate tu tiempo, no pongas años a tu vida, sino vida a tus años” y mira esa frase me hizo reflexionar, a mi, que soy un poco veleta, pues sí, esa casa que se mantenía en pié a pesar de las mordidas de la vida, ahí estaba y había servido de papel en blanco para transmitir un mensaje a todo el que quisiera leerlo, y mira tenía razón, tómate tu tiempo y eso era lo que iba a hacer.

Luna es de mediana estatura, de ojos oscuros y pelo claro, le gustan los pájaros y los libros, pero no precisamente los libros que pasea cada mañana de camino a clase, a ella le gusta leer en el libro de la vida.. Ella es como el colibrí saboreando el néctar, apreciando el momento. Luna hoy se atrevió, escribió en letras grandes: Abre tu corazón y Vive!!!»

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93.- «La bestia que todo lo devora.»

por William C. Rilley

«Hoy recordé el olvido. Sé que no ha sido la primera vez, pero algo me dice que sí será la última, que hoy dejaré de ser yo para siempre, que el pasado se irá, con los recuerdos que ya no me atormentan. Seguramente habré tenido este pensamiento otras veces, pero no soy consciente de ello. Ahora no soy consciente de nada, excepto de ti.

Hoy olvidaré recordarte. No será voluntario; sabes que no lo quise y no lo quiero, que en el fondo casi te había borrado de mi mente, pero hoy me acordé de que te estoy olvidando y duele. Y a pesar de todo, no importa. No importan los recuerdos perdidos, ni lo anteriormente vivido, ni las vidas pasadas, porque éste ahora vale la pena más que todos ellos. Éste ahora en el que somos tú yo en un último suspiro.

Hoy te he recordado; en el eterno ahora, en el único instante que cuenta, para poder decir, como Neruda, que estos pensamientos “son los últimos versos que te escribo”, antes de que tu inefable sonrisa, se la lleve esta maldita bestia, que todo lo devora.»

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95.- «Trabajos a medias»

por Mónica

«En mi lista de proyectos siempre estabas tú, despeinada , con esa camiseta blanca y tu cara recién lavada. Hacías turismo al borde del abismo, buscándote la vida en dirección prohibida. Desabrochabas el botón de tu camisa, mientras otras enseñaban lo que para ti era prohibido.
Te hacías mujer pensando solo en el ahora, cambiando de amor en sueños y a la vez soñabas con el único en tu vida.
Ahora sigues ahí, a veces perdida otras encontrada. No has cambiado, sigues igual de guapa con la cara lavada, usando como prenda favorita la camiseta blanca. Veo que vives para ti, que sales de casa despeinada sin importante, que eres feliz siendo tú misma dejando huella en cada beso , en cada sonrisa.
Te perdí como el que pierde las llaves teniéndolas en el bolsillo del pantalón, me importabas como un proyecto cuando realmente eras mi vida. Sigue siendo la misma que yo te veré igual de hermosa, aunque no pueda tocarte, aunque inadecuadamente seas mi proyecto.»

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96.- «Conductora»

por Marina

«Tenía esa idea de felicidad, de libertad. Mirar por la ventana de un coche a cien por hora, yendo a algún lugar lejos de aquí, de todos los problemas y gente que conozco, que me conoce, una oportunidad de ser alguien nuevo. Bajar las ventanillas y lanzar un brazo al aire, poner música, de esa que te hace sentir viva, que te hace darte cuenta de que lo estás. Esa era mi idea. Pero me he dado cuenta de algo: quiero saber dónde voy, elegir yo mi propia música y mi velocidad, mi camino, y si me pierdo... me perdí, pero me encontraré. Eso es lo que he aprendido que antes quería ser copiloto pero ahora quiero ser conductora.»

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97.- «Intangible»

por Alicia Herrándiz

«Los ojos dulces que acompañan los arreboles de las tardes de verano. La brisa que te trajo aroma de hierba fresca recién cortada. El viento que acompañará la decadente melodía de las hojas entre las ramas en otoño. La tormenta que sin esperarla llega tan fuerte que lo pone todo del revés. El ronroneo que buscó cobijo en tu regazo y supo que allí tenía amparo. El viaje de tu vida, que está por llegar. El abrazo de la única persona en el mundo que te sumerge en su mar de serenidad. Las noches en las que era imposible dormir y el rebotar de la lluvia en el tejado te trajo paz. La complicidad depositada en un secreto. Todas las primeras veces: las nerviosas, las dolorosas, las impacientes, las inolvidables, las que faltan por inventar. Encontrar la conexión que te ayudará a entender. Los monstruos que dormían debajo de tu cama. Las olas que rompen furiosas en los acantilados y que jamás dejarán de golpear. La magia.

Antes, después, cuándo. Alguna vez, o nunca, de entre todas las probabilidades enmarañadas de conexiones posibles.

Pero qué suerte que tú eres ahora.»

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98.- «Dasein»

por mllorensm

«La perorata interminable de pensamientos que constituía aquel diálogo interno, producía tal ruido que le impedía escuchar la hermosa melodía que provenía del canto melódico de un 'Ahora'. Sentía su ritmo cardíaco aumentando, su respiración acelerada y sus músculos cada vez más tensos. Se notaba extraño, experimentando una desconexión subjetiva con su cuerpo y con ese ambiente festivo que lo envolvía todo. De pronto, notó un molesto picotazo en lo más profundo de su ser que le devolvió al momento presente diciéndose para sí mismo: 'Sólo es un gol, aún queda mucho Mundial por delante'.»

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99.- «Ahora te dejo»

por Chelo Rivas Carral

«-Ahora no puedo.
-Ahora no debo.
-Ahora no tengo tiempo.
-Ahora no es el momento.
...
-Ahora no soy feliz.
-Ahora te dejo.»

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101.- «Ahora o nunca»

por Monk

«Hubo un día en el que todo cambió: la manera de ver el mundo, de ver la vida y de comportarse.
Ese fue el primer día en el que nada tenía demasiada importancia salvo ser feliz, ya fuera comiendo chocolate, bailando, viajando, trabajando, etc. Ese fue el día en el que pensé que si había algo que valiera la pena, me haría sonreír, reír a carcajadas y llorar hasta quedarme sin aliento del sonido de mi risa.
Aprendí a disfrutar un paseo en soledad, un viaje con mi mochila a cuestas, una obra de teatro o una entrada de cine para uno, si no había nadie que quisiera o pudiera acompañarme.
Aquel día la muerte me planteó una cuestión:
-¿Prefieres morir ahora o nunca? ¿Prefieres vivir o arrepentirte?
Mi primera reacción fue pensar que mejor morir ahora que seguir padeciendo. La respuesta fue:
-Llévame si hoy no soy feliz.
Soy casi eterna, pero en cada segundo, estoy viviendo el momento, sacándome una sonrisa para ahuyentar a mi vieja conocida.»

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102.- «Ahora es mi Vida»

por Zapatillas mágicas

«Era la alegría personificada, su sonrisa era su saludo, era ella, tan especial, que le costaba entender todo lo que había ocurrido a su alrededor.
No paraba de pensar que había hecho mal, ¿por que las mujeres tenemos ese don de echarnos la culpa de todo?, se repetía una y otra vez, ¿Porque?, al fin y al cabo era muy tarde para pensar que fue lo que hizo mal, era muy tarde para entender porque él le mintió hasta la saciedad, y era muy tarde para seguir perdiendo su tiempo.

Miren se despertó como cada mañana para ir a trabajar, y vio que la aguja del reloj que se había detenido dos años atrás volvía a correr, ¡qué extraño! pensó, y de repente se acordó de todas aquellas noches que se acostó con una lágrima en la mejilla esperando que él se la secara, sin embargo nunca sucedió, y comprendió que ya había perdido mucho tiempo pensando en él, era ahora cuando le tocaba a ella elegir su vida, y sonrió, y se miró frente al espejo, y se admiró al contemplar que a pesar de los años era bonita, que a pesar de los años su cuerpo seguía siendo el de una bailarina, y salió a la calle y gritó “Ahora es mi vida”, si, por fin pudo gritar, ahora es mi momento, ahora soy yo, ahora no hay pasado, ni futuro, ahora es hoy, y hoy vivo, sonrio, brillo, amo y soy feliz.»

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103.- «Esperando el color verde»

por Lealdelojo

«Ahora que estás dormida a mi lado,
ahora que empiezo a ver algo de luz en ese oscuro túnel,
ahora que disfruto del roce de tu piel en cualquier instante,
ahora que no puedo detener el tiempo y deseo descubrirte nuevamente,
ahora no me conformo con haber cambiado la suerte de nuestro destino,
ahora quiero más.

Ahora quiero que seas la mujer más feliz del mundo,
ahora quiero ser testigo de tus lágrimas alegres, y no tristes,
ahora quiero reír junto a tu risa en sesiones interminables de miradas,
ahora quiero desnudarte en todas las versiones; posibles e imposibles, y besos,
ahora quiero besos sin necesidad de imaginar ese reloj en la ventana.

Ahora quiero fines de semanas de lo más variopinto, quiero flores en nuevos jarrones,
ahora quiero buenos días, cafés y bombones,
ahora quiero quererte eternamente,
ahora quiero regalarte esa estrella, antes inalcanzable, antes, no ahora.

Ahora quiero mirar con tus ojos y disfrutar con tu mirada,
ahora quiero tocar con tus manos y sentir con tu tez bronceada,
ahora quiero latir con tu corazón y posar el mío junto a tu espalda,
ahora quiero besar con tus labios y dormir con tu almohada.

Ahora me muero si te mueres,
ahora quiero que despiertes y pintes corazones en mis sábanas,
si no lo haces tú lo haré yo por las mañanas.

Mi alma es despojada de esperanza cuando a tus labios oye susurrar:
ahora? por qué ahora?.»

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105.- «El regalo»

por JuanMax

«Daniel cerró la puerta de casa de un portazo. Se apresuró a subir las escaleras hacia el dormitorio, pero su padre interrumpió la huida habitual.
—¿Qué te ocurre? —le preguntó.
—¡Hemos perdido el partido! —contestó airadamente el chico—. Mañana tengo un examen de Inglés y también lo voy a suspender. ¿Cuándo me saldrán bien las cosas, papá?
Seguidamente, y enrojecido de ira, Daniel apartó a su padre. Después retomó el camino para encerrarse en la habitación. No dejó tiempo para escuchar ninguna réplica a su pregunta.
A la mañana siguiente, el padre, que siempre preparaba la ropa de su hijo, dejó sobre la cama una camiseta nueva. Era azul, con unas enormes letras rojas donde se leía: “WON”. Daniel no le encontró ningún sentido, pero aceptó el irónico regalo.
Decidió ponerse la prenda y subir un “selfie” a las redes sociales. Una costumbre que había adquirido últimamente para levantar su ánimo.
Junto a la fotografía, volvió a lanzar la misma pregunta que no dejó contestar a su padre: “¿Cuándo me saldrán bien las cosas?”.
Enseguida, el teléfono comenzó a vibrar, y la publicación se llenó de comentarios de sus amigos: «¡Ahora!», «Sí, ¡ahora!», «Ahora, ¡vamos!», «Ahora es el momento»...
Cuando miró su foto, estaba repleta de “likes”; incluido el de su padre. La cámara frontal que se utiliza para hacer “selfies” había invertido las letras de la camiseta. Ahora se leía: “NOW”.»

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106.- «Ni allá, ni mañana.»

por Patricia Mesiano

«Ni allá, ni mañana...

Era tarde, pero supo que necesitaba reintegrarse a aquello a lo que seguía perteneciendo y, a su vez, era suyo.
Con la claridad puesta en que no iba a encontrar lo que había sido…, y sin llenarse de angustias por lo que vendría, tomó la decisión de dejar de vivir fuera de su tierra, soñando una oportunidad para tener más cosas materiales, bienes que no podrían darle lo que sabía necesitar.
Volvió a su patria, a pesar de todo, sin recursos, sin trabajo, pero con la ilusión de dejar de vivir con la añoranza del ayer que ya no existía y se le dibujaba cambiado en el alma…, y sin más esperanzas en el mañana que la de sentirse parte, volver a participar.
Ni allá, porque no logró nunca que su alma sonría, ni pendiente del mañana, del que no tenemos certeza jamás, desde su llegada decidió ser aquí y ahora.»

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107.- «Muerte en la espiral del tiempo»

por Santiago Atehortúa Morales

«Juró frente a la tumba de su madre que nunca más dejaría escapar los momentos esenciales que implicaban vivir el día a día como si fuese el último. Aferrado a su propósito de vivir el ahora con más conciencia, recordó, de manera infructuosa, otros asuntos que también le causaron pérdidas considerables a su vida y a su tranquilidad de momento: lo desayunado el día anterior, la ropa que usó el domingo de dos semanas atrás y el nombre de su primer amor en la infancia. Retrocedió algunos años cuando de joven soñaba en convertirse en un gran escritor. Añadió un par más para rememorar sus primeros escritos producto de las noches en vela y el inexorable abandono a su madre que él sabía repararía algún día en tiempos más tranquilos.
Se imaginó luego, en un futuro, sentado en una gran mesa rodeado por una espiral de lectores que añoraban la firma del maestro creador de tan despampanante obra literaria. De repente, un hombre de gabán negro apareció y sin pedir su firma le tendió una mano huesuda que de inmediato lo sacó del trance. Aún estaba frente a la tumba de su madre. La corrosión del tiempo había borrado su nombre de la lápida. Revisó su reloj y al reflejarse un poco en el cristal del cronógrafo se vio más viejo que nunca. Sintió el peso del ahora en todo su ser y antes de caer derrotado al lado de la tumba, escribió su nombre en la lápida.»

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108.- «Error VS Amor»

por Cm_estefi

«¿Error? Volvería a com(et)erte ahora y siempre. Una y mil veces.»

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109.- «Azul tú.»

por Mai Alonso

«Las mañanas, con cada amanecer, son la antesala a un día aún por vivir. Como este café de hoy, tan bonito, mezcla aún de sol y luna. En este silencio que aún reina el mundo, la luz acaricia las sombras y la vida empieza a crearse lentamente. A hacerse presente en este placer consentido que seguro esconde una oportunidad en el fondo de esta taza.

Temprano, como se piensan las cosas que pueden pensarse más rato, pensaba en no perder la oportunidad hoy. La de invitarte a este café, como cuando tú y yo estábamos presentes, aquí y ahora.
Como en los viejos tiempos, mirándonos al fondo, sin prisa en el cuerpo, con la emoción de verte, escucharte y contarte, a ritmos lentos, saboreados. De los que se apuran hasta la ultima gota sin dejarse ocasiones ni oportunidades escondidas en el último sorbo. De los que lo único que dejan en el aire son el aroma de las ganas de volverte a ver.

Este es un café de mirarse a los ojos, con sonrisa fresca, sin prisa y en modo vuelo, cautivados por la vida vivida en este precioso y preciso instante. Apurándonos hasta el final. Como en los viejos tiempos, cuando éramos más libres y la conexión se creaba a miradas sostenidas, sonrisas de más de 140 matices, notificaciones cuerpo a cuerpo y donde el único pájaro azul que existía estaba en tu corazón, como en ese poema de Bukowski, que por cierto, hoy te escribo en esta servilleta. »

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110.- «Viajeros sin rumbo»

por Ana Belén Viñolo

«Cada mañana abrimos los ojos y no somos conscientes del momento. Las cálidas sábanas rozándonos la piel, el sol atravesando las rendijas de la persiana y el viento silbando por ellas. Esos momentos los dejamos pasar, no vivimos el ahora con plenitud, solo somos conscientes del hecho de levantarnos de la cama y realizar las tareas de dicho día, es más, al recordar el día seguro que no somos capaces de sentir ni de percibir dichas sensaciones.
Voy a contaros un secreto, el secreto mejor guardado, el que nadie que lo conoce desea revelar. Somos 'Viajeros sin rumbo'. Solo somos pasajeros, simples turistas en un mundo que no nos pertenece, en el que solo estaremos un tiempo y después volveremos a nuestros orígenes.
Vivimos para hacer lo que se espera, tener la 'buena vida'. Eres niño y juegas, eres adolescente y estudias, te haces adulto y encuentras pareja, tienes hijos... Y cuando quieres darte cuenta estás en la vejez, ya no eres tan ágil como antes y empiezas a apreciar esos momentos por las mañanas que antes ni percibías. Te das cuenta de la importancia de una hora más tomando café en la terraza de cualquier bar con el amor de tu vida, de un minuto más con tus nietos o un último segundo de vida.
Pero no os entristezcáis, no tiene por qué ser éste el final pues mañana hay una nueva oportunidad de vivir el ahora, de que nosotros como viajeros encontremos el rumbo.»

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111.- «Lo que dura un pensamiento»

por Hebelen

«Ahora te miro, te veo: ahora te sueño.

Ahora te beso; nos besamos. Ahora las almas se funden y de dos surgen tres. Ahora las vidas se entrelazan para siempre, se arraigan y compartimos cada suspiro; hasta el último.

Ahora despierto. Te sigo mirando.»

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112.- «Simplemente sucede»

por MJever

«Como todo en la vida, todo sucede por algo, por alguna alineación de planetas, por alguna casualidad, por algún toque mágico de nuestro destino...
Como todo en la vida, hay muchos más que menos, muchas más sonrisas que penas, muchos más silencios que palabras...
Como todo en la vida, decimos que vale más miles de imágenes que miles de palabras.
Pero, ¿estamos seguros de todo esto? ¿creemos que nuestro destino está escrito?
Mi respuesta es, que simplemente sucede.
Solo sucede por que nosotros hacemos que suceda, un amor, una amistad, una palabra, un silencio, una mirada, un toque que te eriza la piel, un ahora, un momento que solo puede cambiarlo todo.
Solo sucede, nuestro ahora es el presente, y solo simplemente sucede, como todo a nuestro alrededor.
Como todo en la vida, nuestros ahoras los escribimos nosotros, nuestros ahoras no se pueden revivir, solo se pueden sentir, disfrutarlos, para que nuestros mañanas sean mejores, sean mágicos, sean mañanas con sabor a ahoras, para que simplemente nuestros ahoras sucedan y en nuestros mañanas nos acordemos de ellos, no con hechos si no con una simple sonrisa que simplemente sucede al recordar el ahora que se convierte en el ayer del mañana.»

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113.- «Cierra los ojos, respira hondo y sonríe.»

por letrasdeirene

«'Cierra los ojos, respira hondo y sonríe. Vuelve a abrirlos. Aquí está'. Nunca había llegado a descubrir qué era aquél ser. Justo antes de abrir los ojos escuchaba un delicado aleteo revoloteando por encima de su cabeza y entonces notaba aquél suave picotazo. Era en ese momento cuando oía el dulce cantar de lo que parecía ser un pajarillo. Y en ese instante sabía que ya podía abrir los ojos.

Hacía poco que había descubierto que podía hacerlo, que tenía esa capacidad, ese poder. Y, al parecer, nadie más lo tenía. Cuando los recuerdos pesaban demasiado, cuando el futuro parecía estar vació, entonces se repetía a si misma aquellas breves instrucciones, cerraba los ojos y, al abrirlos, el mundo brillaba de nuevo. Ya no importaba el antes ni el después. Ya no importaban los miedos ni las inseguridades. Solo quedaba el ahora y era precioso»

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114.- «'Todos temen el ahora'»

por Paco Barata

«Aquellas calles del centro de la ciudad eran un tumulto de pasiones encontradas, de gentes que revoloteaban sin rumbo. Unos corrían hacia delante, eran los que no querían saber nada de su pasado, otros corrían hacia atrás, todos aquellos no querían encontrarse con su futuro, nadie parecía querer detenerse, estar quietos, como si temieran enfrentarse con su presente. ¿Por qué no se están quietos?, clamé a esa febril multitud esperando alguna respuesta.
Nadie tuvo el menor interés en contestarme, creo que nadie me escuchó, pero vi un anciano, sentado en una plaza que coronaba una de las avenidas más abigarradas, no lo pensé, ese hombre estaba quieto, estaba sentado, miraba sonriente la algarabía y me acerqué:
─Señor, perdone mi intromisión, ¿cómo qué usted no actúa como toda esa gente?
─Me reconforta su pregunta, joven, ya que usted tampoco se agita enloquecido. Esas pobres gentes y más que las hay, pero no las vemos, no quieren detenerse, porque si les alcanza el “ahora”, no saben lo que harán, tienen pavor al presente, porque no saben qué rumbo tomar.
Le di la mano, asintiendo su inteligente comentario. Mientras volvía a mi casa, sorteando tantos bultos sospechosos, pensé en la frase de un amigo que pretende ser escritor, “Es difícil encontrarme cuando tengo que buscarme solo”.»

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115.- «pètalo»

por Isabella

«Me quedé contemplando el último pétalo de esa flor...como si mi mirada pudiera fijarlo para siempre, como si mi alma suplicara al viento que no lo hiciera caer....sentí piedad al estado puro, el miedo del futuro, la desesperación de perder el último pétalo, ese que con su existencia podía transmitir al Universo la belleza del rojo màs intenso que mis ojos hubieran visto jamás!

Una briza, que pasó cerca tratando de darme una caricia matutina, se convirtió en el peor de los enemigos; sentì el temor que pudiera arrancarle la vida.

Decidì hablar con el ùltimo pètalo, mi alma logrò pronunciar pocas palabras:

-- Dulzura carmesì, no te vayas! Déjame disfrutar de ti un poco màs!

Su respuesta fuè tan inmediata como inesperada:
__ gracias por tu Amor, yo no comprendo por qué te sirve que yo estè viva para amarme? Por qué necesitas que este momento se perpetúe?

Me vestí con una blusa y pollera de lino, un respiro profundo y una sonrisa, mi madre me esperaba en el hospital, querìa acariciar una vez màs sus manos. Antes de salir de casa mire por la ventana, distraídamente, y mi gozo por la presencia del pétalo que radiante jugaba con el viento, no fue menor de aquel que me invistió esa noche, cuando su ausencia fue un abrazo que hablaba de infinito, de eternidad y de paz.

Ahora mi madre estaba acompañada por los colores de miles de flores maravillosas.»

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117.- «¿Qué piensa un ahora?»

por Makaban

«El ahora está atrapado en el vacío, un lugar en donde alguna vez habitó un alma, pero que fue arrancada de tajo por una mujer, esa que se llevó las ilusiones también, la que se fue con la magia; y, ¿qué piensa ese ahora? ¿Sin poder salir de allí? Las dudas llenan el alma del ahora, porque él también tiene una, y, de pronto deja de creer en él mismo. Se va fundiendo con su huésped, aquel al que esperaba despertar quizá alguna vez, quizá en esta vida; y se va fundiendo con su cuenca vacía de alma, perdiéndose a sí mismo, sumido en la melancolía que le deja aquel pobre hombre perdido porque el amor lo ha abandonado, porque ella se ha llevado su alma y su futuro; y el ahora empieza a llenarse de mundo, a contaminarse de realidad. Y el ahora despierta de sí mismo, sus dudas se van desvaneciendo a medida que sus alas ya no son alas, son brazos y manos y uñas; y sus plumas se hace pieles y pliegues de una sola piel; y el ahora no entiende qué es eso que le pasa, pero sabe que está dejando de ser ahora, se está transformando en hombre, y sus patas se hacen pies y le duele caminar; y sus ojos arden por el sol que va entrando por la rendija del apartamento sucio en el que vive. Ya no es ahora, es solo otro hombre, dentro del hombre que se perdió por amor.»

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118.- «La picoespera»

por D'Claro

«Solo un parpadeo, y allí estaba como cada noche. Aquella hermosa criatura se apostaba tras caer el sol, a los pies de su cama, justo en el momento previo a que el sueño te abrace y tus pensamientos se queden navegando entre el consciente y el subconsciente.

Era pequeño y delicado, de colores brillantes que estallaban como un arco iris en movimiento al reflejar sobre él la luz del pasillo. Su aleteo era grácil y elegante mientras frotaba sus alas, previamente a comenzar su historia, como cada anochecer.

En aquella ocasión mamá apagó la luz del pasillo antes de lo esperado y el pequeño y diminuto ser desapareció en la oscuridad. Ella llamó a mamá desesperada, pidiéndole que la volviera a encender.

- No temas a la oscuridad cariño, nada malo te ocurrirá.
- Pero si apagas la luz, dejaré de ver al pajarito.
- ¿Qué pajarito?

Ella le contó de su nocturno compañero, cómo la visitaba para contarle la misma historia sobre una niña que un día decidió dejar de soñar, dejar de disfrutar y llenar su vida de miedos, dejó de vivir… el Ahora.

Perpleja ante aquel relato, se apresuró a preguntarle a su hija:
-¿Has sentido…? ¿Te ha… picado… el pajarito?

Y de pronto aquella vieja sensación, justo detrás de su oreja, un toque delicado pero firme, un viejo despertar, ahora tan presente. Un picotazo.
- No mamá, él te estaba esperando a ti.»

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119.- «Vida en el AHORA»

por Belén María Caro

«Sonríe. Ahora ella es la dueña de su vida. Los demás ya no tienen lugar en su cabeza. Miles de veces frenó porque alguien la llevó a hacerlo. Ahora sabe que fue una tontería. Es feliz así, viviendo a su ritmo, a ese que siempre quiso vivir. Los latidos de su corazón marcan el compás con el que hacía tiempo que soñaba. Sus lágrimas se han convertido en sonrisas. Sus sueños en realidades. Corre y aminora la velocidad. A su antojo. Comprendió que nadie debe recordarle lo que hacer ante el mundo o quién debe ser. A veces cabeza, a veces corazón. Se equivoca y llora sin necesidad de sentir vergüenza. Es fuerte y admite sus lágrimas. Respira y vuelve a la carga. Cuenta estrellas en las madrugadas y las convierte en constelaciones en la piel. Esa piel que hace que se enfoque en un presente libre de todo futuro, donde el 'aquí' y el 'ahora' sean los bailarines principales de la danza de la vida. Ahora sus días se han llenado de pinceladas de color y notas de esperanza. Ahora es ella misma. Más viva, más pura, más libre. Ella y su vida. Su vida en el AHORA.»

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120.- «Es tiempo de Ahora»

por Carmenserena

«Hace muchos millones de años el dios Sol se enamoró de la diosa Luna, ya que ésta le encandilaba las noches con la luz que desprendía de su velo blanco iluminando todo el firmamento, y, a ésta le fascinaba la fuerza y la intensidad con la que él brillaba. En el momento de aproximarse el uno a otro para unir su amor, el dios Tiempo; un ser mucho más antiguo que la creación; con cuerpo de humano, cabeza de pájaro y grandes alas blancas los separó, ya que sus destinos eran imposibles porque ambos tenían la misión de dar vida a los seres humanos que vivían en el planeta.
Así que por su osadía cometida, el dios Tiempo los castigó, estar separados uno frente a otro, mirándose día tras día sin poder estar juntos hasta que el gran reloj de arena que el dios Tiempo creó para tal castigo, agotara su último grano de arena.
Debido a esa razón, ahora los mortales de la tierra tendrían que vivir cada instante como si se tratara del último, ya que nadie sabría cuándo se acabaría el tiempo del reloj y cuando eso se produjera; el Sol y la Luna se acercarían fundiéndose con la tierra y, por fin, reinaría su amor.»

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121.- «Réplicas»

por Cislin

«Tan indeciso del sí o no.
Del tic tac a cada minuto
o por no desmentir, a cada segundo.
¿Qué es mejor, olvidarte del tiempo o ser consecuente de ello?
“Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo”
¿por qué todo acaba derivando del amor?
Imposible negarlo, hasta el romántico de Benedetti lo pensó al escribirlo, igual que tú al leerlo.
Pero, ¿qué es el tiempo sino pasado, presente y futuro?
A lo que un niño de tan solo 5 años y sin complicación alguna respondió:
El ahora.
Si me preguntan a mí qué significa el ahora
y pues tal vez me contradiga si escribo que,
el ahora no es más que otro simple adverbio de tiempo,
pero con un complejo significado
que tan solo tú decides cómo vivirlo;
pero, viviendo como si fuera un ensayo,
pensando en si el tiempo es ilusión o alma;
autor o maestro;
cura o espacio;
qué más dará el que es o será,
si lo esencial es el ahora sin más.
Charles Chaplin decía que “el tiempo es el mejor autor; siempre encuentra un final perfecto”
Pero yo me pregunto, ¿cuán de tu tiempo te atreverías a gastar en busca de ese final perfecto?
Es más, ¿dejarías al propio tiempo siquiera sujetar tu propia pluma?
Pues William Shakespeare siendo dueño de su propia pluma comentó “Malgasté el tiempo. Ahora el tiempo me malgasta a mí”, pasando así a la historia se arrepiente de no haber vivido mejor, o más...
Entonces ¿cómo sabemos si así deseamos vivir nuestro ahora?
o mejor formulado, ¿cómo sabemos si así queremos usar nuestra propia pluma?»

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122.- «¿Volamos?»

por Mónica

«Y, sin saber cómo, se coló en nuestras vidas una nueva especie. Un pajarito de aspecto novedoso y vistoso con un bonito plumaje azul. Su aparente originalidad sedujo a las personas y las arrastró a su territorio. Se trata de un entorno peculiar en el que las relaciones se establecen entre píxeles y a golpe de clics. Adentrarse en este mundo puede llegar a ser adictivo. Tanto es así que, en ocasiones, las horas pasan mientras navegas descubriendo nuevos caracteres, en el doble sentido de la palabra. Evadirse, cotillear otras vidas, criticar, preocuparse en lugar de ocuparse, mostrar apariencias y ocultar carencias son sólo algunos de los picotazos preferidos de esta ave. Pero no olvidemos que todo es valioso en su justa medida. Que contar seguidores no se convierta en rutina. Hagamos de nuestro día a día una aventura, sin aferrarnos a la ley del “me gusta”. Dejemos de aparentar felicidad y aprendamos a buscarla en las pequeñas cosas. Riamos. De todo. Con ganas. Sin filtros. Abramos nuestras alas y volemos alto. Sin miedos. Sin prejuicios. Sin complejos. Recordemos que hoy es el futuro de nuestro pasado, ese del que tanto nos preocupábamos. Y, sin embargo, seguimos aquí parados. Valorar el presente es lo único que importa, como momento y regalo, disfrutemos el ahora.»

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123.- «Sol y Vida»

por La Danza de los Girasoles

«Un joven apuesto español caminaba por el Parque Bolívar de Cartagena de Indias entre los gritos de los vendedores callejeros de tintos de café y carretas de granizados. El sonido de vallenatos y champetas le condujo a la Torre del reloj. Y fue allí donde la vio por primera vez. Una muchacha de cabellos dorados bajo las sombrillas de poliéster multicolores, mecía su menudo cuerpo a un ritmo acompasado. No así lo hizo el corazón de él, que se le aceleró perdidamente con sólo mirarla. Quedó inmóvil ante su belleza. Pasaron minutos, tal vez horas. El cielo se cubrió de estrellas. Él la invitó a un paseo en coche de caballos. Ella accedió con una tímida sonrisa. “Me llaman Sol”, le dijo ella. “A mí me puedes llamar Vida”, respondió él. El sonido de los cascos de caballo por las calles adoquinadas les embriagó los sentidos y ambos se dejaron seducir por la brisa del Mar Caribe.

Cuenta la leyenda que fue justo entonces cuando intentaron recordar en qué momento comenzó todo, y descubrieron que todo empezó antes de lo que pensaban, mucho antes, y es ahí, justo en ese momento, cuando se dieron cuenta de que las cosas sólo ocurren una vez, y que por mucho que se esforzasen, ya nunca volverían a sentir lo mismo, porque las agujas del reloj sólo marcaron una vez “Ahora”.»

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124.- «Llévame en tu viaje»

por Ruthiflor

«Toton navegaba incansable por el río Ivad, salió de Hira acompañado de muchos recuerdos, que aunque pesaban y desestabilizaban el bote, no le impedirían llegar a Amed, un lugar donde por fin sería feliz.

No había reparado en las Aras que vivían allí, criaturas gráciles, bellísimas, de voz hechizante, que suplicaban incansables a quien cruzaba el río que las dejaran acompañarlos, ya que si estaban en solitario demasiado tiempo, desaparecían en las aguas del río para no regresar jamás.

Algunos accedían a sus súplicas; Toton no iba a permitir que nada le retrasara, quería llegar cuanto antes a su paraíso soñado.

Cuando llegó a Amed, todo era más gris, más triste de lo que él imaginó, en cambio los que llegaban con las Aras estaban felices e ilusionados con el lugar.

—Increíble el poder de las Aras, verdad? Dijo un anciano.
—¿Cómo?¿Las Aras han cambiado su visión de Amed?
—Es su función, su poder, pero hay que querer verlo, querer mirar. Verás:

Cuando navegas por el río de la vida llevas tu pasado contigo, y puede pesarte, anclarte, pero no te importa, sólo quieres llegar a tu futuro idealizado, pero si no haces caso al Ahora,si no escuchas sus lecciones ni disfrutas cada momento del viaje, el futuro nunca será ideal, porque aún te faltará mucho que aprender y no llevarás contigo todos esos tesoros...»

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125.- «A través de un cristal»

por Daniel Alcántara

«Las horas que la observé; mirándome, desconsolada, me empapaba con sus lágrimas, me hablaba despacito muy despacito, susurros llenos de amor y melancolía, tristeza quizás o quizás llora por nuestro ayer o por el mañana que nunca fue. No lo sé, pero lo que sí veo en su mirada es decisión, y esperanza, miro como se mueven sus labios a través del cristal, no hace falta escuchar su voz, le entiendo perfectamente, sus dedos tocan mi resbaladizo rostro y su alma me abraza diciendo lo siento, pero ya no puedo, te amo demasiado, te amare siempre, pero ya no estas. Ahora, solo deseo dejarte ir. Adiós mi vida… Después del pequeño beso, Me colocó de nuevo sobre el librero. - Si, en medio de Rulfo y Cortázar, a ladito una gatita de porcelana que me mira muy coqueta y un pisacorbatas de un hombre, que hoy en la mañana, muy temprano salió de nuestra recamara.»

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126.- «¡Mira, mira!»

por kasatana

«¡Mira! ¿La has visto? ¡Te lo dije! La acabo de ver, justo ahora. Ha sido un instante. Si hubieses mirado no se te habría escapado el deseo.»

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127.- «Hoy»

por Alma gemela

«Cada mañana Alma, la pequeña cría de quokka se despertaba con una pregunta: ¿qué vamos a hacer hoy?. Lo que más ilusión te haga le respondía su madre. Y ella sonreía, y le respondía: ser feliz. Reto que conseguía cada día, mostrando su maravillosa sonrisa. Su truco era ilusionarse con cada amanecer, disfrutando del momento presente, viviendo con ganas e ilusión y de disfrutar del maravilloso entorno en el que crecía día a día, sin pensar en otra cosa que no fuera el hecho de estar viva hoy. Todos deberíamos aprender de la pequeña Alma y marcarnos como meta el hecho de disfrutar del presente, que es un regalo, porque el mañana todavía no ha llegado y el pasado ya se marchó. Hoy toca vivir y ser feliz y de esta forma contagiaremos al resto de los que se cruzan en nuestro camino para que todos podamos sonreír hoy y agradecer esta oportunidad que nos da la vida con cada amanecer.»

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129.- «TU AYER, MI AHORA»

por ReyesDG

«Uno siempre piensa en el ahora como el hoy. Para ella el hoy es diferente, su ahora ya fue, ya pasó y lo que es peor ocurrió hace años. En realidad, conoce lo que va a pasar. Digamos que puede adivinar el futuro, aunque ya no lo recuerde.
Es feliz teniendo destellos de aquel ahora, al menos en él, a quienes clama con angustia siguen presentes. Me pregunta en ocasiones por su padre, yo utilizo para responderle el modo verbal de su ahora: “Está en el bar, luego viene”. Y durante un instante tranquilizó su arrebato aún sabiendo que no volverá.
¿Sabes que es lo pero de su ahora? Que yo allí no existo.
A la vez que tiene destellos de su ahora también los tiene de su hoy que es justo donde yo me encuentro. No conoce mi nombre, pero cuando me ve, me sonríe y llama mi atención para que me siente junto a ella. Es ahí, justo ahí cuando me doy cuenta de que en mi ahora, en mi hoy nadie me mira cómo me miras tú, abuela.»

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130.- «La suma de 'ahoras' es infinito»

por Iregale

«-Y dime, abuelo, ¿cómo huele la luna? O, no, mejor, dime. ¿Dónde te encuentras?
-En el infinito.
-En el infinito... -cierro los ojos un segundo, sintiendo el cálido roce de su mano en su mejilla- ¿y qué es el infinito?
-¿Sabes lo que es el 'ahora?
Niego con la cabeza, los mayores siempre hablan con palabras raras.
-Este momento, en el que estás soñando, es un 'ahora'. Cuando vas a la playa y haces esos castillos de arena que tanto te gustan, aunque luego venga una ola y se lo lleve muy muy lejos, eso es un 'ahora'. El tiempo que aprovechas al máximo cuando te quedas en la cama cinco minutitos más, es simplemente el ratito que dedicas a disfrutar del 'ahora'.
-¿Como cuando decía mamá que si no hacía los deberes ahora no tendría merienda?
-Exacto, mi vida.
-Entonces ya sé lo que es. ¿Y el infinito, abuelo? Te he preguntado por el infinito, que se te va la cabeza.
Puedo escuchar su risa a lo lejos.
-Coges todos esos 'ahoras' y los intentas meter en un saco. No caben, ¿no?
Me llevo el dedo a la nariz, como ese niño pelirrojo de la tele. Creo que significa que estoy pensando.
-No, no caben.
-No caben porque son infinitos, es decir, son tantísimos momentos de 'ahora' que es imposible contarlos todos.
-¿Y tú estás allí?
-Eso mismo, cariño. Y cada día me acuerdo de todos tus 'ahoras', de los de tu madre, de tu padre...
-¿Y te gusta?
-Me encanta.
-¿Pero sabes qué?
Encojo mis hombros.
-El ahora con mayúsculas, es el que tienes que vivir tú. Ahora.»

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131.- «Todos y nadie aquí»

por Pabloe67

«Momento perfecto y no perfecto. Momento oportuno e inoportuno, con esperanza y sin esperanza, contigo y sin ti. Olvidado y recordado. Todo pasa en este momento y pensamiento. Muchas emociones y los choques de la edad. Mis 26 y tus quizá 50. Todo se conjuga como el presente para que ahora estemos o no estemos. Mil maneras tiene el ahora. Mil maneras de decirme sí y no mil oportunidades contigo y no. Mil besos que se dan o no. De eso está llena y no la vida mi vida y la tuya. De oportunidades que se van y no.»

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132.- «A(d)ora»

por Natàlia Cremades

«Hacía tiempo que Sofía no se encontraba bien, sentía malestar en el pecho, como unos pinchazos. Estaba segura de que el estrés le estaba pasando factura: un trabajo que no le llenaba pero le daba un sueldo a final de mes; una pareja de la que nunca estuvo enamorada pero que no quería dejar por miedo a no encontrar a nadie más; un piso diminuto del que no se atrevía a marchar porque era demasiado arriesgado cambiar… Procuraba no pensar en su vida, así que llenaba el tiempo, daba igual en qué. Los pinchacitos iban a más, cuanto más le molestaban más ocupada se mantenía, en sus días atropellaba unos planes con otros. No pensar era la clave, o eso creía.

Todo el mundo la envidiaba, siempre sonriente, siempre tenía un plan, siempre con gente a su alrededor… Pero ahí seguía, cada vez más a menudo, “pic-pic”, “pic-pic” parecía hacer su pecho.

Un día no podía soportarlo más, salió del trabajo y se fue a la playa, vivía en el pueblo de costa más bonito. Se estiró en la arena y cerró los ojos.

Poco a poco el “pic-pic” que sentía dejó de molestarle, ahora le parecía melodioso. El ritmo la calmaba. Perdió la noción del tiempo. Cuando abrió los ojos le pareció que el mundo había cambiado.

Entendió que a veces las cosas no son lo que parecen, que debía pararse a pensar. A partir de ese momento tomó varias decisiones, sin miedo, sabía que el Ahora la acompañaba.»

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133.- «Una gota, un instante...»

por Yolanda Arnoso

«Al entrar en aquel lugar me encontré con sensaciones inesperadas. Sentí la piel de todo mi cuerpo erizada, volví a conocer partes dormidas por la oscuridad de lo mecánico, de lo cotidiano, comenzando a reaccionar por su cuenta como si tuvieran vida propia. El sentido del olfato también se despertó al recordar esas primeras lluvias de las tardes de otoño. Cerré los ojos para regodearme en esas sensaciones tan especiales que me hacían volver a ser niña con todas las virtudes de la infancia: inocencia, ilusión, ensoñación, diversión... La gota de lluvia seguía recorriendo mi espalda atravesando la camiseta de un día cualquiera siendo la protagonista de ese maravilloso instante: Ahora.»

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134.- «Ahora, tú y yo»

por araortizrodrigo

«“-¿Qué somos tú y yo ahora?- preguntó ella.
-Ahora, tú y yo venimos siendo amantes por tiempo, en la sombra, en la distancia y en la oportunidad- respondió él.'»

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135.- «BESOS DE CHOCOLATE»

por xokotonto

«Pasaban las tardes con los pies a remojo, mientras pescaban ilusiones. Aunque, a ellos solo les interesaba el ahora y del pasado simplemente querían curar las heridas. En ocasiones, la luna los encontraba entrelazando sus vahos para suavizar el frío. Entonces, como si fuese un mago, él sacaba de su bolsillo una chocolatina robada en la tienda del último pueblo por el que habían pasado. Ella sonreía. Luego, bajo las estrellas y cubiertos con la vieja manta del orfanato, apagaban la noche con besos de chocolate y un hasta mañana. Después, tenían un único sueño, que el amanecer no los descubriese dormidos para siempre.»

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136.- «Baila al compás que le toque.»

por Rosa María

«Logró que su ahora bailara al compás de la música que ella le tocara, no era fácil, la situación resultaba difícil de escalar como una montaña alta y pedregosa, pero continúa con su ahora pegadito, recorren ese mundo sin mirar atrás, porque entonces se pondrían a llorar.
Tocaba continuar, hacer sonreír a otros ahoras que viven con ella. Todos los días comienza con la intención de ser mejor, pero la situación le quita el aliento, su perrito brinca de alegría al verla, entonces su ahora sonríe, le procura felicidad; felicidad que no tiene precio, solo con ver una sonrisa o alegría en otro rostro, abrir la ventana, sentir el aire fresco de la mañana, ver el amanecer, el olor del café.
Todo en su vida se complica con el pasar de los días, pero ella se levanta a abrazar y besar a todos aquellos que se le acercan ¡Hola, buenos días ¡y le estampa un gran beso y le da su abrazo calentito, que aunque no lo crean hacen su ahora más feliz, porque no es fácil un ahora en Venezuela donde la maldad impera y mata de hambre a cientos de seres cada día por desnutrición, sed y falta de medicinas. A veces su ahora se pone triste pero levanta su cabeza y lucha, lo hace porque sus esperanzas siguen vivas y morirá si las pierde.
Baila, sonríe y escucha música para callar un poco las voces que le dicen que no podrá.
¡Su ahora es muy fuerte!»

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137.- «Te necesito AHORA»

por Mabby

«He perdido el sentido de la vida, no encuentro mi AHORA.
Recuerdo con exactitud cada momento de mis antes, e inmediatamente pienso en el después. ¿Y que si no vivo mi ahora?¿donde lo puedo encontrar?.
Mis oídos escuchan los sonidos que ocasionan mis recuerdos, pero no se deleitan en su música, saben que eran otros las melodías que lo hacían vibrar.
Me seco de a poco, esperando mi AHORA, y envejecen mis manos pensando en él después, mientras mi antes me recuerda que no vale la pena.
Cierro mis ojos fuerte, y busco en el interior de mi alma, quizá como cuenta la leyenda, este en algún lugar escondido.
Si lo ves por ahí revoloteando perdido, dile que necesito su brillo para volver a sentir.»

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138.- «LA BÚSQUEDA»

por PILAR ALEJOS

«Puso la casa patas arriba, pero no pudo encontrarlo. Intentó recordar dónde podría haberlo dejado, sin conseguirlo. Pensó que no podía estar muy escondido si para ella era tan valioso. Decidió no parar hasta dar con él. Vació armarios y cajones. Buscó entre los estantes de la ropa. Sacudió sábanas y mantas. Miró en los altillos y debajo de la cama. Removió todo el contenido de la despensa y lo que guardaba dentro de los muebles de la cocina, sin éxito.

Su nerviosismo iba en aumento. Entonces, se desnudó y registró, una por una cada prenda. Tampoco estaba allí. Cuando sacó las manos de los bolsillos del pantalón, vio cómo el tiempo se le escurría entre los dedos.

Entonces, comprendió qué era lo más valioso y dio por terminada su búsqueda. El pasado ya no le pareció tan importante y el futuro se presentaba incierto. Lo que de verdad poseía un valor incalculable era vivir el ahora.»

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139.- «A(des)hora»

por Patricia Bernal

«Linda vivía en una pequeña casa humilde pero muy acogedora. Con su abuela materna y sus padres, que ni por ser polos opuestos se atraían.
Su madre, una mujer tradicional, parecía que vivía anclada en el pasado: 'deberías haber estudiado más, Linda', 'No debiste salir con ese chico', '¿Por qué compraste esa prenda?, no es digno de señoritas'
Su padre, en cambio, era una persona muy previsora que vivía anteponiéndose a cualquier acontecimiento del futuro: 'Linda, tienes que ir pensando qué carrera vas a estudiar', 'tienes que ahorrar dinero para labrarte un futuro', 'Si no te haces respetar no encontrarás una pareja estable'
En medio de ambos extremos se encontraba su abuela, quien decidió regalarle a Linda por sus dieciocho cumpleaños un pájaro de hermoso plumaje blanco.
El animal permaneció entre los barrotes de su jaula por orden de sus padres. Sin cantar. Sin síntomas de felicidad alguna.
Su madre decía que la abuela podría haberle regalado otra mascota, mientras que su padre pensaba en cómo sacar beneficios futuros con la cría del ave.
Linda se sentía como el pájaro. Atrapada y sin voz.
El día antes de marcharse a la universidad por primera vez, salió al patio de su casa con la jaula en los brazos, la posó en la mesa de madera y la abrió de par en par.
El pájaro alzó el vuelo y se posó en el hombro de Linda dándole un pequeño picotazo de agradecimiento. Cantó mientras volaba lejos.
Ahora, al fin, ambos eran libres para vivir su momento.»

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140.- «Un momento»

por naretaa

«Se extiende tras el vendaval, esas ganas locas de soñar, de dejarse llevar.
Donde todo prende y de sentido carece, cuando el aire se siente recorrer
por cada rincón y el susurro del viento surca a través de las ramas de los árboles.
Se ladean, se vuelven del mismo color, de la misma sensación.
De ese torbellino aniquilador de sonidos intranquilos y melodías que te atrapan
hasta sentir el pulso acelerándose y desvaneciéndose,
fundido en un tú, fundido en un yo.
En palabras que vienen y van, en silencios plenos.

Y me voy, me voy, me silencio, miro y siento.
El no estar, el no despertar, el recorrido de los sentidos al fin liberados.
Pone sus manos al volante, las vibraciones recorriendo de sus dedos a sus manos.
El sonido del motor acelerándose, y la música, la música pincelando un momento.
Un momento de cabezas pensativas que se disparan en imágenes y se van lejos.

Y me voy, me voy, me silencio, te miro y siento.

Un tú y yo. Aquí y ahora. En este no-lugar.

Perfectamente imperfecto.»

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141.- «SOLO UN SEGUNDO»

por Carolina Saavedra

«Entre ahora y nunca solo hay un suspiro. Una última exhalación que escapa de tus labios, separándolos.
Un minuto ha pasado desde mi último beso, al que tú no has correspondido por falta de fuerza, ya. Mi penúltima caricia, ahora ya congelada, se ha deslizado por tu cara, a ver si dándote calor quieres quedarte un poco más a mi lado.
Te he dicho mil te quieros, y ni siquiera sé si los puedes escuchar. ¡Cuánto te echo de menos y todavía no te has ido!
Entre antes y después está todo y no queda nada, tal vez un futuro yermo, desierto, desolado.
Entre ahora y nunca, mamá, solo la vida y la muerte.»

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142.- «Gorrión»

por Mora Mafut

«El bebé lloraba a la vez que un gorrión rompía exitosamente el huevo en el que permaneció hasta aquel día. ¿Por qué lloras, bebé? ¿Acaso es la emoción de nacer? ¿La emoción de poder permanecer donde los demás han estado desde sus nacimientos? Seguro eso debe ser.
El niño lloraba. ¿Por qué lloras, pequeño? ¿Acaso tus padres volvieron a castigarte? ¿Acaso descubriste lo malo que es el mundo? Oh, tan solo es tu muñeco roto, es una lástima, era realmente bonito.
El joven lloraba. ¿Por qué lloras, joven? ¿Acaso no has salido triunfante en tu objetivo? ¿Acaso has descubierto, ahora, la crueldad del mundo? Oh, tan solo es tu nuevo teléfono, al parecer vino fallado.
El hombre lloraba. ¿Por qué lloras, hombre? ¿Acaso te has dado cuenta que tu vida se fue perdiendo? ¿Acaso tomarás conciencia, finalmente, de la crueldad del mundo? Oh, tan solo son unas copas de más, nada de qué preocuparse.
El anciano lloraba. ¿Por qué lloras, anciano? ¿Acaso has perdido tu dentadura? ¿Ha sucedido algo con tu nieto? Oh, tan solo te enteraste de que el mundo es cruel y tu vida entera fue una miseria, es una lástima, se podría haber aprovechado de una mejor manera.
¿Por qué no cantas, viejo gorrión? El mundo necesita un poco de alegría de vez en cuando. Oh, claro, el gorrión migró hace tiempo ya.»

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144.- «La memoria»

por AgathaCast

«El problema con los recuerdos es la construcción de palacios de oro imaginarios que se crean para asentar el pasado. Para Mario también era así. El “ayer” menos poético y más práctico, ese calendario que le recordaba otro día más en su pérdida de memoria y otro día menos para posponer las “migajas de pan” como ayuda, así decía su médico.

El “ahora” se tornaba casi palpable. Mario en enganchaba a los nombres de sus hijos, Lucas y Bárbara. No dejaba que se le partiesen esos nombres en letras inconexas y desordenadas. El nombre de su mujer, Rosa, fallecida hace 5 años, lo contenía en una flor. Por eso en su jardín había decenas de ellas.

Mario vive ahora triangulando paseos por las calles de su barrio madrileño mientras el sol resalta sus arrugas octogenarias. Sentir la naturaleza en cada borde reseco, en cada pliegue con manchas y poder recordar el relevo de sensaciones. La intercepción de la naturaleza sobre su piel, en algún sitio más profundo de su ser, le ayudaría a no desvincularse de sus recuerdos.

Sería fácil sucumbir a la tristeza, pero al día le quedaban por delante 12 horas. Ahora se sentará en su terraza al abrigo de la noche y las estrellas. También escribirá en su diario.

Escribirá todo lo que pueda, todo lo que necesitará recordar.»

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145.- «Mantra»

por Karen Montes

«Cual mantra que ilumina con magia el sendero del existir, el brillo de sus ojos me cantaron la melodía del despertar interrumpiendo mi sueño vigilante. A partir de hoy, ya no hay tiempo muerto. Escapemos del adormecimiento de los sentidos y estemos presentes.

Aún así, sé que de vez en cuando desapareceré en mundo inventados y me desvaneceré ensimismado en un personaje irreal. En esos momentos, el aire que respiras es mi soplo de vida devolviéndome los cinco sentidos.

Olvidemos el pasado, dejemos a la suerte el futuro y mirémonos aquí, sintámonos en el ahora.»

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146.- «Sempiterno»

por Santadicción

«Cuando cumplí ocho años, mi abuela me regaló su tesoro más preciado: un libro con fotografías de aves.
Antes, me había contado la leyenda de los Ahoras.

- A todos nos acompaña un pajarito llamado Ahora que nos ayuda a disfrutar del momento presente.
- Abuela, ¿qué es un pajarito?
- Un animal pequeñito, con plumas de colores y un pico por boca, que vuela y canta.
- Vuela, ¿como un dron?

Entonces mi abuela cogió mis manos y las unió por los pulgares, dejando extendidos los otros dedos.
Y ella hizo lo mismo y los movió, imitando el vuelo de las aves.

- Yo sentí el picotazo de mi pajarito cuando aprendí a leer, cuando di el primer beso, cuando te conocí...
- ¿Qué es leer?
- Antes de que la información se introdujese en nuestra memoria, leíamos para aprender.

Y paseamos juntas los dedos sobre las escasas letras de su libro.

Mis preguntas sobre el pasado la hacían suspirar; y después pasaba semanas con una expresión sombría que oscurecía su mirada.

Trece años después, el planeta Tierra ha dejado de ser habitable.
Hoy, los escasos humanos que quedábamos aquí, seremos trasladados a Sempiterno.
Llevo conmigo el libro, bien escondido; y la cápsula con los restos de mi abuela.
Nosotros también tenemos una leyenda: si llevas esa cápsula junto al corazón, los recuerdos de esa persona se quedan contigo para siempre.
Por fin voy a sentir el picotazo del Ahora.»

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147.- «Somos Instantes»

por NietzscheTeOcurra

«He perdido la cuenta de las veces que te he pensado desde mi cama. Que te he pensado aquí conmigo, obviando todo lo demás y viviendo el ahora como hacíamos antes.
Mira lo caprichosa que es la vida, que avanza sin tener en cuenta que me ha dejado atrás. Que me quedé en ese instante en que fuimos. Y es hoy, que aún sin saber cómo, lo sigo siendo.
Cuando pienso que he conseguido alcanzar al tiempo que se escapa. Llegas y haces que sea otra vez. Y es así que sigo siendo un instante.

Ahora.Un instante. siempre.»

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148.- «Los Vecinos»

por Vale Ave

«Era un vecindario muy tranquilo donde vivían estos tres. Se los presento: Ayer, Hoy y Mañana, los 'buenos vecinos'.
Como típico barrio ingles, sus casas eran muy parecidas, ladrillo a la vista, victorianas, con presencia, aunque también muy diferentes entre sí, como sus dueños.
En la primera, la de la izquierda, vivía don Pasado; su casa daba nostalgia, mantenía un estilo muy belle epoque!
En la de mas a la derecha vivía el sr. Futuro, siempre innovando con sus muebles industriales que cambiaba a cada rato, siempre un paso adelante en lo que se refiere a 'estilo'.
Y en el medio tenemos a la srta. Ahora Presente, apellidada Hoy a la que se veía feliz siempre, con una sonrisa.
Estos vecinos se llevaban bien siempre y cuando don Ayer Pasado no empezara con sus historias seguidas de miedo, que podían terminar en fatídicos ataques de panico! Y para contrastar el sr. Manana Futuro le decía que mejor prevenir que curar y lo mandaba a hacerse un chequeo.
Mientras tanto, en la brillante casita del medio, la srta Ahora disfrutaba del sol que la bañaba con sus rayos mientras estos dos discutían.
Y así, a carcajadas por sus tejes y manejes los invitaba a reír con ella y trataba de enseñarles a vivir el presente. Ahora y siempre.»

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149.- «CURIOSO»

por BGM_Ribadavia

«Ahora que te pienso,

ahora que te extraño,

ahora que no te tengo,

es cuando más te amo.»

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150.- «Nueva generación»

por Michael Medina

«En el año 3000, la población del mundo se había reducido drásticamente. Ocasionando que el mundo pudiera evolucionar de una mejor manera; al igual de quienes lo habitan.
Todo esto sucedió no por el gran dinero que tenían los gobiernos, ni por tecnologías que pudieran haber creado para evitar desastres y el hambre, ni tampoco por robots con Inteligencia artificial.
El mundo había llegado a ser tan exitoso sólo por una razón; el ahora. para muchos sonará extraño, tonto, incluso absurdo. Pero si, Así es… En toda la sociedad, era delito vivir con el pasado. Había cárcel a todo aquel que no se atrevía a soñar. Había barrios bajos, muy lejos de la sociedad rica, de la sociedad que se preocupaba por el ahora y la realización de sus sueños. Todo aquel que no era capaz de soñar y vivir el ahora; era enviado donde los perdidos de fe. Barrios donde nadie vivía plenamente, preocupándose por el pasado, atormentarnos en el presente y estresándose por el futuro
Muy pocos sobrevivían. La población desvanecía, manteniendo sólo aquellos que vivía en el ahora. Marcando a esas personas; Como seres humanos ricos.
Sólo aquellos que viven en el ahora seguirán cambiando el mundo. No me refiero a ricos de dinero, sino a todo aquel que vive el presente, pasando la buena vibra a los demás.
“Si tan siquiera agradeciéramos y viviéramos plenamente, el mundo realmente cambiaría.”»

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151.- «La búsqueda de Sarah»

por Anjelica Spanu

«Sarah estaba sentada mirando a sus dos pájaritos, uno negro llamado 'antes' y, uno blanco llamado 'después', y mientras los veía sentía que le faltaba algo, ellos no le brindaban calma sino angustia. Ese mismo día su abuelo observó que a Sarah le preocupaba algo y luego de escuchar que la tenía preocupada le contó que hace unos años existía un pajarito llamado 'ahora' que vivían en simbiosis con los humanos y les daban alegría. Así que Sarah desde ese día buscó al pájaro 'ahora' y luego de meses por fin lo consiguió. A veces Sarah mira a 'antes' y 'después' pero trata de pasar la mayor parte del tiempo con 'ahora' ya que es el único que le da tranquilidad.»

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152.- «Hogaño»

por AMohedas

«Vivir feliz es comprender que nadie me ha querido nunca como yo me quiero ahora.»

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153.- «Existiendo»

por Kato

«Pasaron los años y las experiencias de vida me hicieron un poco más sabia, menos ingenua y bastante irreverente.
Ahora me fumo un cigarro lentamente pienso en cada piel que he versado y en aquellas en las que dibujé garabatos sin sentido, simplemente me sentí viva en cualquiera de estas experiencias.
Contar un cuento de princesas y dragones no va conmigo, mi existencia es la antítesis de un cuento de hadas.
Vivo el día a día disfruto cada momento, las motos y la velocidad son mi droga, soy mujer dé emociones fuertes, de aventuras locas en las que la adrenalina nubla la razón.
Hablar sin filtros ni rodeos, saber decir no son complicaciones y lanzarse a la aventura sin paracaídas, sin miedo porque los años nos van acortando los días.
Es mi ahora, mi tiempo de paz y disfrutar el momento como cuando las papilas gustativas se activan con una buena cepa, así es la vida después de los 40»

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154.- «Aquí y ahora»

por Sonia Ruiz Muñoz

«La recuerdo ensimismada, quizá perdida en los recuerdos; luciendo corazas por bandera. El pasado le había hecho tanto daño que el acto más simple como rezarle, le causaba rechazo. Era tal el miedo a volver a sentir aquella sensación de abandono y de padecimiento, que parecía incapaz de vivir el aquí y ahora.
Las noches para ella eran tristes. Recuerdo verla taciturna, sujetando con sus dedos alguna taza de café frío, mirando hacia la nada, con sus ojos huyendo del presente. Yo estaba allí, le tocaba el hombro, como queriendole decir que todo aquello ya había pasado, y ahora tocaba vivir otras cosas. La quería; la quería tanto... pero me sentía tan invisible compitiendo con su nostalgia... Le decía que se viniera a la cama, que era tarde. Me moría por abrazarla tan fuerte... Pero ella solo contestaba que iría después; que no la esperase.

Un día cualquiera me cansé de esperarla, con su lado de la cama tan frío, como el vacío de mis brazos. Y le grité, le grité muy fuerte:

- Me duele tanto ver cómo te entristeces por algo que tuviste antes de mí, que siento que no seré capaz de hacerte feliz. Ya no quiero ver cómo me dejas siempre para después.

Solo pudo contestarme con sus lágrimas.

Ella antes fue feliz; después le hicieron daño. Y yo llegué en el momento adecuado para pegarme a su piel como una tirita. No supo aprovechar lo que tenía en ese momento. Tan disponible a quererla... y perdió la oportunidad.»

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155.- «A (buena) hora»

por @patriciaesle

«Llegó la hora
de vivir el presente
aunque sigues
en mi mente
y apareces
de repente.

Seré valiente
a pesar de encontrarme
con tu olor
entre la gente.

Llegó el ahora,
y yo decido.
No quiero pensarte,
ni soñarte,
ni llamarte,
ni escribirte a deshoras.
Las agujas de este reloj se me clavan
Y tú, otra vez,
llegas tarde,
te demoras

Un nuevo tiempo
sin ti,
que cura
que calma
que me inquieta
y me revuelve.
Pero el problema
se resuelve.

Llegó el ahora
Y aquí,
sin ti.
Sin la banda sonora
de tu risa en mi alcoba.

Llegó la hora,
o nunca.»

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156.- «El momento en el que nunca coincidimos»

por J. Pastor Solís

«Los domingos solíamos ir a esa cafetería. Separados por los escasos centímetros que medía aquella coqueta mesa, no dejaba de observarme mientras me contabas tus problemas o los últimos cotilleos de tu grupo de amigas. Observabas constantemente el móvil, cuando yo hablaba. Tu mirada seguía con interés las diversas distracciones que ocupaban la pantalla. Intentaban responder a mis preguntas o, como mucho, asentías con la cabeza mientras fingías que me escuchabas.

Hoy, vuelvo a la misma cafetería. Solo. No hicieron falta muchos domingos para darme cuenta de que no eras para mí. Y yo, tan romántico e idealista como siempre, quería volver para aprender de ti. Sentado en nuestra mesa, recuerdo aquellas citas y entiendo por qué no estás. Al igual que yo, nunca aprendiste del pasado y siempre estuviste ansiosa por conocer tu futuro. Lo siento: ahora es el momento en el que nunca coincidimos.»

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157.- «Luego, ya no habrá luego»

por Mónica Beneroso Salvano

«Ahora, Antes y Después, nacieron con segundos de diferencia. Ahora, nació fuerte, desde el inicio absorbiendo instantes; mientras que Antes y Después, algo débiles, sin argumento en sus vacías historias. Los tres, con misiones específicas e importantes, para cada ser. Ahora, inmediatamente comenzó a alimentarse, cada vez que un ser disfrutaba el momento que vivía. Antes, debía pulir las imágenes y emociones que Ahora captaba, y las transformaba en recuerdos. Luego Después, con ese toque mágico con el que había nacido, creaba sueños y esperanza, para aquellos que vivían sus momentos con todo su ser, pero sobre todo para aquellos que aún no parecían disfrutar, ni captar la magia y la fragilidad de los instantes.
Poco a poco, todos los seres se fueron acostumbrando a recordar con Antes, y a soñar con Después, y se fueron olvidando de disfrutar y vivir plenamente el ahora, sin darse cuenta que sin eso, no serían nada. Así fue que Ahora, se fue debilitando, y con él todos, todo alrededor. La gente parecía robótica, viviendo a las apuradas, con la mirada puesta en una pequeña pantalla de la que jamás se separaban. Las miradas, las charlas, los abrazos, los paseos, la familia, todo fue quedando a un lado.
Aún queda una pequeña llama encendida en Ahora, y está en los niños, que aún, viven el presente con total, espontaneidad, inocencia e ingenuidad. Ve ya, por tu Ahora, abrázalo, exprímelo, vívelo, que luego, ya no habrá luego.»

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158.- «La ola»

por MirloBlanco

«Miraba como las olas del mar estaban furiosas, enfadas, le querían gritar algo, pero no entendía el que. El cielo presentaba unas tonalidades grisáceas, había claros donde el sol conseguía atravesar esa espesura de manto y llegaba a tocar suavemente ese mar embravecido, acariciándole suavemente como queriendo tranquilizarlo.
El surfista miraba el oleaje tranquilo desde la playa. Cerró los ojos e inspiró. Era el momento.
Sintió como el agua iba mojando sus pies, piernas y llegando a la altura de cintura se subió a la tabla y remó con toda su fuerza. Era una batalla, la tempestad contra él.
Vio como la ola empezaba a nacer, la adrenalina estaba recorriendo todo su cuerpo, remó aún más rápido y en el momento justo se levantó y comenzó a surfear la ola.
Dejo que las emociones le embriagaran en ese momento. Lo estaba viviendo, era su ola, era su tabla, era él. ¿Cuántas olas había surfeado a lo largo de su vida? Decenas, centenas, miles tal vez. Pero cada vez que lo hacía se sentía pleno. No dejó que en ninguno momento la pasión se desvaneciera y se la llevara ese oleaje embravecido…
Entonces entendió lo que el mar quería decirle, había que vivir cada ola como si fuera la última porque es ahora cuando vives, porque es después cuando muere el presente, porque era antes cuando no vivías lo suficiente.»

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159.- «Pequeños detalles»

por reydealba

«El pico final del cucurucho de un helado.
Una charla en un banco de cualquier calle en una noche de verano.
Un beso en la frente porque sí.
Suena tu canción favorita en la radio de camino a casa.
Un paseo en bici al atardecer.

No sé, detalles, momentos.
Llámalo vivir el ahora.
Llámalo vivir, a secas.
Detalles que te complementan, que te regalan momentos y te llenan de felicidad.
Porque la verdadera felicidad, se encuentra ahí. Es fácil buscarla, solo tienes que saber valorar los momentos que te regala el ahora, disfrutarlos y compartirlos.
Pequeños detalles, crean grandes historias. Disfruta de la tuya y de tu ahora.»

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160.- «COLIBRÍ»

por ESPEJO

«Ella, una niña pizpireta de ojos relucientes. Un día dejaron de relucir para brillar, por unas lágrimas que le empañaban el presente. Recibió una mala noticia que no le dejaba ni conciliar el sueño.
Finalmente, una noche de vigilia por fuertes emociones y duros pensamientos, cayó rendida y se sumió en un profundo y mágico sueño.
Al amanecer,un colibrí apareció en sueños y preguntó:
-Niña, ¿qué te pasa?
-Mi madre está enferma, se está muriendo.
-¿Ahora mismo?
-¡No hombre no , ahora no!
-Entonces... tu madre, Ahora, está viviendo.
La niña despertó diciendo -¡Ay!- su madre al escucharla también abrió los ojos sobresaltada.
-¿Hija, qué sucede?-
-Tranquila, Mamá, no te preocupes, ha sido un picotazo.
Desde aquel momento no adelantó más acontecimientos. Ni volvió a refugiarse en una seductora melancolía con atisbo de nostalgia. Decidió tomar conciencia de la situación y no evitar ni el dolor ni la tristeza, sino adaptarse para transformarlo simplemente en vivir. Aprendió a disfrutar cada Ahora de la vida con su madre, sin mirar atrás ni pensar en despedidas.»

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161.- «RENACIMIENTO»

por Manuel Pociello

«Aroha cumplió los catorce y, como marcaba la tradición escrita con la sangre de los antiguos dioses, tendría que acudir a la cueva de los primigenios a solicitar ayuda. La madre de las madres le estaría esperando en su receptáculo, útero y origen de vida. Llegó a la entrada de la gruta, se desvistió, vertió una botella de agua en el suelo y con el barro resultante se embadurnó el cuerpo para ahuyentar a los malos espíritus. Accedió… Muchas niñas habían entrado en aquella negrura y nunca regresaron. Finalmente encontró a la anciana, yacente junto a una pequeña laguna cristalina y resplandeciente.

— Joven niña, ¿qué aflige a tu pueblo esta vez?
— Venerable madre de las madres, mi pueblo está enfermo y no sabemos la razón.
— Joven niña, tu pueblo ha dejado de crecer, ya no conversa en las tardes de verano mientras los pastos se adormecen, ya no mira en el corazón del poeta, ya no recita los antiguos cuentos legendarios. Ahora son esos aparatos electrónicos los que absorben vuestra mente. Mientras sigáis torciendo el cuello hacia abajo y no lo alcéis para mirar a las estrellas, tu pueblo se marchitará.
— Venerable madre de las madres, ¿qué puedo hacer entonces?

La anciana la invitó a mirar en la brillante laguna. Esta vio su cuerpo desnudo que entró en la cueva como niña y que saldría como mujer. Era ELLA, la elegida, la que haría que volvieran a mirar a las estrellas. Su nombre marcaría su destino como un espejo…

AROHA – AHORA»

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162.- «Ahora elijo, ahora.»

por Marinne

«Una soga, las vías del tren, una azotea, un disparo... No. Ahora, elijo ahora. Con el agua de la bañera se fue mi sangre, y con mi sangre se fue mi vida. Dejé de tener prisa, aunque mi vida si parecía tenerla. No lloréis por mí. Ahora estoy mejor.»

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163.- «Impulsos»

por Ani Rodríguez

«Confiaba en que fuera un sí; esperaba el no. Se lo pidió.
+Mira, da igual-le dijo.
Por un momento, ocurrió.
Fue corto, sencillo, inocente. Con sabor amargo. Fue el 'ahora' más intenso que ella recordaba hasta entonces.
Cuando terminó, lo abrazó, miró a la pared sonriendo y cerró los ojos. Le entró muchísimo vértigo.
No fue para más y no puede dar mucho de sí. Pero estaba segura de haber aprendido a disfrutar cada uno de los momentos que vivía. Por no saber nunca cuándo podía ser el último.
Ambos habían sentido, en un efímero presente, de la manera más sincera que haya podido existir en el mundo.
Porque ese 'ahora' ya es pasado. Ese beso de despedida sí era el definitivo.»

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164.- «Fobia al tiempo»

por Bea Jota

«Se despertó jadeando, el sudor frío en la frente, la respiración acelerada. Una pesadilla. Como todas las noches.

Últimamente siempre soñaba con lo mismo. En sus sueños se levantaba y al mirarse al espejo no se reconocía, sus rasgos habían cambiado, su piel ya no lucía tersa, tenía bolsas bajo los ojos y cansancio en la mirada. Miraba su muñeca, y la aguja más fina de su reloj avanzaba en un continuo tic-tac. Era entonces cuando despertaba bruscamente, con el corazón latiendo rápido y fuerte, ahogando un grito de horror.

De hecho, su médico le había diagnosticado fobia al segundero. Era un auténtico miedo al tiempo, a su paso, a perderlo.

Echó un vistazo a su reloj de pulsera. Las 23:59 del 21 de junio. Nada había cambiado desde que tenía uso de razón. De hecho, aquel reloj era una herencia familiar que únicamente usaba para tratar de recuperar la calma tras aquellas pequeñas crisis.

Vivía en un eterno presente.

Respiró hondo tranquilizandose, después de todo nunca dejaría de ser ahora.»

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165.- «¡Puta lluvia!»

por Pequeña Neruda

«Eran las 10 de la noche, recién salía de la oficina cuando la lluvia decidió hacer su aparición estelar,
quizás fue el destino o mi mala cabeza por haberme dejado el paraguas en casa lo que hizo que me resguardara debajo del balcón donde estabas tú.
Pasado un rato, no se si la lluvia me quería dar un aviso o un empujón pero juraría que aquel trueno tuvo algo que ver porque después de eso tu soltaste esa frase tópica la cual la gente trata de evitar en las conversaciones para no hacerlas incómodas, pero a ti te daba igual y dijiste:
'¿Que tiempo de locos no?'
Nunca una frase había tenido tanto sentido, porque con el tiempo que hacía lo loco hubiese sido no responder con una frase más tópica y que te hiciera saber que no quería dejar de hablar contigo por muy tonta que pareciera:
'De verdad, menudo día'
Aquella noche no me moje ni una gota pero acabé empapada de ti,
Desde ese momento, ya no espero a que pase la lluvia, acabó saltando los charcos contigo, mi tema favorito de debate es el tiempo, pero tranquilo, ahora cuento el que paso contigo y me hace gracia cada vez que recuerdas nuestra historia y dices:
'No ha llovido ni ná desde entonces...'»

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166.- «Huellas de sol»

por Vanjor

«Sintió como la arena se mezclaba entre los dedos. El sol bañaba todo lo que alcanzaba su mirada y escuchaba lo que necesitaba oír. Silencio de voz pero melodía de mar, cielo y vida. Borró lo que ayer le perseguía y dejó que sus pasos dibujaran un camino diferente, distinto. Paró, respiró, miró hacia el sol sin conseguir mantener los ojos abiertos por tanta luz. Así que los cerró y sonrió, ahora sonrió. Con lágrimas que intentaban escapar por efecto del Sol de julio. Pero eran lágrimas que sabían a lo mejor, a lo que solo compartirías con alguien tan especial que daban escalofríos solo de pensarlo. Se giró para ver el surco que sus pies habían ido dibujando. Y apenas recordaba qué o quién había impedido hacer más caminos como este. Pero le gustaba lo que veía, sin más.»

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167.- «Ahora se vive mejor»

por Lady Word

«Hubo una vez, en un reino muy lejano, un pasado y un futuro que imperaban juntos. Los días en el reino transcurrían como una rutina demoledora y bajo una antigua maldición bautizada como “La Maldición del Tiempo”. Todos sus habitantes subsistían sin percibir sus momentos ni sentir nada en absoluto. Solo actuaban; no pensaban; la consciencia era inexistente.

No eran desgraciados, pero tampoco felices; y es que tenían una peculiaridad. Aquella maldición también les obligaba a portear diariamente con una mochila imaginaria, mochila que tenía un peso intangible pero atroz, pues ese peso castigaba a las personas; un día con los remotos recuerdos y otro día con visiones; absurdas y fantasiosas en muchas ocasiones, puesto que a veces se cumplían y a veces no. Típico futuro incierto.

Esta maldición hacía padecer a los habitantes del reino un constante trastorno; pero el día menos pensado un milagro los invadió.
Se hacía llamar “Ahora” y consiguió despojar al reino de la rebelde mochila. Les hizo entender que no solo se vive del pasado y del futuro, si no que lo más importante es el presente, el ahora. Vivir los momentos y disfrutar de la vida, sin lamentarse de lo que pudo ser o lo que será; auténtica clave para el éxito y un camino para la ansiada felicidad.

Hoy día y por suerte, ese Ahora continúa habitando nuestra supervivencia y es el claro causante de la hipótesis de nuestro pasado y nuestro futuro. Ahora se vive mejor.»

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168.- «Rumbos»

por África Rodríguez

«Mi madre siempre me ha contado que cuando era pequeña me llamaban en casa torbellino de colores. Era inquieta, y no paraba un momento; lo mismo estaba jugando, que en un abrir y cerrar de ojos estaba pintando en las paredes un arcoiris. Ella decía que era la alegría de la casa, aunque en otros lugares mi curiosidad parecía molestar.
Éramos cuatro en casa. Mi padre, mi madre, la abuela María, que estaba muy enferma, y yo.
Tengo recuerdos muy confusos de mi infancia, la mayoría transmitidos por mí familia. Pero hay una imagen que sigue dando vueltas en mi cabeza una y otra vez.
Todas las noches antes de acostarme, mi madre y yo hacíamos el mismo ritual. Ella me acurrucaba y un beso de buenas noches seguido de una frase que se repetía, 'cariño, tienes que ser una mujer independiente, busca tu propio futuro'.
De pequeña no entendía el mensaje susurrante que salía de sus labios. Las luces encendidas hasta tarde, los cambios de vestidos inesperados, las llamadas continuas cuando mi padre no estaba, los monederos vacíos, los cambios de personalidad, los estudios y hobbies frustrados...Con el paso de los años cobraron más sentido estas situaciones.
Mi madre no vivía su presente, vivía el de mi padre. Era un ahora dominante, un ahora que la ahogaba. Cada noche insistía en recordarme que mi vida era solo mía. Pero el futuro llegó y no fue como se esperaba. Ahora soy yo quien repite ese ritual con mi hija.»

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169.- «Vivir con el ahora»

por Gejo

«Vivir con el ahora:

Vivir, con, y el ahora, como canta Manolo García 'todo es ahora', y nunca mejor dicho, pues el ahora es el son con el que bailamos la vida, la música que va dejando las notas atrás y nos ayuda a escribir la partitura de nuestra historia.

Nuestra vida es un conjunto, la suma de 'ahoras', pero lo más bonito, es que sólo el 'ahora' actual nos define; nos recuerda de dónde venimos y nos permite decidir dónde queremos ir, por lo tanto el 'ahora' es lo más preciado que tenemos y debemos cuidar, desde ahora.

Por eso la del ahora no es un mito sino una leyenda, porque ha de ser una inscripción en nuestra vida.
¡Qué los recuerdos han sido 'ahoras', y los sueños lo serán!
Así que vive... con el AHORA.»

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170.- «Cita fallida»

por Polignia

«Tenía una cita con 'el ahora'; llego tarde o temprano, pero fue como si nunca hubiera estado ahí.»

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