Pilar Alejos - Riesgos laborales

Riesgos laborales

No se podía permitir cometer ni un error más. Por eso, había comprobado que aquel traje era el auténtico. Sabía que su reputación estaba en juego.

Se duchó con sumo cuidado para cumplir de manera rigurosa su ritual. Después, sobre la cama, dispuso por orden todas las prendas que componían el uniforme. Así, impediría que se repitiera lo de la última vez. Que, por su mala cabeza, su intervención había resultado ser un completo desastre y acabó en el hospital. Frente al espejo, confirmó que el atuendo le daba un aspecto imponente. Había llegado el momento de demostrarle a todo el mundo de lo que era capaz. 

Antes de comenzar su jornada, se ajustó bien el cinturón sobre los calzones rojos y desplegó su capa.

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