Luisa Garzon - Salir Cueva

Salir de la cueva

Vivía en una cueva muy pequeñita. Aunque ella no era pequeña, ni le gustaban las cuevas, pero le habían hecho creer que era lo que le correspondía.

Cada vez le costaba más encajar en aquel diminuto espacio que tenía destinado, el cuerpo se le engarrotaba y las piernas le pedían caminar. Algo en su interior le susurraba palabras de libertad, hasta que esos susurros se convirtieron en gritos, y una luz se encendió en sus ojos.

Una mañana, cansada de encogerse, salió de la cueva, se estiró mucho, como si quisiera tocar con los dedos el sol, y salió a buscar lo que merecía.

Ya no hubo horizontes demasiado lejanos, ni miedo a mostrar su grandeza, ni silencios por temor a equivocarse.

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