Javier Puchades - Sobredosis

Sobredosis

Su padre tan solo le deja conducir la furgoneta, pero él siempre se las ingenia para sonsacarle las llaves del coche, así, se liga mejor. A su madre sabe que, llorándole algunas lágrimas de cocodrilo, al final, le sacará un poco más de dinero. Lo que no consigue es que el abuelo le dé alguna de esas pastillas que toma para la tensión, las guarda bajo llave en el cajón de su mesilla.

Esta noche, camino de la discoteca y, mientras siente una fuerte opresión en su entrepierna, sonríe y solo piensa en la cara que se le quedará al abuelo si, al abrir el pastillero se da cuenta de que está lleno de caramelos azules.