Álex Garaizar - Tenaz

Tenaz

—Dziękuję! —exclamé al taxista, sin disimular mi alegría.

La verdad es que todavía no me lo creía. ¡Yo, de vuelta en Polonia! Abrí Google Maps y arrastré la maleta por las calles empedradas. 

No pensaba que todo fuera a despertar tan buenos recuerdos: la plaza del mercado, el Loft Café, el río Odra… Y, por último, el puentecito de Tumski. Me detuve a observar los candados que las parejas habían colocado, por eso del amor eterno.

En una esquina di con aquel de color rojo, medio oxidado. Pobrecillo. Saqué las tenazas de la maleta y lo liberé para siempre. Deseé suerte a los demás y pedí otro taxi de vuelta al aeropuerto.