Javier Puchades - TOC

Toc

Qué gusto da verlo todo recogido y limpio. No me hubiese podido dormir pensando en cómo estaba la casa. Y eso que el comedor me ha costado dejarlo impoluto, como si no hubiese ocurrido nada. Ahora, todo está en su sitio. Las copas y vasos alineados perfectamente en el aparador.  Los cubiertos en su cajón, incluso el cuchillo de trinchar. Además, me ha dado tiempo de volver a colocar alfabéticamente los libros que se habían caído. Mañana madrugaré. Así, antes de que llegue la chica de la limpieza, comprobaré si han desaparecido las manchas de sangre de la alfombra del comedor.