Javi Alanon - Traficante organo

Traficantes de órgano

Abrir los ojos y no ver…

Oscuridad…

Un fuerte dolor azotaba mi cabeza. No podía moverme, ni hablar, ni gritar… nada.

Estaba como atrapado, encerrado en una habitación tan tenebrosa como los miedos que inundaban cada centímetro de mi cuerpo.

Silencio…

¿Qué hacía allí?

¿Por qué?

¿Cómo había acabado así?

Muchas preguntas… un solo recuerdo… ella…

La dopamina que la noche anterior me embriagaba nada tenía que ver con la que ahora se alojaba en mi interior… Ansiedad, ira, rabia, desconcierto… No sabía qué estaba pasando, pero una cosa estaba clara, todo, pintaba muy oscuro…

De repente apareció, mi único recuerdo.

Era inconfundible. Sus andares, su figura, su olor… Incluso entre las tinieblas, pude distinguir esa pícara sonrisa que bajo la luz de la luna, me había conquistado. Pero ahora, todo había cambiado, era distinto, y de un plumazo, me devolvió a la realidad.

Quise hablar, y preguntarle qué pasaba… pero algo me lo impedía… Estaba completamente a su merced.

Con casi treinta años y atado de pies y manos… No me lo podía creer…

Siempre que sale el tema de las leyendas urbanas, muchas son las que se cuentan, como que te acuestes con alguien una noche y su profesión, sea traficar con órganos. Tras muchos chistes, nunca esperas que sea cierto y mucho menos, que pueda pasarte a ti.

Lo peor de todo, es que entre risas me avisó, y al final, su palabra cumplió.

Me robó el corazón.

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