Natalia Medina - Una historia más, una menos

Una historia más, una menos

Se vieron por primera vez un mes de mayo. Él, alto y con cabello rizado y negro, color azabache. Ella, con ojos claros y cabellos dorados.

Un par de cervezas fue su encuentro, en uno de los bares de las calles de Madrid.

Al caer la noche, de camino a casa, en coche, se besaron.  Se besaron entre el deseo y la pasión de aquel momento que incitaba a enredarse en una relación que se alargaría en el tiempo, sin un futuro, sin un destino. Pero la costumbre y la apetencia a veces van de la mano y no pueden separarse. Hasta que sí lo hacen.

Él le miraba con ojos de deseo, sin más. Y disfrazaba el cariño que le tenía en una doble piel para que no saliera muy a la luz.

Ella, emocional por naturaleza, dejaba ver lo especial que sin saberlo se convirtió en sus días. Pero todo empieza, y acaba muchas veces. Así, como esta sensación pasajera de estar “atados” y desatados al mismo tiempo. Así, como estas personas, que como ellos, se cruzaron un día. Y disfrutaron. Y vivieron. Y aprendieron. Y… todo eso que al fin y al cabo llevarán consigo para siempre, como una historia más y una menos.