Beatriz Fernández Alonso - Vidas planificadas

Vidas planificadas

—¿Qué escribes? —preguntó a su nieta.

—Estoy planificando mi vida. —la abuela, sorprendida de que una niña de diez años le diera

esa respuesta, indagó más.

—¿Planificando tu vida? ¿Y cuál es el plan?

—A ver, hasta los dieciocho años me centraré en el colegio. De los dieciocho a los veintitrés, la universidad. De los veinticuatro a los cuarenta y cinco, solo trabajaré, acumularé todas las jornadas que tengo que hacer en mi vida, y las haré de golpe, sin fines de semana, sin festivos, sin vacaciones. Ahorraré mucho dinero y, a partir de los cuarenta y seis, disfrutaré. Eso me deja más o menos la mitad de mi vida para viajar. Para disfrutar. Para vivir. Es un plan perfecto.

—Lo sería si supieras que vas a vivir hasta los noventa. ¿Quién te lo ha chivado?

—Nadie…

—Y, por si acaso, ¿por qué no vivir en todas las etapas de tu vida? La vida es impredecible y caprichosa. Si lo reservas todo para el final, corres el riesgo de no vivirla. Y la vida, está para vivirla.